+ Se estima que hay 17 millones de niños en Estados Unidos con un progenitor migrante

Ante las deportaciones de migrantes mexicanos, María da Gloria Marroni, integrante del Cuerpo Académico Sociología Política y del Desarrollo, del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la BUAP (ICSyH), consideró que en el país no hay condiciones políticas, sociales ni económicas para resolver esta problemática. Si bien existe necesidad de generar mecanismos para atenderla, no se vislumbran políticas públicas ni horizontes significativos para enfrentar tal situación.
Recordó que las remesas representan un aporte significativo para muchas familias y tienen un efecto multiplicador sobre las comunidades. Tan sólo durante la primera mitad del año, México captó 13 mil 946 millones de dólares por los envíos que hicieron los connacionales.
Tras señalar que en 2008 la migración mexicana tuvo un declive por la crisis de empleo en Estados Unidos y el aumento de las reformas, como algunas leyes en Arizona o California, afirmó que la migración al país vecino ha disminuido al punto que se habla de tasa cero, debido también a la reducción del crecimiento demográfico y el aumento de las deportaciones.
Un problema de naturaleza no sólo económico, sino también social y verdaderamente grave, son las rupturas familiares y el caso de menores que crecieron o nacieron en Estados Unidos. Algunas estadísticas indican la existencia de 17 millones de niños en ese país, con un progenitor migrante. Estas familias están seriamente amenazadas de ser fracturadas y sus miembros separados por estas políticas discriminatorias y que atentan contra los derechos humanos, debido a la posibilidad de que alguno de sus miembros sea deportado.
Fracturas familiares
El fenómeno migratorio se vuelve cada año parte de la vida de millones de familias en México, provocando nuevas reestructuraciones de los grupos domésticos. Así, se observan fracturas, recomposiciones familiares, reunificación de los miembros o separación definitiva entre ellos.