Ante incertidumbre internacional y nuevos paradigmas en nuestras relaciones, las Zonas Económicas Especiales son un nuevo componente de competitividad para el país. Además, se convierten en puerta de atracción de inversiones de gran calado y desarrollo en las regiones con mayores rezagos económicos y sociales.

Se prevé que en la próxima década puedan crearse alrededor de 280 mil nuevas plazas de trabajo en las primeras cuatro Zonas Económicas Especiales (ZEE), lo que representa 60 por ciento de todo el empleo formal que se generó en los estados de Chiapas, Michoacán, Veracruz y Oaxaca durante los últimos 15 años.

Actualmente, en los estados elegibles de albergar una de las ZEE, seis de cada diez personas se encuentran en condiciones de pobreza, dos de cada 10 en pobreza extrema, el 65 por ciento trabaja en la informalidad y sólo uno de cada diez trabajadores ocupados se emplea en actividades altamente productivas, como las manufacturas.

Las ZEE buscan atender esta situación a través de un cambio estructural de las economías hacia actividades de mayor sofisticación productiva. Por ello, uno de los principales objetivos de las ZEE es la generación de empleos formales y de calidad, que permitan a los trabajadores y a sus familias gozar de la cobertura de la seguridad social, incluyendo servicios de salud y ahorro para el retiro.

En promedio, casi ocho de cada diez personas en Chiapas, Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Veracruz, por ejemplo, carecen de seguridad social, lo que a su vez representa seis de cada diez a nivel nacional.

El atractivo de las ZEE se basa en aprovechar las fortalezas del país y en el enfoque integral que caracteriza a la implementación de este instrumento de desarrollo regional.

Así, por ejemplo, la extensa red de tratados de libre comercio con los que cuenta México, que representa el acceso a un mercado de más de mil 200 millones de consumidores, se complementará con el régimen aduanero especial de las ZEE.

Finalmente cabe señalar que la implementación de las ZEE en México avanza a paso firme, gracias al compromiso de los tres niveles de gobierno y a los Poderes de la Unión. Al 15 de diciembre, ocho estados ya han suscrito Cartas de Intención para albergar una ZEE en sus respectivos territorios, lo que representa el primer paso para declarar formalmente el establecimiento de las Zonas en Progreso, Yucatán; La Unión y Zihuatanejo, Guerrero; Lázaro Cárdenas, Michoacán; Tapachula, Chiapas; Salina Cruz, Oaxaca; Carmen y Champotón, Campeche; Cárdenas, Centla y Paraíso, Tabasco, y Coatzacoalcos, Nanchital e Ixhuatlán del Sureste, Veracruz.

Mientras que el pasado 20 de diciembre el Congreso de Guerrero aprobó su Ley de Zonas Económicas, los Congresos de Oaxaca y Chiapas ya aprobaron iniciativas de Leyes Estatales de Zonas Económicas Especiales. Asimismo, el proceso ha venido avanzando de manera importante en Yucatán, Tabasco y Michoacán.