ARMANDO VALERDI avalerdir@hotmail.com

“A lo largo de la frontera sur de Estados Unidos se está erigiendo un muro que tiene como objetivo evitar la entrada de inmigrantes ilegales”, ¡sí! esto es lo que Trump amenaza hacer a cada momento, incluso amenaza en cerrar el gobierno estadounidense si el congreso no autoriza el presupuesto para construirlo, pero déjeme aclararle algo, la frase con la que inicie la opinión de hoy no proviene de lo mencionado en los dos últimos años por Trump, sino que esto fue mencionado y escrito en 2010 por George Friedman en su libro Los próximos cien años, y en donde nos hace ver que esta idea ni es nueva ni solo de Trump, y que además de que en una buena parte de la frontera ya existe ese muro y de que también nos recuerda que en Estados Unidos sigue existiendo esta idea en un número importante de estadounidenses a los que Trump hoy debe su presidencia.
Independientemente de que el 45º presidente de Estados Unidos tenga “atributos” como ser calificado como demagogo y populista, (Para algunos expertos, fascista), lo que hoy le toca a México es enfrentar no una redefinición de su rumbo y modelo, sino de una definición completamente nueva y transformadora de toda su esencia, rompiendo cadenas del pasado que no encajan con el nuevo mundo que se está perfilando y al que generacionalmente no hay que enfrentar sino conciliar para que el cambio sea menos disruptivo de lo que parece ser hasta ahora.
¿Qué podemos esperar de un futuro tan incierto como el que se nos está mostrando actualmente?
Pregunta que podría englobar varias respuestas, todas ellas difíciles de responder, aun así intentemos indagar que es lo que piensan algunos especialistas en esta clase de asuntos para intuir que podemos esperar.
Siguiendo con George Friedman y lo que dijo en su libro y que es muy interesante e importante considerar; por ejemplo, que el presente siglo sigue perteneciendo a Estados Unidos y que aun cuando haya muchos especialistas que piensan que el siglo lo que presenta es la aproximación a la destrucción y debacle de Estados Unidos como líder y poseedor del rumbo y futuro del mundo, sobre todo occidental.
Muchos de los acontecimientos a los que Estados Unidos y sus ciudadanos enfrentan podría llevar a pensar que ciertamente está a punto de la debacle, sobre todo con los conceptos y comportamiento de su actual presidente, no obstante Estados Unidos, como todo país con fortaleza en sus instituciones, tiene establecido pautas que marcan tendencias que limitan las acciones emocionales y arbitrarias que pueda producir el presidente en turno.
No obstante, es cierto que uno de los pensamientos que se viene arraigando en una buena parte de la población estadounidense en donde existe el miedo constante y creciente a que el poder y la prosperidad estadounidense sean ilusorios y que el desastre este justo a la vuelta de la esquina, y que al no entender y estar poco preparados para un cambio tan profundo buscan señales que les digan el porqué de sus miedos, y al no entender el porqué de esos miedos encuentran falsas disyuntivas, como echar la culpa a los migrantes por la pérdida de empleos de su país, o bien a la forma de hacer comercio internacional.
Friedman considera a la cultura estadounidense como una combinación desquiciada de orgullo exultante y profunda melancolía, por lo que los cambios de ánimo estadounidenses dificultan hacerse una idea real sobre Estados Unidos a principios de este siglo. Pero independientemente de este perfil, y sean cuales sean los problemas pasajeros de Estados Unidos, el factor más importante en los asunto internacionales es el tremendo desequilibrio que supone para el orden mundial su poder económico, militar y político, lo que lleva a que cualquier tentativa de predecir el siglo XXI que no empiece reconociendo la índole extraordinaria de ese poder le da la espalda a la realidad.
Ahora bien México en alguna forma el pasado miércoles 16 comenzó a reescribir su historia y futuro al arrancar con los trabajos de la renegociación del TLCAN. Como siempre, y cada vez más, existen discrepancias de opinión en la forma de llevar a cabo una acción, sobre todo de la envergadura de lo que representa el TLCAN.
Sin duda la historia no nos favorece en relación a las relaciones de nuestro país con estados Unidos, por lo que los fantasmas del pasado siguen presentes, no obstante es momento es la oportunidad de enfrentarlos conciliando los mejores resultados.
Sin duda la renegociación del TLCAN, no será nada fácil, sobre si consideramos la presión que están ejerciendo las Organizaciones laborales estadounidenses en relación al salario y la política de bajos salarios en México, por lo que al respecto el director de Asuntos Internacionales de United Steelworkers, Ben Davis, señala que “La idea de que el TLCAN iba a promover la integración de los trabajadores mexicanos en una prospera economía norteamericana no ocurrió. Se han creado una gran cantidad de puestos manufactureros en México, sí, pero que pagan poco”.
Sin duda lo que acontece y acontezca en y con Estados Unidos influye y afecta a nuestro país, por lo que es el momento crucial de elegir el nuevo contexto y rumbo por el que debe transitar nuestro país en el futuro inmediato.
Gracias.