Armando Valerdí Rojas

Creo mi estimado lector, que las preguntas acerca del futuro del mundo y claro está de nuestro país siguen aumentando, mientras las respuestas que se nos dan no llenan el vacío que está creando lo que el nuevo entorno nos sigue mostrando, o como lo menciona Alvin Toffler, “llegue a comprender que la pregunta correcta suele ser más importante que la respuesta correcta a la pregunta equivocada”.
Y una de las preguntas que nos hacemos los mexicanos en este momento, es si estamos a punto de una nueva crisis financiera similar las provocadas por las devaluaciones de 1976, 1982, 1987 y 1994, que empobrecieron al País, sobre todo para aquellos que nos tocó vivir de cerca alguno, o todos esos acontecimientos.
Sin embargo, según lo que nos señalan los diferentes datos que se tienen acerca de la depreciación actual de nuestra moneda las condiciones que la propician tienen diferentes connotaciones a las que se tuvieron a lo acontecido en el pasado mencionado, no obstante sabemos que aun cuando las connotaciones sean diferentes los efectos nocivos ya conocidos se pueden presentar en el mercado mexicano.
Veamos las diferencias que existen entre las devaluaciones pasadas y lo que hoy acontece; en el pasado las devaluaciones en México ocurrían porque algo estaba muy mal internamente, ya se tratara de las finanzas públicas, la deuda del gobierno o de las empresas, o la cuenta corriente, sin embargo a partir de la última crisis del 94 nuestro país adopto un tipo de cambio flexible, que implica que el valor del peso frente al dólar se ajusta mucho antes de que haya algún problema, y gracias a eso, se reduce la probabilidad de que éste aparezca.
A partir de ese nuevo orden que ha llegado a calificarse como blindaje financiero, México no ha tenido crisis económicas por causa de algún desfase interno, no obstante vivimos en un mundo globalizado que no nos permite aislarnos de lo que acontece en el entorno internacional, como ejemplo recordemos los efectos que nos causo la gran recesión de 2009, que golpeo muy fuerte la economía y las finanzas nacionales.
Esa parte es la que hoy nos hace padecer nuevamente lo que hoy se refleja como una fuerte depreciación del peso frente al dólar, y lo que hoy influye es el crecimiento de la economía de Estados Unidos, país que representa 22 por ciento del PIB mundial y 40 por ciento del consumo, por lo que su influencia se deja sentir nuevamente, ahora en un ajuste que están teniendo la mayoría de las monedas del mundo, y el peso no escapa a eso.
Pasemos a ver cuál ha sido hasta ahora la dimensión es la depreciación de nuestra moneda frente al dólar, en lo que va del año, el dólar se ha encarecido en 4.7 por ciento; y en lo que toca a los últimos doce meses, la depreciación de sitúa en 17.5 por ciento y respecto a su punto más bajo, que se presentó en junio del año pasado, la depreciación es ya de 20.2 por ciento. En términos reales, es decir, descontando el diferencial de inflaciones entre México y Estados Unidos, la devaluación es de 14.6 por ciento respecto a junio. Sólo como referencia, entre septiembre de 2008 y el mismo mes de 2009, la depreciación real del peso fue de 13.6 por ciento, menor a la actual.
Esta situación nos lleva a plantearnos otra pregunta, ¿Cómo está repercutiendo en el mercado mexicanos en estos momentos esa depreciación?
Parecería que la dimensión de la depreciación del peso ante el dólar, no está teniendo efectos nocivos en el mercado mexicano, cuando menos eso parece según el más reciente informe del INEGI sobre la inflación reportada en el mes de febrero en forma anual, o sea de febrero a febrero, y que muestra el nivel más bajo de los últimos años.
Entonces ¿qué está pasando?, cuando sabemos que en México buena parte de la maquinaria y el equipo que utilizamos, así como la tecnología que utilizan las empresas, no se elabora en territorio mexicano y tiene que ser importada, o sea cuesta dólares, cada vez más caros.
También sabemos que buena parte de las materias primas que se ensamblan para productos de exportación, también se importan, también cuestan en dólares, cada vez más caros.
Pero además y sobre todo sabemos que buena parte de los alimentos que integran la canasta básica de consumo de los hogares mexicanos también son de importación y se han ido encareciendo a la par del aumento en el precio del dólar en el mercado cambiario mexicano.
Lo que está pasando es que el aumento en el precio del dólar no se ha transmitido a los precios finales en el mercado mexicano porque la demanda de bienes y servicios en el territorio nacional permanece prácticamente contenida, no tiene ingreso el hogar mexicano, no hay seguridad sobre el empleo y en consecuencia la compra de bienes y servicios tiende a reducirse, es por esto que el encarecimiento del dólar no se ha transmitido todavía a los precios, pero no dude que en los meses por venir esa situación comience a presentarse.
La inflación reportada de febrero a febrero aumento solamente 3%, en este mismo lapso el encarecimiento del dólar es 17.5 %, lo que muestra una distancia importante entre el avance del dólar y el crecimiento de la inflación, esa brecha tarde o temprano se va a emparejar y tarde o temprano este encarecimiento del dólar se va a transmitir a los precios, de manera pues que lo que nos espera para el segundo trimestre y en la segunda mitad de 2015 en materia de inflación no va a ser absolutamente nada fácil, hasta el momento las empresas han tenido que absorber el aumento de estos costos por el encarecimiento de la divisa mexicana sin transmitirlo a los precios finales, porque no pueden vender productos cada vez más caros en un mercado cada vez más comprimido pero al final sus costos van a obligarlos a tener que transmitir al precio final el aumento que ha registrado la importación de insumos y materias primas y cuando esto ocurra el mercado nacional va a empezar a tener un problema adicional a los que ya de por si viene arrastrando
Y si a estas dos cuestiones, aumento en el precio del dólar, incremento en los costos, agregamos la tercera que es el anuncio que hizo el secretario de hacienda del recorte presupuestal para 2016 pues evidentemente que el corto plazo para la economía mexicana, para las economías familiares no pinta nada nada bien.
Es innegable el contagio del dólar sobre la inflación, así que ante este escenario hay que tomar las medidas necesarias para ajustar nuestros presupuestos.
George Steiner dice, “formular preguntas más amplias es arriesgarse a obtener respuestas equivocadas. No formularlas en absoluto, es constreñir la vida del conocimiento”, así que es mejor seguir preguntando.

Gracias