Disfruten a sus seres queridos cuando los tengan, consideró Araceli Ramos, que por primera vez fue enflorar la tumba de su madre por las fiestas de Día de Muertos, pues fue apenas el pasado 12 de octubre cuando falleció.
Este no es el primer ser querido que Araceli Ramos ha dejado de ver porque ha perdido la vida, su hijo también murió hace ya varios años y es ahora en el mismo sitio en dónde enterraron a su progenitora.
Mi mamá murió de 82 años a causa de la neumonía, siempre quiso mucho a sus hijos, nunca les pego, nunca les grito, únicamente les llamaba la atención para no cometer los mismos errores, pero además siempre tuvo preparada una palabra linda para sus familiares, expresó Araceli Ramos.
Por lo menos dos veces a la semana esta mujer viene a verificar que la veladora que ilumina tanto a su hijo como a su mamá nunca este apagada, siempre procura la limpieza en este sitio tan importante para ella.
Nuestros padres o familiares deben ser homenajeados cuando están en vida y no después cuando ya no está presente, pues aun cuando traigan flores la no las disfrutan, consideró Araceli Ramos.
Debemos devolver a nuestros padres todo lo que han hecho por nosotros, y no esperar a los últimos momentos cuando hayan dejado este mundo, dijo.
Un caso que podría considerarse un poco contrario es el de la señora Concepción Viramontes, que desde hace más de 40 años perdió también a su madre, ella tenía tan sólo 17 años cuando murió quizás su ser más querido.
Fue muy difícil para ella sobrevivir pues su padre ya había muerto y sólo le quedaron sus siete hermanos así como su padrastro, Concepción Viramontes era la mayor de todos y por lo tanto trabajó para ser independiente y posteriormente hacer su propia familia.
Mi mamá me hizo mucha falta, pero con el tiempo uno debe de aprender a superar este tipo de situaciones, ser fuertes, aunque una madre jamás podrá ser remplazada con nadie más, recalcó Concepción Viramontes.
TRABAJADORES DE LOS PANTEONES
En un principio las actividades de la personas que se encarga de escavar las tumbas puede ser muy complicado, pero después con el tiempo te acostumbras, opinó un panteonero del cementerio municipal, Jorge Hernández Reyes quien desde hace 11 años labora en este sitio.
En un inicio te da miedo, pero después escavar tumbas, desenterrar a los difuntos y encargarse de otras actividades se hace muy común para todos quienes trabajan en el sitio, al fin y al cabo es como cualquier otro trabajo.
En este sentido Hernández Reyes explicó que casi tiene muchos trabajo, pues laboran desde las 8:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde, cavando así como desenterrando cuerpos, muchas veces para enterrar a un familiar de quien ya ocupaba este sitio.
En cuanto a hechos que podrían considerarse fuera de lo normal, dijo que prácticamente, nunca le ha tocado ver nada al respecto, pues generalmente mucha gente puede venir predispuesta a asustarse y hasta con las ramas de los árboles obtienen este resultado.
Asimismo Jorge Hernández señaló que generalmente cava hoyos para los difuntos de dos metros de profundidad, en los cuales generalmente se pueden albergar a dos personas; es muy común que después de siete años los familiares utilicen el mismo espacio para enterrar a alguien más.
Aunque en el espacio de fosas comunes generalmente se pueden poner en el mismo agujero a cinco o seis personas, la cuales no se entierran con una caja sino sólo con una bolsa, comentó Jorge Hernández.
CADA VEZ SON MENOS LOS ESPACIOS EN EL CEMENTERIO
El problema de los espacios en los panteones cada vez es más frecuente, y esto no es una situación exclusiva de Puebla, sino que se da en todo el mundo, de ahí la necesidad de cambiar la idea de enterrar a las personas a cremarlas, consideró el jefe de panteones del Ayuntamiento de Puebla, José Enrique Ortiz Rosas.
Actualmente en el panteón municipal existen más de 33 mil fosas sin tomar en cuenta la sección cinco, la cual se caracteriza por ser en dónde se entierra a las personas no identificadas así como las personas que no tienen recursos económicos para pagar.
De todas estas fosas el 85 por ciento se encuentra ocupado y el 15 por ciento tienen la posibilidad de serlo, sin embargo, por el momento ningún espacio está a la venta hasta que se realice un verdadero censo para certificar cuantas han pagado su refrendo, puntualizó el funcionario municipal.
Si un familiar no paga su refrendo, por ley, después de siete años puede ser sacado y enterrar a alguien más, pero si hace su aportación que es de 275 pesos anuales, podrá continuar por otros siete años más.
Los familiares también tienen la posibilidad de la perpetuidad, es decir, se puede comprar el terreno y se convierte en una propiedad privada dentro del cementerio, pero por el momento no se está vendiendo ningún espacio hasta después de terminar con un estudio del panteón.
Los nichos se han convertido en una mejor opción, pues ocupan un menor espacio y pueden llegar a ser más baratos, e inclusive se puede cuidar al medio ambiente, de ahí la necesidad de que las personas cambien sus preferencias, acotó el funcionario municipal.
RECORDEMOS A NUESTROS MUERTOS CON NUESTRAS TRADICIONES