Por Alberto Arcega Macuil / Puebla
 El Instituto Nacional de Migración ha sido negligente en el tema de las sanciones aplicadas a los funcionarios públicos que han incurrido en irregularidades, puntualizó la doctora Sonja Wolf, directora de Migración y Derechos Humanos del Instituto Nacional para la Seguridad y Democracia (INCYDE).
Al tomar parte del diagnóstico del INM “Hacia un sistema de rendición de cuentas en pro de los derechos de las personas migrantes en México” que llevó a cabo la Universidad Iberoamericana Puebla, abundó que la opacidad con la que actúa el INM, contradice su obligación legal de transparentar a informar acerca de su desempeño.
Reveló que en 40 años que tiene de existencia el Instituto Nacional de Migración, sólo han aplicado mil 837 sanciones a los agentes en forma global, cifra que está muy por debajo del número de denuncias que se han presentado en su contra.
Indicó que de 2002 al 2013 se han presentado un total de 5 mil 170 denuncias, con sólo 29 funcionarios del INM inhabilitados y 237 más que han sido sancionados, además de que únicamente 27 de ese gran global recibieron sanciones por afectar los derechos humanos de los migrantes.
“En el régimen de sanciones, el Instituto Nacional de Migración ha sido negligente en este tema, si bien es cierto que ha habido una depuración de los cuerpos de agentes, este tipo de medidas no alcanzan si no se aplican sanciones efectivas”, apuntó.
Especificó que los operativos de control que llevan a cabo los agentes del INM normalmente los desarrollan en casas particulares, hoteles, lugares de trabajo y retenes, así como en las vías del tren.
Pero Sonja Wolf recalcó que en estos operativos lo que destaca son las medidas intimidatorias que practican los elementos de migración en contra de los migrantes, a través de métodos discriminatorios y de una fuerza excesiva.
Por su parte, Irazú Gómez Vargas, maestra responsable del programa de migración de la Universidad Iberoamericana Puebla, resaltó que este evento forma parte de la Campaña Mundial de la Hospitalidad que están llevando a cabo las universidades jesuitas de todo el mundo, pues el tema de la migración presenta cada día nuevos retos para las organizaciones civiles.
“La violencia no la traen los migrantes, la violencia es un problema estructural del país”, afirmó.