• Familiares, vecinos, amigos y autoridades de la inspectoría, incluso su mascota, le dieron el último adiós.
• Vecinos piden ayuda para la familia del occiso porque son de escasos recursos.

Odilón Larios Nava.- Fue sepultado en el panteón de La María, el niño Emmanuel García García, quien contaba 16 años de edad, murió al ser arrastrado por el río. Fue despedido por familiares, amigos, vecinos, colonos y autoridades de san Cristóbal Tulcingo – mejor conocido como El Capulín –, incluso también lo acompañó hasta su última morada su mascota, una perrita llamada “La Negrita”.
El adolescente perdió la vida el pasado viernes 17 de junio, al ser arrastrado por corriente del río en aquella inspectoría perteneciente a san Jerónimo Caleras.
Emmanuel fue velado en su casa, marcada con el número 9 de la calle Las Torres, en Tulcingo – a unos metros de la base de las combis de la ruta 64-A en el Capulín –, el féretro blanco estuvo unas horas en un cuarto hecho con láminas de cartón y palos, sin puerta, el cual era el sitio en donde Emmanuel dormía, ahí acudieron a darle el último adiós las personas que se conmovieron con su muerte.
García García y su familia son originarios de san Pedro Camocuatla, en el municipio de Zacatlán, en la Sierra Norte del Estado. Hace quince años una helada acabó con los cultivos de café en donde trabajaban y debieron migrar a la ciudad de Puebla en busca de mejores oportunidades de vida, las cuales no han sido muchas ya que quince años después siguen viviendo en extrema pobreza.
Manuel García Gómez y Juana García González, padre y madre de Emmanuel, comentaron que desde su llegada a Puebla han vivido en la zona de El Capulín, ambos entienden el español, pero su lengua materna es el Totonaco, el cual se habla en la comunidad de donde son originarios, en su casa los miembros de esta familia, se comunican en su lengua de origen. Al platicar con ellos, los más jóvenes de la familia deben traducir algunas cosas para que puedan comprenderlas de mejor manera.
Antes de que el cuerpo de Emmanuel partiera al panteón de la María, los vecinos piden a los papás del niño muerto que permitan que los medios de comunicación pasen a su domicilio y documenten la pobreza a la que se enfrentan, con la esperanza de que la sociedad en general pueda aportar donaciones de comida, víveres, una estufa, mesa, tanque de gas, trastes, en fin, algunas de las cosas más elementales de las cuales carece esta familia.
Al charlar con don Manuel, nos comentó que hasta hace algunos años él se desempeñaba como albañil, inmediatamente precisó “chalan”. Pero tuvo un accidente y esto le impide desempeñar actividades que exigen gran esfuerzo físico, por lo que ahora trabaja “limpiando plástico”.
“Son muy pobres, se las ven muy difíciles incluso para conseguir los alimentos”, comenta uno de los vecinos preocupado por la situación que enfrenta la familia. Los mismos vecinos nos muestran la casa, un cuarto grande con algunas separaciones, con apenas un par de focos, este cuarto tiene láminas de asbesto las cuales no hace mucho fueron colocadas gracias a un programa de gobierno.
Los vecinos y el inspector de Tulcingo, Joel Aguirre Báez, insistieron en hacer un llamado a los poblanos en general para que se solidaricen y donen algunas cosas a esta familia, la dirección es el número 9 de la calle Las Torres, en san Cristóbal Tulcingo, esta comunidad es mejor conocida como El Capulín. También hicieron un llamado a las autoridades de los tres órdenes de gobierno para que volteen a ver a esta familia tan necesitada de los programas de apoyo a la pobreza.
Un grupo de vecinos fue hasta la iglesia de Tulcingo, estaban muy molestos porque el párroco Juan Mejía se negaba a ir a dar la bendición al occiso, argumentando que tenía muchas misas pendientes. El grupo de pobladores le exigieron que fuera a cumplir con su obligación de guía espiritual, así es como el clérigo fue al domicilio y tras una breve oración roció el féretro con agua bendita.
Luego de lo anterior, el ataúd fue trasladado en la carroza funeraria hasta el panteón santo Tomás ubicado en la colonia La María, en san Jerónimo Caleras. Ahí en un lugar que fue otorgado a la familia por las autoridades de la junta auxiliar y de la inspectoría de Tulcingo, se dio el último adiós a Emmanuel.
Entre aplausos sepultaron a Emmanuel. Además de sus familiares, una de las personas más afectadas por la pérdida fue Nayeli, una de las amigas del joven. En entrevista, la chica dijo entre lágrimas: “Él no solamente te entregaba su palabra, te entregaba el corazón. Él era muy bueno, si tenía algo te lo daba, si te tenía que contar algo te lo contaba, te lo decía con mucha tristeza. Él me decía que era muy feliz con su familia, no sé cómo pudo pasar esto si todavía hablé con él. Era muy buen amigo, daba buenos consejos, me dejó sus palabras… su presencia de gran amigo”.
Nayeli mencionó que Emmanuel siempre cumplía su palabra, pero lamentó que no va a poder cumplir su última promesa, estar presente en su fiesta de quince años. “Él me había dicho que iba a ir a mi fiesta de quince años, no sé cómo le pudo pasar esto”.
En esta despedida incluso estuvo presente “La Negrita”, la perrita de Emmanuel, quien siguió todo el cortejo fúnebre y que una vez que la gente comenzó a retirarse, dio varias vueltas a la tumba, de momento se echó en ella como despidiendo a su amigo.
Así es como finaliza esta odisea para la familia de Emmanuel cuyo cuerpo estuvo desaparecido en el río Atoyac durante una semana. Ahora sus restos reposan en el mencionado campo santo. Los vecinos esperan que dentro de esta tragedia la ciudadanía pueda sumarse para hacer menos amarga esta experiencia para los padres y los dos hermanos del hoy occiso.