+ En el seminario Movilidad Social se dijo que cada 100 mexicanos 46 son pobres

Como indicador de la igualdad de oportunidades, la movilidad social plantea múltiples desafíos. Uno de estos es que el ascenso de un grupo o individuo suele afectar a otros, de ahí que se requieran modelos de cohesión que permitan aprovechar las competencias, talentos y capacidades de toda la población, lo que constituye un reto adicional para los economistas, señaló René Valdiviezo Sandoval, titular de la Secretaría General de la BUAP.
Al inaugurar el seminario Movilidad Social, Métodos y Experiencias de Análisis, organizado por la Facultad de Economía, en colaboración con el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), destacó que mediante esta actividad “se busca una mayor comprensión de dicho fenómeno social y los factores que determinan la diferenciación entre grupos, así como la mejor utilización de las técnicas del mismo, a fin de elaborar proyectos y propuestas que incidan en las políticas públicas de desarrollo”.
En su opinión, los estudios sobre este tema enriquecen las ciencias sociales, por lo que resultan de gran utilidad como herramientas para la toma de decisiones, además de ser un importante campo de investigación para la comunidad académica de la BUAP.
En el auditorio de la Facultad de Economía, Valdiviezo Sandoval celebró la iniciativa de esta unidad académica por promover el desarrollo de acciones conjuntas, para producir resultados tangibles de mejora social, así como establecer vínculos de colaboración más amplios entre la BUAP y el CEEY.
Por su parte, Salvador Pérez Mendoza, director de la Facultad de Economía, refirió que el seminario “tiene el objetivo de examinar el concepto de movilidad social analizado desde la perspectiva urbana, la desigualdad de oportunidades y la medición a través de métodos y técnicas que permitan desentrañar, con datos, los alcances teóricos, propuestas y soluciones que se tengan que convertir en políticas públicas”.
Las políticas públicas actuales –dijo- no han sido lo suficiente capaces de superar las desigualdades, por lo que corresponde a los actores del ámbito académico la responsabilidad de observar, analizar, explicar las características de reducción y eliminación de dichas desigualdades, a través de mecanismos plausibles y concretos.

A su vez, Enrique Cárdenas Sánchez, director ejecutivo del CEEY, señaló que si la movilidad social es vista como un instrumento que permita alinear políticas públicas y esfuerzos colectivos sociales, sería factible transitar hacia una economía más próspera que lleve consigo una mayor igualdad de oportunidades.
Durante esta jornada tuvieron lugar mesas de discusión y conferencias impartidas por especialistas, sobre temas como movilidad y estudios urbanos, desigualdad de oportunidad en México y análisis desagregado de la movilidad social en México.
Roberto Vélez Grajales, académico del CEEY, impartió la primera ponencia del día, titulada “Movilidad social: realidades, retos y soluciones”, en la que expuso las tres principales razones para promover el estudio de este tema: la justicia social, la cohesión social y el crecimiento económico.
“En México, la baja movilidad se refleja en la pobreza crónica. De cada 100 mexicanos, 46 son pobres y dos terceras partes de estos permanecerán en la misma condición. Es decir, que existe una alta probabilidad de que un grupo o individuos permanezcan en la misma condición social”.