ING. OSCAR LÓPEZ MORALES

Luego del enfrentamiento entre ambulantes y policías por el operativo realizado el pasado viernes en las calles de la 3 norte 8 y 10 poniente, el saldo de heridos de bala fue por supuesto indeseable. No es la primera vez que ocurre un desalojo y es importante que la autoridad mantenga el control de los vendedores ambulantes, pero esta vez parece que la estrategia no fue la mejor y el resultado fue evidente.
El último operativo del que tengo memoria así con esos tintes fue el orquestado por Ardelio Vargas un domingo al medio día en las inmediaciones de lo que conocemos como Fayuca en el 2011 donde lanzaron gases lacrimógenos para llevar a cabo el decomiso de piratería y donde, obvio, menores y visitantes al lugar, resultaron con lesiones, lo mismo que policías agredidos por los vendedores.
El pasado viernes también se registraron policías heridos pero con armas de fuego además de las descalabradas y golpes por las piedras y palos que usaron los líderes de los ambulantes, quienes la verdad, ante su proceder tienen más pinta de vándalos que de comerciantes.
Sí, el reordenamiento comercial es urgente e impostergable donde debe privar la prudencia y el diálogo entre las partes. Claro que a propios y extraños siempre enojan las formas que se aplican en los operativos, donde arrasan con los puestos de comida que luce tirada en el piso o en las camionetas de las oficinas municipales o de Finanzas.
Sin embargo, si no existe orden, estrategia y firmeza, las cosas se salen de control y lo peor, los líderes imponen su ley y les toman la medida a las autoridades, pues al día siguiente, la 8 poniente ya lucía de nueva cuenta con puestos de ambulantes y sin elementos de seguridad pública que resguardaran la zona como ocurría en otros tiempos en operativos similares.
En fin, que la autoridad tiene sobre sí un gran trabajo para lograr acuerdos con los vendedores ambulantes del centro histórico, sobre todo ante las próximas compras por el regreso a clases.

Por otro lado la Secretaría de Gobernación federal le llueve sobre mojado, pues con el artero asesinado del presidente municipal de Pungarabato en Guerrero y el de San Juan Chamula en Chiapas, ambos este fin de semana, la situación se torna más que delicada, sobre todo en el caso del primero, pues ya tenía varios meses de haber solicitado la intervención del Presidente de la República y del propio Secretario de Gobernación por las amenazas recibidas por parte del crimen organizado allá en Guerrero.
Si a estos lamentables hechos le sumamos el conflicto magisterial que continúa trabado, sí que la están pasando mal allá en Gobernación.