ARMANDO VALERDI avalerdir@hotmail.com

Al tratar de identificar y comprender que es lo que Donald Trump dice y trata de llevar a cabo, sin duda es imprescindible, cuando menos por el momento, conocer y saber lo que trata de hacer y llevar a cabo su principal asesor y al que algunos denominan el verdadero poder tras el trono, Stephen Kevin Bannon (nacido el 27 de noviembre de 1953 en Norfolk, Virginia).

Cuando inicio la campaña en 2016, Bannon dibujo a Trump como una criatura imperfecta, poco apta para cumplir con la agenda que él y los suyos –la extravagante cofradía que se autodenomina alt-right– quieren imponerle a Estados Unidos, no obstante el personaje y el momento les brinda la oportunidad de aprovechar el estilo y forma de Trump para llevar a cabo sus fines.

La otra parte de la historia reciente de Trump y su equipo, es el conjunto de contradicciones, o bien ajustes en las formas de actuar, todo esto sin duda contribuye a la confusión que trata de infundir Bannon para obtener los resultados buscados.

Esto no es nuevo, porque es parte del cambio que vivimos, lo inesperado es de donde viene y como viene. Primero porque viene del hombre al que se considera el más poderoso del mundo, el presidente de Estados Unidos, y de cómo viene, no viene de los medios de información tradicionales sino de las redes sociales, sobre todo Twitter.

Bannon representa a un grupo que se califica como derecha alternativa, que de acuerdo a su visión del mundo ya hemos podido observar algunas de sus posturas, como el decreto contra los musulmanes, la propuesta del Muro, la economía proteccionista, todo esto tiene su origen en las ideas de este grupo, además como todo buen pesimista, Bannon no se ha equivocado en detectar los síntomas de decadencia y resentimiento de una parte de la sociedad estadounidense que han sido de los perdederos de la globalización salvaje impuesta por Wall Street.

Otro aspecto sobresaliente en los recientes acontecimientos es el manejo de su estrategia con lo que llama hechos alternativos a los que no considera mentiras, sino desafíos a la narrativa liberal que cobija al establishment, y que fomenta para mantener viva la llama de sus seguidores para afianzar su poder.

Difícil ponerse de acuerdo cuando se crean mundos paralelos, ya que se corre el riesgo de dejar de lado la realidad, y esta cobre con creces el haberla omitido.

Los mundos paralelos no son nuevos sobre todo en el ámbito financiero en donde prevalece el sesgo de la perspectiva en donde los acontecimientos pasados siempre aparecerán menos aleatorios de lo que fueron.

No hay que dejar de lado que desde hace algunos años existe un miedo constante a que el poder y la prosperidad de Estados Unidos sean ilusorios y que el desastre este a la vuelta de la esquina, lo que Bannon identifico con precisión para sus propios fines.

Muchos piensan que Trump llevara a estados Unidos a su declive, esperado por muchos desde hace tiempo, principalmente los europeos, no obstante los datos y análisis lo que ponen en evidencia es un ajuste que posiblemente lo lleve a una nueva crisis aproximadamente por el 2020, que sin duda superaran, y continuaran su marcha como el país más poderoso del presente siglo.

Sin duda regresar al pasado no es posible, y Trump no podrá regresar los empleos que se perdieron por la globalización y el avance tecnológico, porque además Estados Unidos es mucho más que Trump y sus seguidores, y que a pesar de la ola proteccionista que surca Estados Unidos y el mundo y el deseo de cientos de millones de personas de países desarrollados para que regresen sus viejos empleos que la disrupción tecnológica les ha quitado en la última década, para el Foro Económico Mundial (WEF) quedan sólo 5 años para que las nuevas tecnologías se comercialicen masivamente y

cambien de forma definitiva la mayor parte de las industrias, lo que a su vez traerá menos trabajo para la humanidad, pero también menos empleos.

Quizás en su realidad alternativa Trump, Bannon y compañía tratan de ignorar el mundo real, y en el mundo real la Cuarta Revolución Industrial ya está en marcha y de acuerdo con estudios de la Universidad de Oxford, 47% de los empleos en Estados Unidos ya están amenazados por la automatización, y la pelea por los buenos empleos ya empezó, y en donde choferes, mantenimiento de todo tipo, producción de energía limpia, asistentes personales, promotores en centros comerciales, cajeros, acomodadores, repartidores, vendedores de seguros, enfermeras, camarógrafos, cirujanos y un largo etcétera, comenzaran a ser ejecutados por robots.

De acuerdo con el WEF, los jóvenes que hoy ingresan al mercado laboral tendrán en promedio 7 trabajos diferentes a lo largo de su vida y, claro, 5 de ellos todavía no existen, por lo que llevó a cabo un estudio entre 900 empresas preguntándoles que buscan en los candidatos para que hagan carrera al interior de sus empresas.

Las empresas hoy buscan que las personas les guste el trabajo en equipo, conozcan las herramientas digitales, que comprendan las reglas y regulaciones, así como ser responsables y comprometidos. Otra cualidad es organizar los datos, pero con empatía, es decir, ya parece que sobran datos, ahora hay que analizarlos y obtener conclusiones desde el punto de vista de los clientes. Rehacer la empatía perdida será lo que marque a las empresas que sigan en la pelea de las que morirán en el intento, ya que les permitirá enfocar sus esfuerzos en lo que realmente quiere su consumidor y no en los millones de posibilidades que pueda tener un producto, pero que al cliente simplemente no le interesan tanto.

Todo esto fue expuesto con toda claridad en 1994 cuando Jeremy Rifkin en su libro El Fin Del Trabajo, menciono que “La economía mundial experimenta un cambio radical en la naturaleza del trabajo con profundas consecuencias para el futuro de la sociedad”.

Ya no es novedad que el mundo está cambiando en forma dramática, y que no depende de Trump o de su realidad alterna, sino de cada uno de nosotros que ello se convierta en una oportunidad o una crisis, porque somos los arquitectos de nuestro propio destino.

Gracias.