La situación de abandono y pobreza que padeció el pueblo durante décadas para el beneficio de unos cuantos ha llegado a su fin con el nuevo régimen, ya que los recursos públicos serán destinados justamente al bienestar de los más humildes. La fortaleza del Gobierno de México reside en el respaldo popular.

Así lo expresó el presidente Andrés Manuel López Obrador en asamblea pública con las y los habitantes de Acambay, uno de los municipios en situación de rezago que se ubica cerca de ductos de Pemex.

Al presentar los Programas Integrales de Desarrollo que beneficiarán 91 municipios con las mismas características, el mandatario explicó que el robo de combustible es una práctica ilegal que se dejó crecer durante muchos años a costa de la gente humilde:

“Los que más se benefician del mercado negro de la gasolina son unos cuantos de los de arriba, pero para tener el apoyo, la protección de la gente, fueron induciendo a muchos a que hicieran lo mismo.”

El jefe del Ejecutivo federal externó su preocupación por el riesgo que enfrentan quienes se han visto orillados al hachicol:

“Ya no queremos que eso siga sucediendo porque, además, como se vio en Hidalgo, eso es un riesgo, un gran peligro para la gente. Ya no queremos que eso siga pasando.”

Tenemos fortaleza para terminar con la corrupción

Explicó que además de las acciones de carácter técnico y estratégico, la administración federal concentrará sus esfuerzos en lograr el bienestar de la gente, por lo que “ningún mexicano va a tener la necesidad de dedicarse a esas actividades porque va a tener ahora trabajo y va a tener bienestar, y va a tener apoyo de parte del gobierno. Se acaba el huachicol”.

Detalló que los programas sociales para adultos mayores, discapacitados, estudiantes y jóvenes, así como el esquema de impulso al campo serán el inicio de una nueva etapa que alejará a la población de las conductas de riesgo: “El pueblo de Acambay, como todo el pueblo de México, es un pueblo honesto, un pueblo trabajador”.

Luego de recordar que las cuantiosas ganancias por concepto de robo de combustible ascendieron el año pasado a 65 mil millones de pesos -monto que gradualmente se ha reducido gracias a las acciones del gobierno federal- el presidente explicó en dónde reside la fortaleza de su administración:

“¿Por qué puedo enfrentar a quienes se dedican a robar, a quienes se dedican a la corrupción? Porque tengo el respaldo, tengo el apoyo de la mayoría del pueblo de México. Y por eso tenemos fortaleza.”