• Fuentes policiales indicaron que no hay registros de que hubieran acudido a atender alguna emergencia.

Odilón Larios Nava.- Fuentes policiales han informado que los dos policías ministeriales, adscritos al Arco de Seguridad de Huejotzingo que fueron asesinados el viernes alrededor de las 22:30 horas, pretendían extorsionar a presuntos ladrones de combustible que estaban ordeñando un ducto de combustóleo en el lugar en donde fueron ultimados.
Los dos agentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJ) que perdieron la vida son: José Francisco Guevara Tapia y Emir Efraín Cobos Reyes, de 38 y 27 años de edad respectivamente. El primero estaba hincado contra la pared del túnel donde los mataron, presentaba un impacto de bala en la nuca, su compañero yacía boca arriba con un disparo en el pecho y otro en la cabeza.
El pasado viernes a las 22:30 horas fue reportado este hecho, tuvo lugar en el túnel que se encuentra en la carretera al aeropuerto casi frente a la empresa COSCO, a unos 800 metros de la autopista. A la entrada del túnel, por la lateral de la mencionada vialidad, con sentido al aeropuerto quedó varada, con las portezuelas abiertas, la camioneta Jeep Patriot, color negro, con placas de circulación TXK-21-80 del estado de Puebla, que es un vehículo oficial de la PGJ. A unos cinco metros de distancia, dentro del túnel, se encontraban los cadáveres de los dos policías ministeriales.
En un comunicado oficial emitido el pasado sábado por el área de prensa de la PGJ, se informó que los dos agentes perdieron la vida “en cumplimiento de su deber”. La dependencia informo que se inició la averiguación previa 951/2015 de Huejotzingo, aunque las diligencias del levantamiento del cadáver, en el lugar de los acontecimientos estuvieron a cargo de la Agencia Especializada en Investigación de Homicidios, bajo supervisión del Director de la Policía Ministerial Juan Luis Galán Ruiz.
Otra parte del comunicado oficial reza: “Al realizar una revisión a un grupo de sujetos que minutos antes habían robado una camioneta de tres y media toneladas, privando de la libertad a su conductor, los policías ministeriales fueron sorprendidos por más individuos que efectuaron detonaciones de arma de fuego en contra de los elementos que murieron en el lugar de los hechos.
A escasos metros del punto, se detectó una toma clandestina de la que los agresores presuntamente estaban sustrayendo hidrocarburo, lo que explica por qué, al verse sorprendidos, actuaron de forma violenta.
En relación a los acontecimientos, continúan diversas diligencias que incluyen la declaración de un testigo de los hechos, además de la puesta a disposición de diversos indicios”, hasta aquí la cita textual del comunicado.
Sin embargo, pese a lo que dice el comunicado, este medio se dio a la tarea de entrevistar a policías de diversas corporaciones policiales de la zona metropolitana para saber si fueron notificados de la búsqueda de alguna camioneta reportada como robada previo al doble asesinato de los ministeriales, todos los entrevistados a condición de mantener el anonimato, señalaron que no hubo ningún reporte para que estuvieran alertas.
Otras versiones policiales indicaron que los dos ministeriales, ahora fallecidos, adscritos al Arco de Seguridad de Huejotzingo – ubicado a apenas un kilómetro de donde fueron asesinados y a igual distancia del aeropuerto donde siempre hay presencia de Policía Federal – salieron a hacer alguna actividad no propia de su trabajo, estando en horas laborales.
En el trayecto, señalan las fuentes policiales consultadas, se presume que notaron desde la carretera que abajo del puente había luces, es decir estaban los delincuentes ordeñando los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex). Así es que se habrían regresado para incorporarse por la lateral hasta llegar al túnel, al bajar de su unidad habrían sido sorprendidos por miembros de esa banda delincuencial. Así fueron desarmados y ultimados.
A uno de ellos le dispararon en el pecho y en la cabeza, su cuerpo quedó tendido dentro del túnel, el otro fue obligado a colocarse de espaldas a sus sicarios, luego lo hicieron hincarse y le dispararon en la nuca.
Al huir los sujetos se llevaron el arma de cargo de “Tapia” y el arma larga que portaba Cobos – este último de reciente ingreso, perteneciente a la policía acreditable y quien no contaba aún con arma de cargo por carecer del permiso, por eso portaba un rifle R-15 –. Sin embargo otras versiones aseguran que los ministeriales no iban armados. De cualquier forma sus supuestas armas no fueron encontradas en el lugar.
La PGJ cuenta con un testigo de los hechos, el conductor de una camioneta robada por los delincuentes, quien señaló que los ministeriales desconocían del robo que sufrió, entre otras cosas porque no había podido reportar dicho ilícito porque los ladrones lo mantenían sometido con la promesa de no hacerle daño si no intentaba escapar.
Éste hombre habría sido quien escuchó todo lo que ocurrió y cómo dieron muerte a los ministeriales. Por todo lo anterior las fuentes consultadas indicaron que lo más probable es que los hoy occisos “intentaron bailar a los cuachicoleros” pero sólo encontraron la muerte.
Sin embargo corresponde a la PGJ el desahogar todas las diligencias necesarias para establecer con criterio científico qué fue lo que ocurrió y dar con los delincuentes responsables del doble homicidio ministerial.