ARMANDO VALERDI avalerdir@hotmail.com

No podemos prever el futuro sin que primero reflexionemos y profundicemos sobre nuestra comprensión de la dinámica actual que dará forma a lo que vendrá”. Eamonn Kelly.
Esta reflexión es muy válida para aplicarla en todo momento para que nuestro análisis de los sucesos nos lleve a entender lo que la realidad del mundo actual nos está imponiendo.
Sin duda uno de esos acontecimientos es el que el próximo viernes 20 Donald Trump se convertirá en el presidente 45 de los Estados Unidos y por fin quedara más claro el rumbo que tomara su gobierno, por fin dejaremos de ver, leer y escuchar al candidato, al presidente electo y empezaremos a ver, leer, escuchar, pero además actuar al presidente del país más poderoso del mundo tanto en lo económico como en lo militar, y así nuestra preocupación deberá convertirse en ocupación en el actuar.
Michael Bloomberg en su reciente visita a México recomendó a empresarios y gobierno mexicano que hagan más caso a lo que comience a hacer y no a lo que diga, no obstante lo que ya dijo y comenzó a hacer antes de ser investido como presidente de Estados Unidos, ya provoco serios daños a la economía mexicana, por lo que habrá que estar preparados para enfrentar un entorno muy negativo no solo para México sino para el mundo en general.
Sin duda hasta el momento parece que la reflexión de Kelly no la hemos aplicado correctamente, debido a que los resultados que se dieron en la elección de Trump nos dejó ver varias cosas que no tomamos en cuenta, una de ellas es que la sociedad estadounidense está rota y que desde antes de la crisis del 2008 el sistema y modelo económico ya no resolvía los requerimientos actuales de una buena parte de esa sociedad, lo que ha ocasionado una falta de respuesta que llevo a la insatisfacción, frustración y enojo de ese segmento social, creo que ese es el mayor acierto de Trump y su equipo, saber ver y leer lo que estaba ahí y que los demás no lo tomaron en cuenta.
Sin duda es un acierto, pero no hay que olvidar que siempre existen las pautas que guían o la mayoría de las veces obligan al hombre a actuar según sus circunstancias, por lo que al respecto vale la pena recordar lo que el señor de la Siena Pandolfo Petrucci decía en los albores del siglo XVI, “Los tiempos son más poderosos que nuestros cerebros”.
Otra parte que no nos ha quedado clara, es lo que esta pasando, tanto con Reino Unido como con los Estados Unidos, y es que en la historia moderna de occidente los dos países juntos establecieron la gran parte de las reglas que todas las naciones del mundo deben seguir, y así mostraron el camino del Neoliberalismo y la globalización que el mundo sigue hasta hoy, pero que tanto el Brexit como el triunfo de Trump lo que nos muestra es que esas dos potencias que fijaron el rumbo en forma ascendente, hoy se detienen, y deciden conducir el auto del futuro con los ojos puestos en el espejo retrovisor.
Por lo que habrá que ver algunas de las circunstancias que hoy moldean al mundo, una de ellas la efectuada en gélida ciudad de Chicago en donde se efectuó la reunión anual de la Allied Social Sciences Association (ASSA), que es un encuentro de referencia de la economía mundial, y en donde más de 10.000 economistas discuten los principales avances y perspectivas del rumbo de la economía mundial.
En esta reunión han destacado dos temas concretos, uno de ellos es un cierto optimismo respecto a la situación económica internacional, el otro una tendencia al revisionismo, una asunción —desde diferentes ángulos e, incluso, opiniones— de que se está produciendo un cambio de paradigma en la economía internacional, con importantes raíces e implicaciones sociales. Específicamente, se trata de una reflexión y reacción social a las grandes promesas de la globalización y a los resultados que finalmente se han obtenido.
El análisis llevo a que la idea fundamental es que la globalización tiene obvias ventajas para la interacción económica y el progreso tecnológico pero también puede acarrear problemas distributivos y de control regulatorio. El problema es que la expectativa siempre ha sido que las políticas redistributivas podrían reconducir los beneficios privados de la globalización de un modo más equitativo, sin que ello implicara pervertir los incentivos ni los beneficios privados de forma excesiva.
Además de que el entorno post-crisis nos muestra una realidad decepcionante, con una recuperación progresiva de los niveles de empleo anteriores a la gran debacle pero con peores salarios y condiciones laborales.
Lo que muestra es que sin una mejor coordinación internacional es imposible reconducir la globalización y afrontar fenómenos tan preocupantes como el envejecimiento de la población en las sociedades avanzadas o los sistemas públicos de salud. La oportunidad que se vislumbra está en el cambio tecnológico asociado a la digitalización pero este desafío entraña los mismos riesgos ya que se puede incidir en una transformación del empleo pero, a corto plazo, los costes pueden ser importantes y la desigualdad acrecentarse. Urge la coordinación internacional pero no parece que hubiera mucha esperanza en los liderazgos vigentes.
Al respecto, este año el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en ingles), preocupado por las victorias del Brexit y de Donald Trump, dedica parte de sus discusiones a los retos que se aproximan con al menos 12 tecnologías que cambiarán al mundo. En su opinión, la discusión a nivel mundial de la llamada “Cuarta revolución industrial” que apenas inicia, se ha polarizado entre quienes alertan de los enormes riesgos de generar un desempleo masivo global, así como mayor desigualdad de ingresos; y por otro lado, quienes confiados en los grandes beneficios que significa para la humanidad, apuestan por los cambios y las transformaciones, considerando que durante toda la historia, la humanidad se ha logrado adaptar.
El Foro Económico Mundial propone un discurso entre ambos polos. Es decir, cómo lograr que el cambio tecnológico siga su curso, ya que Trump y el Brexit son una cortina de humo que no detendrá a la tecnología, pero al mismo tiempo considerar el factor humano para una rápida adaptabilidad a lo que viene, y tratar de eliminar la menor cantidad de empleos posibles, o en su defecto crear la mayor cantidad posible.
He aquí el panorama y tanto el mundo como México se encuentran en una encrucijada de elección, y para México va más allá de Trump.
Gracias