ARMANDO VALERDI
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Sin duda en la actualidad hay un número de temas, que a veces parecen demasiados, y que son importantes para nuestro análisis y comentario, sobre todo porque estamos experimentando un cambio profundo y único que sin duda está transformando nuestro diario vivir.
Dentro de esos temas que considero importantes para comentar con ustedes el día de hoy, es el del cambio demográfico que empezó hace algunos años y que hoy nos está presentando nuevos retos, no solo para el futuro sino en el presente inmediato.
Es uno de los cambios más significativos que empezó a experimentar la humanidad, y que está transformando sus cimientos, que sin duda tiene que ver con la familia y su conformación, integración e impacto económico.
La familia nuclear como se denomina a la familia formada por un padre, una madre y comúnmente dos hijos, quedo atrás como único núcleo característico de la civilización.
Hoy la familia nuclear comparte este nuevo mundo con representantes de familias conformadas por una madre e hijos, o bien un padre e hijos, o también hombres o mujeres que viven solos, o integradas por parejas del mismo sexo.
También quedo atrás el que la mujer se quedaba en casa para atender a los hijos y administrar el hogar, y todo este cambio hoy nos presenta nuevos retos, además que conjuntamente con del declive demográfico, el mundo nos está mostrando un nuevo perfil no visto hasta hoy.
“En los últimos cien años la estructura de la vida humana y en particular la de las mujeres se ha trasformado de manera que los valores familiares se han modificado”, George Friedman.
Dentro de estos cambios importantes que nos muestra la actualidad y que está configurando la población y economía del presente y del futuro en forma drástica, y que muestra un rostro totalmente diferente del cambio demográfico que conocimos en el siglo pasado, me refiero al declive en los índices de natalidad y el envejecimiento de la población. Las mujeres tienen cada año menos hijos, lo que nos muestra que la explosión demográfica de la que tanto se preocupaba Malthus, está llegando a su fin, también las mujeres pasan mucho menos tiempo criando hijos, aunque su esperanza de vida se haya disparado, lo que ha llevado a una nueva descripción del hogar como lo llama Mario Borghino, “hogares hotel”, en donde los padres solo llegan a dormir, lo que lleva a que el tiempo para la convivencia familiar se haya visto reducido drásticamente, y si a eso le añadimos el tiempo de atención que le dan a la comunicación virtual a través de los teléfonos celulares o smartphone, el tiempo para convivencia familiar casi se anula.
Además hay que considerar que la gente vive más tiempo, y, debido al declive de los índices de natalidad la población de más edad se ha vuelto más numerosa, cambiando no solo las expectativas de la vida actual sino del futuro, y en donde cada vez hay menor número de jóvenes, así de que por los avances de la tecnología el mercado laboral también se ha convertido en un nuevo reto que aún no alcanzamos a dimensionar y menos a presentar soluciones adecuadas para enfrentar ese cambio.
La educación, el empleo, las pensiones y la salud nos presentan nuevos retos, sobre todo porque henos tardado en identificar los posibles Cisnes Negros que pueden llevar a un cambio disruptivo generacional.
El proceso de envejecimiento de la población en el mundo avanza, llevando a los gobiernos a tratar de modificar los sistemas de seguridad social adaptándolos a la nueva época, situación que no es fácil y está causando serias molestias sociales.
En lo económico es un reto, porque tanto para los individuos como para las familias y gobiernos el gasto de salud y la carencia o bajo monto de la pensión para el retiro se están convirtiendo en crisis de inviabilidad.
El declive demográfico es un hecho crucial que la humanidad está enfrentando, según datos publicados por la ONU, la población seguirá creciendo pero cada vez a un ritmo menor, entre 2000 y 2050 lo hara en un cincuenta por ciento menos de lo que creció en los cincuenta años anteriores.
La reducción de la población joven y el aumento de población más vieja, nos lleva a cambios, no solo en los patrones de consumo, o de demanda educativa, o laboral sino también en las pensiones y salud, y a lo que Clint Laurent denomina, “El tsunami de la salud”.
Es evidente que la demanda de salud aumenta con la edad, sobre todo cuando los avances de la ciencia están demostrando que buena parte del deterioro de la salud que se da con la edad, ya que se vive más, pero se busca que ese tramo de vida adicional de esta nueva época sea de mayor calidad, no obstante los hábitos alimenticios y de estilo de vida deben ajustarse, y eso no resulta fácil.
México como es obvio, no solo no escapa a todo este cambio, sino sus retos son mayores debido a que genéticamente los mexicanos somos más susceptibles de padecer diabetes, la epidemia del siglo, como la acaba de denominar la Organización Mundial de la salud recientemente.
En México la Seguridad Social es proporcionada principalmente por el Instituto Mexicano del Seguro Social, y en donde los retos para enfrentar el presente y futuro de la demanda de atención medica son complejos y crecientes, por lo que es importante analizar lo que se está sucediendo en todo lo que respecta al sector salud y de pensiones, en nuestro país y así comprender la dimensión del cambio que vivimos.

Gracias