ARMANDO VALERDI
avalerdir@hotmail.com

He comentado en este espacio que entre los principales riesgos para la volatilidad de los mercados y el crecimiento económico de nuestro país encontramos los resultados que arroje la negociación del TLCAN, también en alguna forma los efectos tanto de la Reforma Fiscal, como el incremento que haga la Reserva Federal estadounidense con sus tasas en los próximos meses, sin dejar de lado el proceso electoral en el que ya estamos y cuyos resultados veremos el primero de julio de este año, cuando por fin nos quitemos de especulaciones y encuestas que alimentan los análisis, que producen sin duda verdades, pero también mentiras y falacias que nos llevan a confundirnos, sobre todo si no tomamos en cuenta que hay encuestas y análisis o mesas de debate que tienen su propio sesgo, derivado de intereses o preferencias en candidatos o modelos de país que se están perfilando.
Sin duda hay más información, más debates, más análisis y más participación, pero mucho de ello a veces no aporta lo que realmente necesitamos para tomar una decisión adecuada, ya lo he mencionado anteriormente, que esta elección esta polarizada y empapada de emociones, y que muchos identifican como un enfrentamiento entre enojo y coraje contra el miedo, en lo personal pienso que ambas están mezcladas no enfrentadas, a que me refiero, que en el enojo también se esconde el miedo.
Las condiciones emotivas del miedo y el enojo pueden encontrar justificación a su presencia, no obstante la historia, sobre todo la financiera, que repercute en la económica, que a su vez refleja sus efectos en las condiciones sociales de los países y de las personas, han estado presente en toda la historia de la humanidad.
En la historia en el mundo de las finanzas, es fácil distinguir dos emociones que siempre han estado presentes, la avaricia y el miedo, que han favorecido a unos y afectado a otros, dando como resultado ganadores y perdedores, y sin duda resentimiento y rencor de los perdedores, que son incapaces de reconocer que los verdaderos culpables de sus fracasos y errores, la mayoría de las veces son ellos mismos, por tomar decisiones basados en la emoción y no en la razón.
También hay que considerar que cierto enojo y resentimiento social es justificado, debido a que en la mayoría de las ocasiones existen gobiernos incapaces de poder entender los cambios que se producen, o en otras por dar preferencia a su intereses o miedos particulares, por lo que olvidan a una parte importante de personas que debido al cambio no encuentran formas u oportunidades para mejorar su calidad de vida, dando como resultado enojo, resentimiento que en muchas ocasiones, se convierte en delincuencia.
Sin duda tenemos ejemplos que nos pueden ayudar a clarificar lo que menciono, voy a hablar de dos de ellos; el Brexit, y la presidencia de Donald Trump.
Veamos lo acontecido con el Brexit o la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Desde el inicio de esta propuesta de aglutinar a países europeos la entonces Primer ministro Margaret Thatcher, no estuvo muy convencida de esta Unión, pienso que aún conservaba la idea de aquel Reino Unido poderoso del siglo XIX y principios del XX aún seguía siendo el mismo, no obstante una buena parte de los ciudadanos estaba convencido de las bondades de integrarse, y sí, Reino Unido se integró pero hay que reconocer que con ciertas restricciones, una de ellas fue la moneda, pues conservo a la libra esterlina y no participo en la eurozona, pero sin duda a raíz de ese cambio una buena parte de la población se vio afectada, marginada y le produjo enojo y resentimiento.
Por el lado de la elección presidencial en Estados Unidos, pocos, muy pocos daban como triunfador a Donald Trump, no obstante, gano, y la pregunta fue ¿Cómo y porque?
Porque el cambio desplazo empleos y salarios a otros países, y muchos ciudadanos perdieron su trabajo y esperanza que les había dado el sueño americano, al pensar que todo seguiría igual.
En ambos casos, no se tomó en cuenta un número importante de ciudadanos que habían quedado relegados, marginados de un nuevo mundo en el que no estaban incluidos.
El conjunto de acontecimientos que resultaron debido al cambio producido desde el final de la segunda guerra mundial, allá por la década de los cincuenta, en donde las finanzas, la economía y sobre todo la tecnología llevaron a una nueva conformación social, que ha producido efectos de cambio radicales, tanto que Francis Fukuyama los califico como La Gran Ruptura, todo esto produjo segmentos de ciudadanos ganadores y ciudadanos perdedores, que quedaron marginados con el cambio y de los que nadie se ocupó de la manera correcta, posiblemente por no entender lo que estaba sucediendo o en algunos casos por desinterés o egoísmo.
El mundo cambio, y la buena noticia para unos es la mala para otros, y es que el mundo que se fue no volverá, y mucho o nada de lo que se fue será como antes, por lo que hay que ver para adelante, porque el espejo del retrovisor sirve solo para ver de dónde venimos y no cometer los mismos errores, porque decidir no avanzar, quedarse en el mismo lugar, o creer que podemos regresar, es una falacia con la que no se puede vivir.

Gracias