ARMANDO VALERDI
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Hace unos días el FMI dio a conocer en un comunicado de la Trigésima Quinta Reunión del Comité Monetario y Financiero Internacional, en donde se menciona que la recuperación económica mundial está cobrando impulso, los precios de las materias primas se han afianzado, y los riesgos de deflación están cediendo. Sin embargo, y a pesar de haber subido su estimación de crecimiento global de 3.5 a 3.6% para 2017 y 2018, la corrección a la alza sigue siendo pequeña y las tasas de crecimiento potencial a más largo plazo siguen siendo inferiores a las registradas en las últimas décadas a nivel mundial, especialmente en las economías avanzadas.
Por lo que reconoce que a pesar de que las perspectivas están mejorando, el crecimiento sigue siendo débil y está sujeto a mayores incertidumbres en el ámbito político y en materia de políticas. Las secuelas de la crisis, los altos niveles de endeudamiento, el débil crecimiento de la productividad y las tendencias demográficas siguen planteando obstáculos complicados en las economías avanzadas; en tanto que los desequilibrios internos, el endurecimiento de las condiciones financieras más pronunciado de lo previsto y los efectos de contagio negativos derivados de la incertidumbre mundial imponen desafíos a algunos países de mercados emergentes y en desarrollo.
En opinión del FMI, la incipiente recuperación aún es vulnerable a la variedad de riesgos a la baja, destacando un giro hacia el proteccionismo que haga estallar una guerra comercial.
Dentro de este contexto sin duda se encuentra lo que está sucediendo en Francia y sus elecciones y en donde según un sondeo de la televisión pública francesa, que es lo que se conocía en el momento de escribir esta columna, mostraba que el resultado al cierre de los colegios electorales, arrojaba con dos favoritos a pasar a la segunda vuelta, uno de ellos era el socioliberal Emmanuel Macron, con el 23,7 % de los votos y la otra, la ultraderechista Marine Le Pen, con el 21,3%, según el sondeo de la televisión pública francesa.
Sin duda hay que dar seguimiento al resultado de estas elecciones, debido a que quien sea el ganador definirá el camino de Francia y este puede convertirse en un Frexit. A que me refiero, a la posible salida de Francia de la Eurozona, y dejar a un lado como moneda al euro, con lo que abonaría a la corriente antiglobalizadora y el proceso de desglobalización.
Las condiciones de cambio en el mundo se han hecho más evidentes, y una de ellas es elevar el grado de descontento del camino que ha llevado la economía mundial durante varias décadas.
En el caso de las economías avanzadas, el FMI observa varios factores que han generado respaldo político a favor de marcos de política de suma cero capaces de socavar las relaciones comerciales internacionales y, a nivel más general, la cooperación multilateral.
El descontento de muchos ciudadanos de las principales potencias económicas viene de muy atrás debido a la creciente desigualdad en el ingreso, pero además del proceso de desindustrialización llevado a cabo, que dejo atrás a muchas personas que perdieron su empleo, y no pudieron encontrar uno similar, perdiendo con ello el sueño americano que se convirtió en su pesadilla, y que hoy Trump en Estados Unidos, el Brexit en Reino Unido o Marie Le Penn en Francia les da la esperanza de reencontrarlo.
Por lo pronto habrá que ver lo que sucede en la segunda vuelta electoral en Francia, y el camino que toma el proteccionismo o la antiglobalización, y sin duda lo que sucederá en el Brexit y por supuesto con Trump y sus propuestas producirá diferentes efectos, de los que nuestro país no podrá escapar.
En primer término para nuestro país está el TLCAN, sin dejar a un lado la propuesta del impuesto fronterizo, Trump declaro que en dos semanas tendrá la lista de los cambios que pretende hacer al TLC, que deberán ser grandes o de lo contrario Estados Unidos se saldría del acuerdo, aunque a finales de marzo, su secretario de Comercio, Wilbur Ross, había dicho que se buscarían cambios no tan radicales.
Por lo pronto en relación a la cotización del peso frente al dólar hemos visto un cambio importante y es que el peso mexicano marcó un mínimo en 18.52 el 18 de abril, y a partir de ese punto ha estado subiendo hasta 18.81, en que cerró el pasado viernes 21 de abril, a la espera de lo que pueda suceder en las elecciones de Francia y los cambios que busca Donald Trump en el TLCAN.
Habrá que estar atentos a cómo quedan las elecciones en Francia y que rumbo toma lo que indudablemente provocara mayor volatilidad y se podría reflejar en la cotización peso-dólar.
Gracias