ARMANDO VALERDI avalerdir@hotmail.com

El momento llego, y Donald Trump se convirtió en el presidente número 45 de los Estados Unidos de Norte America, un presidente muy controvertido desde el inicio de su campaña presidencial, no obstante alcanzo su meta, ahora veremos cómo cumple sus compromisos con su electorado, de los cuales desde el momento que tomo posesión comenzó a implementar, como es el caso del Obamacare y del TLC con México y Canadá.

Es muy importante y trascendente lo que está aconteciendo por las repercusiones a nivel mundial, sobre todo porque las propuestas que Trump implemente, sin duda tendrán efectos disruptivos.

Ahora el hecho de su llegada ya está consumado, en su discurso inicial como presidente de Estados Unidos, confirmo que Trump es Trump, candidato o presidente, o empresario, misógino racista, si ese es Trump, pero además exitoso porque logro llegar y sabe que seguir haciendo, aun cuando quizás las pautas del cambio en que estamos inmersos desvíen sus intenciones iniciales.

Trump controvertido, ¡por supuesto! porque en el cambio ya no se puede ser igual, sobre todo si seguimos viendo con un cristal que ya es opaco porque los años lo oscurecieron y muchos seguimos pensando que el sentido común, tal como lo aprendimos en otra época, sigue siendo igual, situación que ya no es aplicable, además; de que hay que tomar en cuenta que Trump en alguna forma cumple con la expectativa de justicia social de aquellos que fueron marginados y olvidados en la vorágine de la entrada de una nueva civilización, o como lo decía Alvin Toffler, por el choque de olas.

No obstante que el cambio hoy parece ser más claro, no despeja las nubes de incertidumbre, debido a que el cambio sigue su marcha y además de que Trump y sus propuestas son parte de los efectos no de la causa de lo que vemos y vivimos.

¿Porque opino que Trump y sus propuestas, así como sus electores son solo el efecto?; quien inspira esta hipótesis, principalmente es el choque de olas propuesto por Toffler y en donde su orientación nos dice que la Tercera Ola de cambio está en curso, lo que ha llevado a la disgregación de la familia, al haber dejado la familia nuclear de ser el centro de la sociedad y la economía que fue parte importante y el centro de la era industrial, vemos una economía mundial muy zarandeada, también vemos unos sistemas políticos casi paralizados, también casi saltan en pedazos nuestros valores creados en una civilización que está dando patadas de ahogado para subsistir, pone en entredicho todas las viejas relaciones de poder, los privilégielos y prerrogativas de las comprometidas elites de hoy y proporciona el trasfondo sobre el que se libraran las luchas claves por el poder.

Porque decimos que Trump es controvertido, porque seguimos manteniendo el pensamiento lineal que la era industrial nos acuño y esperamos confiadamente a que el futuro sea una continuación del presente, pero siento decirles que eso ya no será así, y si con lo visto hasta ahora con el Brexit y con Trump no lo creemos, pues hay que tener mucho cuidado en no caer en el precipicio de una crisis disruptiva y negativa.

Por otro lado Trump está dando respuesta a la población que desde la presidencia de Richard Nixon, allá por la década de los setenta, ha sentido un miedo constante y creciente a que su poder y prosperidad en Estados Unidos sean ilusorios y que el desastre este justo a la vuelta de la esquina.

Esto sin duda tiene su propia razón, debido a que en 1971, al desintegrarse el sistema internacional de Bretton Woods que trajo la sustitución del oro por el dinero fiduciario, y que llevo a la necesidad de una proliferación del crédito, lo que no solo transformo las dimensiones y la estructura de la economía de Estados Unidos, sino que trajo consigo una transformación del propio sistema económico mundial. El proceso de producción dejo de ser impulsado por el ahorro y la inversión y a partir de ese momento el crédito y el consumo los sustituyeron.

Sin duda, los efectos de ese cambio trajeron consigo prosperidad abundante sin precedente no solo para Estados Unidos y creo riqueza, beneficios y empleo, así como abundantes ingresos fiscales, generando una inmensa cantidad de capital financiero, lo que llevo a la transformación radical del empleo, desplazando los empleos de la producción a los servicios, pero además se alimentó la especulación. Aparte de la extraordinaria proliferación del crédito en donde le ganador siempre fue Wall Street, lo que llevo a la globalización del dinero, también trajo como consecuencia una disminución del costo marginal del trabajo de un 95% en un periodo de tiempo relativamente corto. Esa caída del precio del trabajo constituye una de las mayores perturbaciones que han sufrido los precios en su historia, si el precio del trabajo no se hubiera hundido, hace tiempo que el mundo habría sufrido una hiperinflación. Es importante considerar que todo esto encontró Trump como eco a sus propuestas, que además sin duda la nostalgia que siente una parte de la población estadounidense de épocas pasadas, como la década de los años cincuenta, en donde la economía estadounidense representaba el 50% de la riqueza mundial, lo que hoy solo es el 25%, lo que ha llevado a que la cultura estadounidense sea considerada como una combinación desquiciada de orgullo exultante y profunda melancolía. Sin duda el cambio de paradigma de la década de los setenta beneficio a los consumidores estadounidenses con precios bajos, pero a su vez perjudico al empleo y los salarios, y en este sentido hay que considerar que una característica de Estados Unidos es la hipersensibilidad ante los asuntos políticos domésticos, y la molestia y frustración creciente de la población blanca y poco capacitada para enfrentar los requerimientos del mercado de trabajo actual, ocasiono un resentimiento creciente que la clase política no supo escuchar y menos atender, pero Trump y sus asesores dieron con la veta. Además hay que considerar que para Estados Unidos no es tan difícil la elección entre la prioridad de los domestico y lo foráneo, debido a que por su gran poder tanto económico como militar tiene mucha capacidad de maniobra en política internacional, por lo que a pesar de los beneficios que representa el comercio internacional, su prioridad ha vuelto a ser proteccionismo, y ahora el lema parece ser, empresas estadounidenses para consumo y empleo de estadounidense.

Con todo esto ¿Qué podemos esperar como mexicanos?, por lo pronto la posibilidad del final del TLC, porque en cualquier negociación hay que contemplar esa posibilidad, sobre todo con la postura que Trump ha manifestado tener al respecto, sin duda suena terrible, si pero posible, no obstante habrá que esperar a que el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, y el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray se entrevisten este 23 de enero con Wilbur Ross, secretario de Comercio y tratar de encontrar una solución (que parece imposible de lograr).

Sin duda hay muchas cosas más, como los migrantes y la cotización del peso, pero lo que debemos tener claro, es que lo futuros cuatro años serán muy complicados para nuestro país.

Gracias.