• Lo vapulearon hasta dejarlo ensangrentado y después lo mantuvieron amarrado por cerca de tres horas.
• Amagaron con entregarlo a la policía, pero en vez de ello lo colgaron de los pies de una cesta de basquetbol, murió en esa forma.

Odilón Larios Nava. – Un hombre fue capturado por pobladores de San Gabriel Ometoxtla, en el municipio de Juan C. Bonilla, lo acusaron de intentar robar en el interior de un domicilio y una bicicleta a una niña. Lo golpearon hasta dejarlo completamente ensangrentado, lo amarraron y mantuvieron tirado boca abajo en la plaza pública, donde el moribundo pedía agua – la cual no le dieron –, después lo colgaron de los pies en una cesta de basquetbol, de esa manera fue como espiró su último aliento.
Se presume que al menos dos de sus cómplices lograron escapar y así evadieron tener un fin similar al de su compañero de fechorías. Las autoridades ya investigan la identidad de los otros delincuentes.
Según reportes de autoridades policiales, este hombre fue sorprendido alrededor de las doce de la tarde de este domingo, cuando, junto con sus cómplices, ingresó a un domicilio donde intentaron robar, sin embargo, fueron sorprendidos y entonces emprendieron la huida. Cuando eran perseguidos por un grupo de pobladores uno de ellos intentó arrebatar una bicicleta a una niña, eso habría enfurecido aún más a los lugareños, quienes le dieron alcance y lo molieron a golpes, hasta dejarlo sangrante.
Según explicaron las mismas fuentes informativas, el probable ladrón viajaba en un vehículo Nissan, March, color gris, con placas TZV7514 del estado de Puebla, el cual no cuenta con reporte de robo. Por las identificaciones halladas a bordo, ese coche es propiedad de una persona originaria de Atlixco, la cual no corresponde con las características del hombre linchado.
El hombre acusado de ser un ladrón fue vapuleado por un numeroso grupo de pobladores, quienes le quitaron los zapatos y no pararon hasta haberlo dejado ensangrentado. Luego amarraron sus manos a la espalda y lo tiraron pecho a tierra. La gente formó un círculo en derredor de él en el centro de la plaza pública y ahí lo mantuvieron tirado pecho tierra durante al menos tres horas.
Durante ese tiempo el presidente auxiliar, representantes del gobierno del estado y de la Fiscalía General del Estado (FGE) dialogaron con las personas que lo tenían retenido, aproximadamente 200 personas. También resguardaban el perímetro uniformados de los municipios de San Pedro Cholula, San Andrés, San Gregorio Atzompa, Domingo Arenas y Tlaltenango, entre otros.
Para entregar al hombre retenido, los pobladores exigieron a las autoridades de ese municipio “clausurar”, cerrar, un centro nocturno ubicado en las inmediaciones al cual señalan de ser un polo de atracción de malvivientes y delincuentes. Además, entre los vecinos corre el rumor de que en ese bar mantienen a “niñas retenidas contra su voluntad”, aunque eso, presumen, otros pobladores son solo rumores.
Las autoridades accedieron a cumplir esa exigencia, es decir clausurar el mencionado bar. Luego de haber clausurado el lupanar, regresaron para llevarse consigo al hombre que aún permanecía tendido boca abajo en la plaza pública, frente a la presidencia y a escasos metros del teatro al aire libre. El hombre solo se quejaba y pedía agua.
Luego de haber cumplido con la exigencia de los pobladores, las autoridades pensaron que la gente respetaría su parte del trato, pero estaban equivocados, la muchedumbre comenzó a agredirse entre ellos porque no se pusieron de acuerdo en qué hacer.
Los más violentos tomaron el control y arrastraron al hombre hasta la columna de concreto que sostiene la canasta de basquetbol. No tardaron en colgarlo de los pies, el hombre quedó así durante mucho tiempo, mientras las autoridades intentaban rescatarlo. De momento dejó de moverse, la gente permitió que policías lo revisaran y entonces se percataron que había muerto.
Entonces la gente comenzó a apartarse y la policía acordonó el área donde yacía el cuerpo, lo descolgaron y los agentes ministeriales realizaron las diligencias del levantamiento del cadáver, iniciando las investigaciones de rigor.
Entre las credenciales que encontraron en poder del ahora occiso hallaron una identificación del INE y una licencia de conducir a nombre de Justo Ricardo Morales Daniel, quien estaba a punto de cumplir 35 años. Por las características del hombre que asesinado por la población se presume que se trata del nombre del finado, quien según las mismas identificaciones sería vecino de la Trinidad Chiautenco, en el municipio de Cuautlancingo.