ARMANDO VALERDI avalerdir@hotmail.com

Sin duda las nuevas generaciones tienen un sin fin de retos presentes y futuros, en donde se identifica la falta de empleo, aun contando con títulos de licenciatura o posgrado, además de que muchos de los empleos existentes tienen salarios bajos y sin prestaciones.
Otro de los problemas identificados, es el temor al futuro (que siempre ha existido), que se ha incrementado debido a que se percibe en la actualidad es una gran incertidumbre y complejidad, situación que a nuestro cerebro le cuesta trabajo manejar, debido a los innumerables adelantos tecnológicos que avanzan con una velocidad que no se había visto nunca, además de la modificación profunda de las formas sociales provocado principalmente por el cambio de la conformación familiar en donde la aceptación de nuevas formas de familia, muy diferentes a lo que había prevalecido en muchas décadas, así como la incorporación masiva de la mujer a las actividades empresariales o políticas, en donde su participación ha marcado un sesgo muy diferente a lo que se conocía, y en donde los hogares se han convertido en hogares hotel, como los nombra Mario Borghino, debido a que los padres, padre y madre, salen a trabajar y regresan hasta la tarde—noche a ver a sus hijos, dejando el mayor tiempo a los niños y jóvenes al cuidado de los centros de atención infantil, escuelas o bien con los tíos o abuelos que ayudan a su formación.
El temor al futuro también se ve implícito en la publicidad acerca del envejecimiento y la pobreza, y que se difunde a través tanto del gobierno como de las aseguradoras o financieras dedicadas a los planes de pensiones, y en donde unos la generan con la idea de ganar dinero y otros con el afán de descargar el pago de pensiones a las personas y que no sean los gobiernos las fuentes de agobio financiero.
Sin duda con este conjunto de retos podría ser suficiente para inquietar a cualquiera, no obstante ahí no para, porque para enfrentar todo lo mencionado primero hay que empezar con romper la inercia que la civilización y por ende las generaciones anteriores traen como ancla para el desarrollo de la nueva era y generación.
México enfrenta una nueva crisis generacional, y en donde va más allá de lo que normalmente se conocía, debido a que son muchos los cambios que crean la distancia, por lo que el reto para las generaciones anteriores es reconocer la distancia generacional que existe y deben actuar para acoplarse a los cambios más convenientes para que las nuevas generaciones puedan enfrentar mejor los retos del cambio, y el reto de la nueva generación es enfrentar los retos y buscar acoplarse con las generaciones anteriores en la búsqueda de un mejor desarrollo.
Uno de los cambios que hemos visto es una mayor participación de los ciudadanos en donde los gobiernos muestran su incompetencia, no obstante en algunas situaciones tomar la ley en su mano puede ser peligrosos, por lo que siempre debe existir dialogo para mejorar la convivencia, porque si se hace en forma agresiva, eso fomenta la división y ensancha la brecha de desconfianza entre ciudadanos y entre ciudadanos y gobierno.
La transición democrática que inicio en México en 1997 y se confirmó en 2000 con un presidente de un partido político diferente al que por más de setenta años había gobernado, no se ha dado ni en la forma ni con la velocidad que los tiempos actuales demanda. Por lo que el reto de una transformación democrática más rápida y acorde con los retos del presente y futuro es lo primordial para enfrentar la crisis o cambio que se está presentando.
México, como el mundo está ante una gran disyuntiva, hay que elegir en forma y fondo el rumbo a seguir, y eso no puede ni debe ser lo mismo, tenemos que buscar lo que sea dicho mucho y hecho poco, una mejor distribución de la riqueza, respeto a la diversidad de pensamiento, y sin duda una mejor justicia social, no a un populismo que promete lo que no se puede cumplir, porque para que ese nuevo rumbo sea mejor, lo que debe de haber es consenso y aceptación de la realidad, cambiemos nuestra forma de ser gobernados, aceptemos la responsabilidad de ser ciudadanos, con derechos y obligaciones, y dejar de ser súbditos de los gobernantes buscando evadir nuestras obligaciones.