ARMANDO VALERDI
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A punto de terminar el año, un año que cuando inicio parecía más complicado que lo que realmente es, cuando menos hasta el momento, debido principalmente a las expectativas tan negativas que se habían generado con la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, no obstante muchas de esas expectativas negativas aún existen y estamos en espera de que las propuestas de Trump aun sin implementar probablemente el próximo año se apliquen, y en nuestro país se comiencen a sentir los efectos de su implementación. De las expectativas por cumplir y sus consecuencias, son principalmente cuando menos dos temas principales para México, uno de ellos; la reforma fiscal que está a punto de aprobarse por el congreso estadounidense, y el otro tema, el TLCAN, cuyo resultado, la aprobación, la forma de aprobarse o bien su final, implicaran efectos importantes en los mercados y economía mexicana. Sin duda ambos temas tendrán repercusiones en nuestro país, que sumados al proceso electoral del próximo año, traerán gran volatilidad e incertidumbre en los mercados financieros locales.
Por lo pronto para el cierre de este año lo que podemos observar es que la economía estadounidense sigue mostrando un ciclo de crecimiento que se puede considerar de los más prolongados en su historia por lo que los signos de fortaleza económica son evidentes, por lo mismo podemos dar por hecho otro tema que presionara los mercados financieros de nuestro país, el que en la última reunión de Política Monetaria de la Reserva Federal estadounidense ( FED) este 13 de diciembre, aun con Janet Yellen a la cabeza, subirá su tasa de referencia de un rango de 1.00 – 1.25%, a uno de 1.25 – 1.50%.
¿Porque se da por descontado el que la FED suba su tasa de referencia?
Existen varios motivos que nos señalan esa alta posibilidad, primero porque uno de sus principales objetivos es el control de la inflación y esta podría desbordarse, y si ello sucede su tasa de interés podría estar en niveles muy bajos, y hacer fuertes incrementos en el momento que ese caso se diera, elevar su tasa traerían consigo una crisis aún mayor, porque las empresas que estarían muy endeudadas no podrían hacer frente a sus compromisos.
Por otro lado, si la tasa de interés es muy baja y viene una recesión, la forma de reanimar la economía es bajando la tasa de referencia, y ello no se puede lograr con bajas tasas de interés, por lo que es necesario prepararse y tener un colchón subiendo la tasa de interés en este momento, para que, llegada una reducción en el paso de la economía, se pueda bajar y ello la apoye directamente. Parece que la postura y decisión de la FED es simple, ya que su PIB crece, su tasa de desempleo ha bajado y su inflación, si bien no es alta, tampoco se acerca a 0.00%. Por todo lo anterior, es previsible que la FED suba su tasa este 13 de diciembre.
Si esto acontece como parece ser que será, la pregunta que se plantea; ¿Qué hará Banxico, con su tasa de referencia?
La respuesta estará encabezada por el nuevo gobernador de Banxico, Alejandro Díaz de León, que sin duda es su primer gran reto, ya que se trata de una decisión difícil, debido a que la inflación general llegó a 6.63% y la subyacente está en 4.90%, es decir 2.10% por debajo de la tasa de referencia.
La inflación del primer trimestre del 2018 se prevé que bajará a niveles de 4.50 – 5.50%, en un escenario de estabilidad en el precio de la gasolina y el gas LP, sin aumento de tarifas en el transporte público en año electoral.
Es aquí cuando el tema de la renegociación del TLCAN influye, ya que no tendría mucho sentido subir la tasa de referencia de México, ya que el mercado interno se encuentra estancado y no hay presiones inflacionarias locales importantes.
El problema es que Banxico prevé que si no sube su tasa, el dólar superará los 19.00 pesos al cierre de año y los 19.30 al iniciar la renegociación del TLCAN, del 23 al 28 de enero, y esa depreciación sí presiona a la inflación.
Por lo que se observa es que en el mercado mayorista los grandes bancos presionan a Banxico para que suba su tasa a 7.25%, el 14 de diciembre. En lo que se refiere al petróleo, el WTI cerró en 57.36 dólares por barril, relativamente estable después del rally de octubre y septiembre que lo llevó de 45 a 60 dólares.
Por su parte el oro terminó la semana en 1,248 dólares la onza, derivado de la fortaleza del dólar conforme avanza la reforma fiscal y el Plan de Repatriación de capitales de Donald Trump, lo que lleva a los mercados accionario estadounidenses a máximos históricos. Por otro lado el Bitcoin superó el viernes pasado, los 16 mil dólares por primera vez en su historia, tras registrar una demanda frenética que hizo tambalear a una de las más grandes plataformas de negociación justo días antes de que los primeros futuros sobre este activo empiecen a operar.
Como podemos observar el panorama se sigue mostrando incierto y complicado, por lo que debemos estar atentos e intentando de comprender bien las tendencias por donde va el cambio, los retos son muchos pero con constancia y dedicación se logran buenos resultados.

Gracias