• Junto con sus hijos, también drogadictos, se quedaba a dormir en una obra negra a un costado de la inspectoría de San Cristóbal Tulcingo.
• El año pasado pereció su uno de sus dos hijos en el mismo lugar, también por adicción a las drogas; sólo queda vivo un miembro de la familia, los vecinos prevén que tendrá el mismo final.

Odilón Larios Nava.- Leticia, de 44 años de edad, una mujer que desde hace muchos años vivía en la indigencia, murió a causa de su vicio en un cuarto en obra negra ubicado a un costado de la inspectoría de San Cristóbal Tulcingo, perteneciente a la junta auxiliar en San Jerónimo Caleras, en la capital del estado.
Apenas hace un año, aproximadamente, falleció uno de sus dos hijos en el mismo lugar, éste, como el último sobreviviente de la familia, también era adicto a las drogas, principalmente solventes.
La mujer, con sus dos hijos, vivía en la indigencia desde hace más de dos décadas, solían vagar en Tulcingo, más conocido como El capulín. La mujer vivió en varios sitios con sus hijos, en donde los vecinos le proporcionaban un lugar donde pernoctar.
Recuerdan los vecinos que la hoy occisa de nombre Leticia Gómez Sendejo, de 44 años de edad, hace muchos años luchaba por sacar adelante a su familia, incluso llegó a desempeñarse como policía auxiliar.
Sus dos hijos eran conocidos como los “Mini Babies”, porque llegaron a esa colonia cuando eran muy pequeños, prácticamente eran unos bebés, por ello la gente les tomó cariño. Estos dos hijos de Leticia, por la precariedad en que vivían, siendo muy niños iban a pedir monedas en el crucero del mercado Hidalgo, se disfrazaban de payasitos.
Fue por aquel entonces cuando comenzaron a consumir drogas, su madre no pudo sacarlos del vicio y terminó también padeciendo el mismo.
Las drogas mataron hace aproximadamente un año a uno de los “Mini Babies”, en el lugar donde ocupaban como casa a un costado de la inspectoría. En ese mismo lugar murió este viernes su madre, Leticia.
Ahora deambula solo el único Mini Baby que sobrevive, del cual los vecinos ignoran su nombre, el chavo de aproximadamente 25 años de edad, padece de drogadicción en estado crónico. El vicio le ha restado capacidad motora, camina con dificultad, a cada pasos parece que va a caer, y ni hablar de sus capacidades cognitivas las cuales también fueron sumamente mermadas por los solventes que ha inhalado durante gran parte de su vida. Los vecinos temen que dentro de pronto sufra la misma suerte que su madre y hermano.
La policía municipal resguardó el lugar donde yacía la mujer y los agentes de la Fiscalía General del Estado se encargaron de las diligencias del levantamiento del cadáver.
El inspector de San Cristóbal Tulcingo, Joel Aguirre Báez, solicitó apoyo a la Fiscalía para que les entreguen el cadáver y le den cristiana sepultura. Al ayuntamiento solicitó un espacio para inhumar el cadáver.