-Pese a que existen puentes peatonales o cebras en el asfalto los peatones se sienten en peligro. 

 

María Reyes 

 

Tras la colocación de bolardos y macetones en el primer cuadro de la Ciudad durante los primeros días de este mes de Enero, peatones opinan que realmente son innecesarios pues las imprudencias de los automovilistas no cesan.

 

Pese a que el espacio para el libre tránsito de las personas se ha ampliado, los supuestos beneficiados no ven cambios con los conductores de vehículos particulares, quienes al tener menos espacio para circular se desesperan y procuran “echar lámina” a otros automovilistas o incluso transeúntes.

 

Ante esa situación, algunos peatones comentaron a La Opinión Diario de la Mañana que todas las calles deberían ser rediseñadas por las autoridades municipales, pues no es suficiente la intervención en el primer cuadro de la ciudad donde solo se aparenta una supuesta correcta movilidad ante los visitantes.

 

En ese sentido señalaron que sí las autoridades realmente hicieran un estudio y análisis de las calles, otorgando la prioridad a los peatones de acuerdo con la Pirámide de Movilidad, incluyendo personas con diferentes tipos de discapacidad, se podría hablar de un correcto tránsito, mientras tanto la colocación de bolardos, macetones, puentes peatonales, topes o cebras resultan insuficientes.

 

Algunos ciudadanos señalaron que incluso sí se hiciera un examen exigente a los automovilistas, habría responsabilidad vial, sin embargo “todo el que paga obtiene una licencia para manejar” incluso sí no tiene las facultades para hacerlo, lo que lo convierte en un peligro al volante.

 

Este rotativo tuvo acercamiento con algunos peatones que atravesaron avenidas en puntos indebidos y se escudaron en el mal trazo de las vialidades y las malas estrategias para la colocación de cebras peatonales, sólo unos cuantos, tres específicamente, admitieron que caminar unos metros más para llegar a la esquina provoca pereza, por lo que se arriesgan a cruzar las calles cuando se sienten seguros de hacerlo, aún entre autos o esquivando a los mismos.