Armando Valerdí Rojas

Tratando de entender lo que el diario acontecer nos presenta como obstáculos o riesgos en el mundo que nos tocó vivir, y tomando como regla que es mejor ocuparse que solo preocuparse, seguiremos viendo en contexto el entorno de presente y futuro económico—financiero que el cambio nos sigue deparando, tomando en cuenta las opiniones, advertencias y análisis de diferentes expertos, que nos sirvan de guía en nuestras decisiones, que nos lleven a encontrar la oportunidad deseada.
Tenemos claro que el cambio actual se identifica con la incertidumbre, debido a la confusión, complejidad y velocidad con que se está presentado.
Al respecto, en este espacio recientemente les he comentado acerca de las diferentes inquietudes opiniones y recomendaciones de especialistas en economía, acerca del bajo crecimiento económico que se presenta después de la crisis del 2008, y en donde la coincidencia se centra en que no se ponen de acuerdo en los remedios para acelerar el magro crecimiento.
Por lo pronto veamos lo que oportunamente comenta en su columna En el Dinero del pasado jueves Joel Martínez. Entre otras cosas, menciona que los mercados se encuentran en calma chicha, debido a que todas las mediciones de incertidumbre y volatilidad se encuentran en sus mínimos históricos, o cuando menos cercanos a ellos. Además que una fuente confiable y conocedora le expreso que “Da miedo, parece el ojo del huracán, todo en niveles de riesgo mínimos”. Al respecto de alertas similares, hace un par de años atrás, Jorge Suárez Vélez en su libro La próxima gran caída de la economía mundial, mencionaba que, La reciente crisis económica no ha sido una crisis aislada y ordinaria, sino un síntoma que revela serios problemas estructurales acumulados, que nos han puesto en situaciones de enorme dificultad política porque no entendemos cuán distinto es este mundo.
Lo peor está por venir y muchas personas resultaran afectadas.
Richard Duncan, nos recuerda en su libro La nueva Depresión, “Cuando el oro dejo de respaldar en Estados Unidos al dólar en 1968, la naturaleza del dinero cambio. El resultado fue una proliferación de crédito que no solo transformo las dimensiones y la estructura de la economía de Estados Unidos, sino que también trajo consigo una trasformación del propio sistema económico. El paradigma económico basado en el crédito que ha conformado la economía mundial durante más de una generación corre el grave riesgo de desmoronarse”.
Sin duda al relacionar la opinión de Suarez Vélez y Duncan con lo mencionado por Martínez, nos pone en alerta y nos obliga a dar seguimiento a lo que diariamente acontece con la economía global, el sistema financiero, los mercados internacionales, que sin duda los resultados se verán reflejados en el comercio internacional, la volatilidad, la inversión y el empleo, y sobre todo que nuestras finanzas personales no están exentas de sus efectos.
Por lo que hay que tomar en cuenta lo que menciona José de Souza Silva.
“La humanidad asiste al alba de una nueva época”.
“Sin embargo, la época emergente todavía no está clara; las implicaciones de sus características y contradicciones aun necesitan ser críticamente interpretadas”.
Gracias