Es evidente el profundo cambio que hoy percibimos, pero sin duda la percepción de la magnitud del mismo tiene que ver con varios aspectos que van desde la edad, el país o ciudad en que vivimos y nos hemos desarrollado, la educación que se recibe o ha recibido, y sin duda a la familia a la que pertenecemos, por lo que es necesario para poder contar con un buen análisis, compartir ideas y opiniones con diferentes personas, de diferentes nacionalidades, educación y edades, para apreciar la magnitud del cambio que cada uno percibe, afortunadamente esto es posible debido a la facilidad de la convivencia y avance tecnológico actual, además hay que tomar en cuenta que una buena interpretación del presente nos ayuda a ver el futuro incrustado en él.
Para iniciar el comentario de hoy parece oportuno recordar el proverbio chino anónimo que dice; “Somos como un gran pez que ha sido sacado del agua y se sacude desesperadamente para encontrar su camino de retorno. En semejante situación, el pez nunca se plantea adónde lo llevará el próximo aleteo. Solo siente que su situación presente es intolerable y que deba intentar algo más”.
Sin duda, desde hace algunas décadas, a ese pez que somos la humanidad, nos han sacado del agua en que vivíamos y del camino que conocíamos, pero hoy esa agua y ese camino ya no existen o están dejando de existir, por lo que no encontramos el camino de retorno, y eso provoca la situación intolerable y confusa, por lo que se vuelve urgente encontrar un nuevo camino que nos devuelva el significado, estructura y sensación de pertenencia que perdimos, intentando ponernos de acuerdo, entendiendo que según las diversas formas de ver el mundo está el grado de percepción del cambio y con ello las formas de actuar y resolver por dónde ir.
Siempre es conveniente para ayudarnos, contar con opiniones de expertos cuyas ideas han trascendido, como son en este caso la de Alvin Toffler y Lester Thurow.
Alvin Toffler nos decía en la década de los 80, “La nueva civilización que está haciendo irrupción entre nosotros es tan profundamente revolucionaria que constituye un reto a todo lo que hasta ahora dábamos por sentado. Las viejas formas de pensar, las viejas fórmulas, dogmas e ideologías, por estimadas o útiles que nos hayan sido en el pasado, no se adecuan ya a los hechos. El mundo que esta rápidamente emergiendo del choque de nuevos valores y tecnologías, nuevas relaciones geopolíticas, nuevos estilos de vida y modos de comunicación, exige ideas y analogías, clasificaciones y conceptos completamente nuevos”. Por su parte Thurow, nos hacía ver en la década de los 90 que “Las verdades eternas del capitalismo—el crecimiento, el pleno empleo, la estabilidad financiera, el aumento de salarios reales, el dejar operar a los mercados—parecen haberse esfumado”.
Como podemos ver ambos expertos en décadas pasadas ya advertían lo que ellos empezaban a ver y distinguir del conjunto de signos que mostraban cambios, cambios profundos que dejaban ver una época diferente, en si otra civilización.
No hay duda que en la historia de la humanidad hay épocas con similitudes, porque la naturaleza humana se adapta al cambio pero en esencia no cambia, y tanto en la economía como en las finanzas encontraremos aspectos similares, pero no iguales, todos de acuerdo a la época en que sucedieron, tomando en cuenta que lo que más cambia es como hacemos las cosas y no las cosas que hacemos.
La principal tarea de los líderes y gobernantes de los países es hacer las reformas y adecuaciones que busquen adaptar cada uno de sus países al cambio, aun cuando como el caso del cambio que vivimos es tan veloz que muchos se quedan pasmados y rebasados, no entendiendo que para lograr adaptarse a la velocidad actual y al tiempo que vivimos, es necesario gobernar conjuntamente con la sociedad y no solo con los grupos de poder.
Es urgente dejar el discurso y pasar a los hechos, porque el problema es, que la inconformidad y la desconfianza de los ciudadanos crecen tan veloz como el cambio que se vive, y eso orilla a cambios bruscos y violentos.

Gracias