+El historiador Arturo Aguilar Ochoa explica el comportamiento de los poblanos ante la inminente llegada del ejército francés

Miguel Negrete, Felipe Reozábal y Porfirio Díaz tuvieron una actuación sobresaliente. Formaron parte de un ejército que peleó con muchas carencias
El gran ejército francés fue derrotado por los mexicanos en las cercanías de la ciudad de Puebla. El 5 de mayo de 1862 fue y será recordado como una de las fechas más emblemáticas del orgullo nacional, pues el país obtuvo una de sus escasas victorias frente a invasores, en este caso, ante uno de los más capacitados del mundo. No obstante el júbilo, entre los mexicanos hubo quienes sí apoyaron a los extranjeros, aseveró Arturo Aguilar Ochoa, historiador de la BUAP.
Incluso en Puebla, continuó el académico y escritor, hubo un sector muy importante que estaba a favor de la intervención francesa, al considerarla como una alternativa a toda una trayectoria de problemas que venía arrastrando el país desde su independencia.
Previo a la segunda intervención de Francia, explicó, México era un país dividido entre quienes apoyaban el proyecto conservador y quienes promovían una ideología liberal. Por ello, los europeos encontraron apoyo en un gran grupo de mexicanos que facilitaron su llegada. Entre estos personajes se encuentran Juan Nepomuceno Almonte y Leonardo Márquez.
El investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la BUAP enlistó divisiones internas, intervenciones exteriores por parte de Estados Unidos -que ocasionaron la pérdida de la mitad del territorio nacional-, golpes de estado, luchas entre centralistas y federalistas y la falta de un gobierno fuerte que hiciera frente a las problemáticas del país, como las causas de los enfrentamientos políticos entre conservadores y liberales.
En Puebla todo esto detonó que varios grupos sociales apoyaran la intervención francesa. “Se ha dicho que el 5 de mayo fue un momento crucial para la identidad del país, pero también hay que entender que fue, para algunos, un intento fallido de su búsqueda de un mejor México”, comentó.

En este sector se encuentra la Iglesia, que veía en los europeos una posibilidad de recuperar los privilegios -bienes y poder político e ideológico- que había perdido con la promulgación de las Leyes de Reforma. Entre sus destacados miembros se encuentra el padre Miranda -Francisco Javier Miranda- y monseñor Ignacio Antonio Labastida y Ávalos, poblanos que trabajaron en la instalación de la monarquía de Maximiliano de Habsburgo..
Así también las clases altas –principalmente hacendados y comerciantes-, que estaban cansadas de que el país no avanzara hacia un destino de progreso y desarrollo, o que habían sido afectadas por diversas circunstancias.
Con la victoria del ejército de la República Mexicana, bajo el mando del general Ignacio Zaragoza, frente a la sofisticada milicia del Segundo Imperio Francés, dirigido por Charles Ferdinand Latrille, los americanos obtuvieron un momento cumbre para la unificación de su país. “Permitió que los grupos críticos al gobierno tuvieran confianza en el gobierno republicano, que demostró su capacidad para enfrentar potencias extranjeras como Francia. Es decir, la Batalla del 5 de Mayo tuvo un efecto unificador”, destacó Aguilar Ochoa.