Tenemos ya un árbol de navidad, que se nos figura tan alto como nuestros sueños, tan grande como nuestros afectos, tan iluminado como nuestra esperanza.
Nuestro árbol luce gallardo en una ciudad que pronto saldrá de las tinieblas, porque el gobierno municipal se ha decidido a iluminarla toda; en una ciudad donde, con Monseñor José Trinidad Zapata, nuestro obispo, oramos para que la paz frague en nuestro país y por la conversión de aquellos que en la violencia, a lo mejor, manifiestan la rudeza con la que los trata la vida.
Un árbol de navidad que nos invita a la concordia y a la solidaridad. Todos admiramos este árbol de navidad como un símbolo de que en Teziutlán, los problemas no nos han rebasado.