ARMANDO VALERDI
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Sin duda adivinar el futuro solo es para brujos o adivinos, no obstante hacer previsiones para posibles futuros escenarios económicos es recomendable para nuestra planeación patrimonial, para lo que es importante contar con herramientas y opiniones de expertos que nos ayuden para que nuestra planeación se acerque lo más posible a la realidad de los acontecimientos que pensamos se presentaran, aun cuando hay que tomar en cuenta lo que menciona Nicolas Taleb en su libro El Cisne Negro, que en la mayoría de las ocasiones nuestra mente se limita a ver posibles escenarios futuros, debido a que no la hemos preparado lo suficiente para analizar condiciones que el nuevo entorno nos está imponiendo, por lo que no estamos exentos de los Cisnes Negros y que estos modifiquen, ya sea para bien o para mal, lo que pensamos como un futuro posible.
Una palabra clave para fijar nuestro rumbo es: información. Sin información no se puede decidir, ni optar, ni siquiera comprender, pero debemos considerar que eso no significa acumular muchos datos; informarse es buscar la coherencia en lo que nos dicen, no creerlo a pies juntillas, y cuidarlo de las emociones, como el enojo o el miedo. Es cierto además que la información abierta y no dogmática es la puerta que permite salir de la estrecha celda que constituyen las creencias, sobre todo aquellas basadas en las emociones.
Al respecto, es conveniente considerar lo que menciona Daniel Kahneman, premio Nobel de economía 2002 en su libro Pensar rápido Pensar Despacio, acerca de los defectos que en muchas ocasiones tenemos en la toma de decisiones, sobre todo en algunos aspectos que sobresalen en nuestro diario vivir como son la política y la economía, “Estudiosos de la vida política, han observado que la heurística de la disponibilidad ayuda a explicar por qué algunos asuntos están muy presentes en la mente del público, mientras otras caen en el olvido, debido principalmente a la repetición y simplicidad con el que se manejan y difunden, y en donde los medios no solo modelan, sino que son moldeados por lo que interesa al público”:
Además, Kahneman menciona que existe “Una desconcertante limitación de nuestra mente: nuestra excesiva confianza en lo creemos saber y nuestra aparente incapacidad para reconocer las dimensiones de nuestra ignorancia y la incertidumbre del mundo en que vivimos. Somos propensos a sobrestimar lo que entendemos del mundo y a subestimar el papel del azar en los acontecimientos. El mundo que imaginamos no es una réplica precisa de la realidad; nuestras expectativas sobre la frecuencia de los acontecimientos están distorsionados por la prevalencia y la intensidad emocional de los mensajes que nos llegan.
Paul Sloviv nos menciona que “En muchos aspectos de la vida, la gente se forma opiniones y hace elecciones que expresan directamente sus sentimientos y su tendencia básica a buscar o evitar algo, a menudo sin saber lo que hacen”.
Todo esto es conveniente tenerlo en cuenta hoy que las nubes de incertidumbre se hacen más espesas, debido a que hay demasiados acontecimientos presentes de los que no se ve con claridad el rumbo que tomaran, además de otros iguales que se han incorporado a nuestro horizonte futuro.
En lo que se refiere al TLCAN aún no se sabe si seguirá, o se cancelara, en lo que se refiere al incremento de las tasas tanto de la Reserva Federal estadounidense (FED), y Banco de México (Banxico), tenemos como muy probable su incremento y tiempo en que se podrán dar, lo que incrementara el costo del dinero a crédito, pero la incertidumbre está en que una modificación abrupta o disruptiva del escenario económico mundial no la podemos descartar, además de los resultados y forma en que concluya la elección en nuestro país el próximo primero de julio, a todo esto habrá que sumarle las condiciones de enfrentamiento en el comercio internacional, propiciado por una nueva forma de ver al mundo de parte de líderes como el ‘presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Sin duda una de las variables que nos sigue preocupando en el corto plazo es el comportamiento del tipo de cambio, tomando en cuenta que el peso se ha depreciado frente al dólar por la incertidumbre que priva en torno a las nubes de incertidumbre que hemos mencionado y que debemos considerar que ante una tormenta perfecta de eventos negativos, su cotización llegaría hasta los 24 pesos. Esto significaría un aumento de casi 22 por ciento comparado con los precios recientes, no obstante tampoco hay que descartar que el conjunto de elementos que consideramos como posibles no se den, por lo que el tipo de cambio y valor del dólar sea a la baja, poco probable, pero posible.
Por lo que es importante considerar para nuestro analisis y decisiones el conjunto de recomendaciones hechas que nos lleven a resultados favorables en nuestro patrimonio.

Gracias