“Este no es un tiempo de caudillos. Es un tiempo del pueblo, así como lo fue cuando ocurrieron la captura de Morelos, las huelgas de Río Blanco y Cananea y el movimiento del 68”.
“Para México tendremos un momento relevante de transformación como fue la reforma del siglo XIX que comenzará en 2018 y tendrá su punto climático…en 2021”. Federico Samaniego Lapuente.
Estas expresiones de Samaniego vertidas algunos años atrás, sin duda adquieren un significado especial en estos momentos en nuestro acontecer nacional.
Federico Samaniego Lapuente, ingeniero agrónomo que ha trabajado como analista político y fue director de una empresa de sistemas, además de ser un reconocido astrologo mundano, y al cual es importante no dejar de lado en nuestras reflexiones y análisis.
En su libro La Semilla del Tiempo, Una Interpretación astrológica de México, publicado en 2005, nos aclara, “La astrología no sirve para predecir nada (…) Lo que los astrólogos sí podemos anticipar es el significado que tendrá el tiempo que viene (…) Analizando lo que en periodos similares de la historia ha sucedido, podremos fijar una imagen de cómo se concretó un determinado significado astrológico (…) La astrología mundana (la de grupos, naciones) invita a comprender la historia con unidad, de manera que lo que está por venir siempre tiene sentido”.
cuales uno de ellos se refiere a la muerte de Morelos y en donde dice que, “Él era el caudillo de caudillos. Era la salvación de la patria. Su muerte significó que los mexicanos retomaran el país en sus manos”. Se dieron cuenta de que “no (iba) a ser por mediación de un iluminado en el poder como (iban) a sacar a su país adelante”. Otro de esos momentos es el 68 y en donde menciona lo que dijo Enrique Díaz Michel (delegado ante el Consejo Nacional de Huelga), acerca de la manifestación silenciosa del 13 de septiembre de 1968: ‘En ese momento me di cuenta de que era ciudadano, tomé consciencia’”.
Sin duda son reflexiones que pasamos por alto al no circunscribirlas a nuestro acontecer, no obstante hoy adquieren relevancia.
Además, Samaniego nos advierte que hay que tener cuidado con la esperanza perniciosa, “a los mexicanos hay que quitarles la esperanza de que algún gobernante se va a hacer cargo de ellos, hay que eliminar esa fantasía perniciosa que deposita sobre el Poder lo que es una responsabilidad colectiva”, esta advertencia es muy significativa debido a que un segmento importante de la población en nuestro país prefiere ceder libertades a cambio de que alguien resuelva sus problemas, en este caso es el gobierno, y desgraciadamente es tierra fértil para los gobiernos populistas.
Al respecto es importante tomar en cuenta lo que nos dice la reciente encuesta de Latinobarómetro acerca de lo que los mexicanos prefieren en su perspectiva de forma de gobierno.
Según la encuesta, los mexicanos prefieren orden que libertades, pero no mano dura, y que si tuvieran que elegir entre una sociedad ordenada con libertades limitadas y una sociedad en la que se respeten los derechos, pero con desorden, la mayoría de los mexicanos prefieren el orden, el 57% de los mexicanos da más peso al orden, mientras que 40% opta por el respeto a los derechos. Según el
estudio, el 45% de mexicanos opina que “un poco de mano dura no viene mal al país”, mientras que 50% cree que no se necesita. El apoyo a la mano dura promedia 62% en la región.
El estudio revela que, después de haber caído durante cuatro mediciones consecutivas, de 2009 a 2015, la satisfacción con el funcionamiento de la democracia en el país registra un repunte este año, al pasar de 19 a 29%. En lo que se refiere a la insatisfacción con el funcionamiento de la democracia, baja de 81 a 71%., lo que ubica a nuestro país por debajo del promedio regional de satisfacción con la democracia, que es de 35% en los 18 países.
La creencia de que la “democracia tiene problemas, pero es el mejor sistema de gobierno” subió de 62% en 2015 a 71% en 2016.A pesar de este aumento, México expresa uno de los niveles más bajos de apoyo público a la democracia en la región, solamente por arriba de El Salvador, donde se registra un 66%. Por otro lado, el apoyo a un gobierno autoritario ha subido en México desde 2010. En ese año era de 11% y en 2016 se registra 19%. Esta es la proporción más alta de apoyo al autoritarismo desde 2003. El apoyo al autoritarismo a nivel regional es de 16%.
El sondeo indica que 61% de mexicanos opina que la corrupción ha aumentado en el país durante el último año, y esa misma proporción, 61%, califica como mala o muy mala la manera en que el gobierno ha tratado esa problemática. No obstante, los ciudadanos mexicanos están entre los más apáticos de América Latina para denunciar los actos de corrupción, según revela la encuesta, realizada este 2016 en 18 países de la región. En relación a la pregunta de si ¿Es posible erradicar la corrupción? Los mexicanos están divididos en sus opiniones: 46% dice que sí y 48% dice que no, según el estudio.
Como resultado de la opinión obtenida en esta encuesta acerca de la evaluación de los gobiernos Latinoamericanos, en México, el presidente Enrique Peña Nieto registra una aprobación de 26%, y una desaprobación de 68%, lo cual lo sitúa entre los gobiernos menos populares de la región, no obstante no es el único gobernante en la región con tal aprobación o desaprobación ya que se encuentra empatado con Michelle Bachelet, de Chile, y por arriba de Michel Temer, de Brasil (22%), de Nicolás Maduro, de Venezuela (20%), y de Ollanta Humala, de Perú (19%). Según el prestigiado estudio internacional, la evaluación a los gobiernos latinoamericanos promedia 38% de aprobación y 54% que no aprueba la gestión en turno en los 18 países.
Para concluir el comentario de hoy, me referiré a lo mencionado por Moisés Naím que en su libro El Fin del Poder publicado en 2013“La brecha entre nuestro verdadero poder y lo que la gente espera de nosotros es lo que genera las presiones más difíciles que debe soportar cualquier jefe de Estado. El poder se está volviendo cada vez más débil y, por lo tanto más efímero. Como consecuencia, los poderosos de hoy suelen pagar por sus errores un precio más elevado y más inmediato que sus predecesores”.
Gracias