ING. OSCAR LÓPEZ MORALES

Con la nueva ley del transporte en la que se regula con mayor rigor el funcionamiento de los servicios de taxis ejecutivos, no es que Uber haya ganado la guerra o haya surtido efecto la amenaza de que si se aprobaban medidas extremas se irían de Puebla, simplemente privó la cordura y la sensatez y sí, por el momento se ponen más candados para garantizar la seguridad tanto de los usuarios como de los conductores.
Pero sí se puede considerar como una victoria el hecho de que no se les exija la licencia mercantil, pues esta medida representaría una sangría de al menos 5 mil pesos y más, por todos los trámites que deberían realizar a raiz de esa medida, la cual era vista más bien como una medida recaudatoria que hubiera representado al menos 49 millones de pesos a las finanzas del Estado.
Ahora que se aplique lo aprobado ayer por el Congreso y cada una de las empresas y los taxis tradicionales, deberán hacer su mejor esfuerzo por ofrecer el mejor servicio que les gane clientes.
Ahora también habrá que esperar el efecto electoral, eso es inevitable, tanto de un lado, como de otro.

Ayer en redes sociales ocurrió el “milagro de halloween” cuando Magarita Zavala que está en la pelea por conseguir más de 800 mil firmas para que logre competir como candidata independiente a la Presidencia de la República, dijo que estaba de acuerdo con su contrincante, Andrés Manuel López Obrador.
Se refería a sus preferencias en el beisbol de las grandes ligas.
Bueno, algo es algo.

Margarita Zavala @Mzavalagc
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Amigos, debo confesarles que en algo coincido con López Obrador: ¡hoy voy Dodgers!

Mensaje directo

Por otro lado y como era de esperarse, en el Senado se hizo presente una nueva alianza entre el PRI, el PAN, y el PRD para dar carpetazo al caso de la destitución del Fiscal de la FEPADE Santiago Nieto, pues al dejar correr el tiempo constitucional para analizar las causas de la destitución, simplemente ya no habrá más que emitir la nueva convocatoria para nombrar al nuevo funcionario.
Lo que sí es cierto y grave, es que, como ya lo han dicho varias voces, en México no hay quien procure la justicia, no existe quien vigile la vida de los partidos políticos y tampoco hay quien investigue y sancione la corrupción.
En ninguno de los tres casos hay titular.
Así vivimos aquí.