ARMANDO VALERDI
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Mi estimado lector, en muchos de mis comentarios, normalmente tomo como referencia a Alvin Toffler, debido a que en lo personal es uno de los futurólogos que no solo tuvo la habilidad de plantearnos las posibilidades de futuro, sino también nos dio herramientas para su análisis y en esa forma entender cómo podemos enfrentar el cambio, que sin duda es una constante en nuestras vidas, pero además el cambio cada día es más veloz de lo que nuestra mente está preparada para enfrentarlo, por lo que contar con herramientas de análisis para ello es indispensable.
En la opinión financiera de hoy me referiré nuevamente a Toffler, recordando lo que el mencionaba en su famoso libro “El Shock del futuro” publicado por allá de los años setenta, ¡Sí! hace más de cincuenta años, no obstante como podremos ver muchas de sus recomendaciones y advertencias son vigentes al día de hoy. En ese libro Toffler mencionaba que él había inventado el término «shock del futuro» para designar las desastrosas tensión y desorientación que provoca en los individuos al obligarles a un cambio excesivo en un lapso de tiempo demasiado breve. “La estrepitosa corriente del cambio, una corriente hoy tan poderosa que derriba instituciones, trastorna nuestros valores y arranca nuestras raíces. El cambio es el fenómeno por medio del cual el futuro invade nuestras vidas, y conviene observarlo atentamente, no sólo con las amplias perspectivas de la Historia, sino desde el ventajoso punto de vista de los individuos que viven, respiran y lo experimentan. La aceleración del cambio en nuestro tiempo es, en sí misma, una fuerza elemental. Este impulso acelerador acarrea consecuencias personales y psicológicas, y también sociológicas”.
Veamos qué tan vigente es esto que Toffler mencionó en los setentas; en el último No. De la revista de IMEF de febrero-marzo, viene un comentario que se titula, Riesgos Complejos, y menciona que un reciente informe del Foro Económico Mundial (FEM), advierte que “La humanidad se ha vuelto notablemente adepta a entender como mitigar los riesgos convencionales que pueden aislarse y gestionarse con relativa facilidad usando estrategias de gestión de riesgo ya estandarizadas. Sin embargo, el organismo advierte que hay menos resultados cuando se trata de lidiar con riesgos complejos en los sistemas interconectados sobre los que se apoya el mundo, como las organizaciones, las economías, las sociedades y el medioambiente”.
Cómo podemos ver al cambiarnos el escenario el entorno se vuelve complejo y puede ser erróneo aplicar recetas a males que se han diversificado y mutado de tal forma que las recetas con las que resolvíamos los problemas en el pasado reciente, no funcionan para el presente y por ende menos para el futuro, ante este contexto en la mayoría de los casos podemos quedar reducidos a la parálisis y la imbecilidad, y eso en el contexto actual se vuelve peligroso.
Los riesgos a que nos enfrentamos pueden engañarnos y mostrar una cara conocida, no obstante hoy el cristal por el que se mira no es igual al que usábamos ayer, y eso nos conduce a cometer errores en forma más frecuente.
En el mismo informe el FEM menciona que los riesgos ambientales, han crecido en su, importancia, y también están creciendo los riesgos en cuanto a ciberseguridad, además, el mundo ha entrado en una nueva e inquietante fase geopolítica, y en todo esto lo que se puede observar es que las soluciones basadas en reglas multilaterales se van deshilachando. El organismo menciona que para mitigar los riesgos de todas estas situaciones de potencial conflicto se requerirá de evaluación y un atento estudio del horizonte. Además de la capacidad de las naciones de anticiparse a la crisis la responsabilidad será tanto de los actores gubernamentales como de los no gubernamentales.
Tal como lo advierte el FEM, la responsabilidad será tanto de los actores gubernamentales como de los no gubernamentales, y es ahí en donde una de las decisiones más importantes que debemos tomar pronto, en algo así como un poco más de diez semanas, el primero de julio, la elección, no solo presidencial, sino de Senadores, Diputados y en algunos Estados, como el nuestro, gobernador.
Christopher Wilson, subdirector del Instituto México en el Woodrow Wilson Center, advierte, que ese día, el país elegirá la estrategia y las herramientas que le permitirán enfrentar los riesgos locales e internacionales del futuro. En especial las amenazas globales que no cesarán.
Dentro de este contexto retomo lo escrito hace unos días por Luis Rubio, que menciona que “La contienda actual va a ser definitoria del futuro, razón por lo cual vivimos un momento de emociones tan cargadas y polarizadas. Los estudios psicológicos de las encuestas sugieren que la elección se resolverá en el eje del miedo vs el enojo: el enojo contra el statu quo frente al miedo de perder lo que ya se ha logrado o lo que una persona ha alcanzado en su vida. La pregunta clave para la elección que tenemos frente a nosotros es cuál es la mejor manera, o la más probable, de producir una transformación política que haga posible el renacimiento social y económico que el electorado claramente desea. La clave radica en reconocer que tenemos que seguir adelante con un proyecto que construya la siguiente etapa del desarrollo del país, que no puede más que iniciar con una profunda reforma de las estructuras de poder, algo que ciertamente es imposible regresando a un estadio anterior que se colapsó porque no funcionaba y que creó el caos que hoy justificadamente genera tanto enojo”.
Para lo que hay que tomar en cuenta lo que nos dice Daniel Kahneman en su libro Pensar Rápido, Pensar Despacio, “El pensar rápido es intuitivo y emocional, por lo que para esta decisión es mejor pensar despacio, más lento, deliberativo y racional, sin duda se puede justificar el enojo o el miedo, pero no para la toma de decisiones de este tipo, recordando que el que se enoja pierde, y no olvidar a Toffler “El cambio es el fenómeno por medio del cual el futuro invade nuestras vidas, y conviene observarlo atentamente”

Gracias.