• Autores del reportaje que generó el escándalo tuvieron a su alcance sábanas de información que se filtraron desde una de las partes en conflicto por el poder.

El presidente Enrique Peña Nieto debiera estar enojado “con el ala de su gobierno” que filtró la información sobre casos de espionaje en México, pues los autores del reportaje que desató este escándalo tuvieron a su alcance datos que les entregaron desde una de las partes en conflicto por el poder político con miras al 2018, afirmó el senador Miguel Barbosa Huerta.

“El Presidente está enojado por los señalamientos a su gobierno, como un gobierno espía (…) Le recomendamos que también se enoje con el ala de su gobierno que filtró las sábanas de algunos casos de espionaje, ¿o qué la operación de los softwares ya está al alcance de todos?”, señaló.

Miguel Barbosa Huerta indicó que los autores del reportaje periodístico que generó el escándalo “tuvieron a su alcance sábanas de información que se filtraron desde una de las partes en conflicto por el poder político en México”.

Aseguró que es innegable que el software que tiene el CISEN es utilizado con fines de espionaje, “los verdaderos espiados son muchos más y muchos más conocidos”.

Reiteró que la filtración de esa información fue una “entrega controlada” en esa disputa que tienen dentro del propio poder por el asunto del 2018”.

Señaló que el manejo de esos softwares son verdaderas oficinas de operación política, no desde una laptop, o desde una computadora, “se le da seguimiento desde verdaderos leoneros de espionaje político, con mucha gente operando este sistema”.

“Después de obtener la información, es la clasificación de la información, la edición de la información y después la decisión de si se revela o no se revela como filtración en contra de los espiados”, precisó.

¿De dónde salen todos los datos de las personas que hasta ahorita están detectadas que en contra de ellos se hicieron intentos de ser penetrados o que ya estén penetrados? Sólo de sábanas de operación del software ¿quién las entregó? Y eso lo sabe el propio presidente Peña, sostuvo el senador Miguel Barbosa.

Indicó que a pesar de que el titular del Ejecutivo ordenó a la PGR llevar a cabo una investigación de los hechos, los resultados que de ahí se obtengan no van a tener credibilidad.

“Por tanto, él debería de asumir la propuesta que se ha hecho por muchos legisladores, entre ellos yo, y por los propios denunciantes de haber sido objeto de espionaje de que la investigación corriera a cargo de personas de enorme respetabilidad, expertas en materia de derechos humanos, en asuntos de tecnología, en académicos, para poder llevar que las conclusiones fueran creíbles para todos”, planteó.

Agregó que a pesar de que el propio presidente Peña ya negó espiar a sus críticos, si se corrobora con más elementos que sí lo hace su gobierno, habría incurrido en una serie de responsabilidad política frente a los mexicanos: haberles mentido.

Esto no va a parar, van a seguir saliendo más datos y más datos entregados por las alas políticas de su gobierno, alas que están en disputa, sostuvo.