ARMANDO VALERDI avalerdir@hotmail.com

A unos meses que termine el sexenio de gobierno de Enrique Peña Nieto, y también a un poco más de tres meses de fin de año, y con base en la información presentada en el reciente informe presidencial, es conveniente hacer un balance de en donde estamos y los retos que podemos encontrar en el futuro económico cercano.
Para iniciar este breve análisis hay que partir de la visión y percepción del gobierno en relación a la economía y las finanzas nacionales, y en donde se observa que existe una fuerte disparidad entre la percepción del ciudadano y lo que el Gobierno destaca como buenas cuentas.
Para el ciudadano, en general la percepción es de una economía que no está dando respuesta a sus expectativas, además de la desinformación, la información como la da el gobierno es poco clara y a veces hasta confusa.
Veamos los claroscuros que encontramos en este momento; lo primero en lo que encontramos datos positivos son los resultados observados recientemente en relación al presupuesto, en donde se puede decir que se está llevando a cabo un efectivo control presupuestal, que por el lado de los egresos, se está cumpliendo con los recortes en el gasto, y por el lado de los ingresos hay avances en la recaudación a nivel federal, lo que podría arrojar al término de este ejercicio en un superávit primario equivalente al 1% del PIB y con una reducción en la proporción de la deuda neta/PIB por debajo del 49%, lo que nos arroja datos favorables en este aspecto.
Por lo que respecta al dato del crecimiento económico, nuevamente depende de la percepción, ya que por un lado hay analistas que comentan que se está presentando mejor de lo previsto, contemplando que la expectativa para este año era muy pesimista debido a las amenazas de Trump, y la negociación del TLCAN, y por otro lado la importante depreciación del peso con la que cerró el año pasado, lo que mostraba un entorno muy negativo.
El crecimiento del PIB al primer trimestre fue del 2.8% anual, lo que hace factible que el crecimiento anual para este año sea superior a 2.1% y no el que se esperaba cercano al 1%, no obstante siempre hay opiniones negativas que critican no haber llegado al 5% que ofreció Peña Nieto en su campaña, claro esta opinión es más política que económica.
Por lo que se refiere al empleo, cuando menos por el momento va por buen camino, ya que la tasa de desempleo fue de 3.24% en julio, además de que los datos del IMSS reportan 555 mil empleos en los primeros 7 meses, lo que representa un crecimiento del 19.7% anual en empleos del sector formal.
En el Comercio exterior, se reporta un superávit récord en el comercio con Estados Unidos, las exportaciones no petroleras todavía están creciendo a un ritmo del 7% anual en julio, no obstante con los BRICS el déficit sigue siendo importante.
Dentro de los aspectos positivos también podemos incluir, cuando menos hasta ahora, a la estabilidad cambiaria, ya que de acuerdo al comportamiento de nuestra moneda en relación al precio del dólar se ha apreciado 15% respecto al tipo de cambio de inicio del año.
No obstante como ya lo mencionamos también hay áreas oscuras en donde los datos nos muestran condiciones adversas, como el caso de la Inflación en 6.55% en la primera quincena de agosto, que se muestra muy superior al promedio de los últimos años, que sufre los efectos del ajuste del precio de la gasolina, y a la electricidad, además de recibir el efecto de la depreciación monetaria.
Además de que uno de los motores principales con lo que cuenta nuestra economía, el mercado interno, que en meses anteriores mostro un buen impulso empujando a la economía nacional, hoy se percibe en desaceleración, en donde los datos proporcionados por la ANTAD a julio de este año, muestran una contracción en las ventas de -2.44% anual, sin duda uno de los sectores que está influyendo en este resultado es la caída de las ventas de automóviles en el mercado doméstico.
No podemos dejar de lado la incertidumbre que puede causar el cambio de gobernador del Banco de México y las consecuencias políticas que pueda tener en la SHCP, Pemex y otras dependencias gubernamentales;
Sin duda como lo mencionamos anteriormente algunos de estos efectos se deben a la incertidumbre generada sobre las condiciones y resultados en la negociación del TLCAN, que aunque las negociaciones marchan por buen camino, los constantes mensajes contradictorios y amenazantes de Trump han seguido enturbiando el horizonte, por lo que no hay que dejar de lado aun como medida extrema, la posibilidad de la salida de Estados Unidos del TLCAN o empantanamiento del proceso de renegociación de dicho tratado; todo esto aunado a la percepción de la inseguridad y corrupción, que siguen permeando como principales obstáculos a la evolución de los negocios, y tranquilidad de los ciudadanos, hace que el entorno se muestre complejo y con muchas incertidumbre.
Sin duda hay más datos que nos pueden aportar el porqué de la percepción negativa de los ciudadanos, en su papel de consumidores o bien de productores, pero ahora abordaremos algunos obstáculos externos que también pueden dificultar el accionar y desarrollo de la economía nacional.
Como riesgos externos podremos enumerar entre los principales; el conflicto con Corea del Norte; la reducción del balance del Banco de la Reserva Federal estadounidense (Fed) y posibilidad de alza de tasas, en vísperas de un posible cambio de liderazgo del Fed; las elecciones generales en Alemania (24 de septiembre); el techo de endeudamiento de EU y la posibilidad de cierre temporal del gobierno estadounidense; además del impase en la reforma fiscal y en el esfuerzo de desregulación propuesto por Trump; así como la intensificación y aumento de la magnitud de ataques terroristas.
Como podemos ver los retos que nos muestra el entorno son complejos, pero no se nos debe olvidar que todo está influenciado por el cambio, por lo que otro reto importante es identificar las oportunidades que se están abriendo en el horizonte.
Gracias