ARMANDO VALERDI
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Una de las variables económicas a la que le prestamos más atención, suele ser el tipo de cambio, sobre todo de las generaciones que más nos afectó en el pasado, por lo que cuando se acerca un cierre de sexenio suele haber recuerdos amargos de crisis económicas, y en donde la cotización del peso siempre causaba grandes estragos en la economía y finanzas y afectando el bienestar de los ciudadanos y sus familias, y aun cuando en los últimos sexenios afortunadamente ese tipo de crisis no ha ocurrido, la depreciación de la moneda siempre ha sido con mayor o menor medida una constante en los sexenios, y que no ha dejado de afectar a la economía familiar, por lo que hay que dar seguimiento a los factores tanto internos como externos que afectan el valor de nuestra moneda.
Veamos un poco de la historia al respecto, según datos publicados de la financiera Ve por Más; durante el mandato de José López Portillo (1976-1982), la caída del peso frente al dólar fue de 107.8 por ciento, mientras que para la administración de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) fue de 39.52 por ciento. Con la administración de Ernesto Zedillo Ponce de León, la depreciación fue de 203 por ciento., con los gobiernos de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, la depreciación del tipo de cambio ascendió a 12.03 y 30.55 por ciento, respectivamente, la depreciación de la divisa mexicana alcanza el 30.2 por ciento en lo que va de la administración de Enrique Peña Nieto, sin embargo, como se puede observar no ha sido el peor desempeño de la variable para un sexenio.
Como podemos ver en los datos, así se puede comprender porque algunas generaciones le tenemos más temor a la depreciación o en su caso devaluación de nuestra moneda.
Además debemos tomar en cuenta lo que ha acontecido en los últimos tres años con respecto a las divisas de los países del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), incluido el dólar, que se han depreciado frente a las principales monedas de otras zonas comerciales. Esta depreciación podría traducirse en una región más atractiva en términos de inversión en la carrera por atraer capitales y conservar puestos laborales, aseguran especialistas.
Desde inicios de 2015, el peso mexicano y el dólar canadiense se depreciaron frente al dólar estadounidense en 21 y 17 por ciento, respectivamente. Simultáneamente, el dólar ha tenido una depreciación de casi 8 por ciento, frente a una canasta de 10 divisas, incluidos el euro, la libra y el yen, divisas utilizadas por sus principales socio comerciales.
Jorge Mariscal jefe para inversiones en mercados emergentes de UBS Wealth Management, mencionó al respecto que “Los países del bloque han ganado competitividad, pero el tipo de cambio es sólo un factor de ella, de hecho, el presidente Trump cree que el dólar no ha bajado lo suficiente, por eso quiere imponer tarifas arancelarias, él quisiera tener un superávit comercial prácticamente con todo el mundo, eso implícitamente significa que el dólar sigue caro o él cree que las monedas de los otros países con los que comercia, están muy subvaluadas. Yo creo que el peso esta subvaluado entre una magnitud de 10 o 20 por ciento, no es tan claro, lo cual quiere decir que el país está pagando un premio a los inversionistas por una serie de incertidumbres que están en el aire”.
Por su parte Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, aseguró que la caída del peso ha tenido un efecto importante en las exportaciones mexicanas, pero aseguró que hay riesgos, “En el caso del peso, definitivamente hemos ganado competitividad y no sólo frente al dólar, sino frente a todos nuestros socios comerciales; el problema es que esta depreciación del peso con una altísima volatilidad no beneficia ni a exportadores ni a importadores; porque es una competitividad artificial, que tiene distorsiones al interior de la economía que son una alta inflación acompañada de mayores tasas de interés”.
Por otro lado hay que tomar en cuenta que la moneda mexicana ya superó al rand sudafricano como la moneda más volátil del mundo y eso se lo debe al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Wells Fargo Securities calificó al ringgit malayo, el peso mexicano y el peso colombiano como las monedas más sensibles a una guerra comercial, sobre la base de los efectos directos en la balanza.
Los operadores están reduciendo las apuestas bajistas respecto del rand, al tiempo que adoptan una postura más negativa sobre el peso mexicano. La prima de las opciones para vender el rand respecto de las para comprarlas en los próximos seis meses, cayó este mes a un mínimo de 10 años. Por el contrario, las risk reversals (reversiones del riesgo) del peso subieron y ahora son las más altas del mundo.
“Respecto al tipo de cambio, si bien todavía no se observa en el mercado de divisas tensión sobre el proceso electoral en México, conforme a las dos elecciones previas de 2006 y 2012, será a partir de abril–mayo que se concrete una alta volatilidad que lleve a una depreciación del peso frente al dólar cercana a 8.0 por ciento”, prevé Carlos Ponce. Para Jorge Gordillo, director de análisis de CIBanco, poco a poco la presión sobre la moneda mexicana comenzaría a intensificarse. “Para abril, una vez que concluya el periodo de inter-campañas, el tema electoral en México concentrará la atención del mercado cambiario mexicano, que probablemente cotice por encima de los 19 pesos por dólar (interbancario)”, anticipó el especialista de CIBanco.
Según la encuesta de Citibanamex, el tipo de cambio para cierre de 2018 será de 18.65 y para 2019 de 18.21 unidades.
Pues bien, esos algunos datos que nos hacen ver la gran necesidad que tenemos de estar atentos a los acontecimientos y efectos que pueden tener las variables económicas que sin duda nos hara enfrentar riesgos y como siempre encontrar las oportunidades que este tipo de eventos llegan a ofrecer,

Gracias