ARMANDO VALERDI
avalerdir@hotmail.com

Uno de los temas que hemos comentado anteriormente, en varias ocasiones, dentro de este mismo espacio, tiene que ver con la percepción, hoy nuevamente me referiré a este tema debido a lo que hoy podemos observar en diferentes áreas, como en la política, finanzas y económica, y que parece no tener una explicación fácil.
Como es costumbre, primero buscaremos una guía a través de expertos en las áreas que hoy comentaremos, y en este caso me referiré en primera a instancia a Edward de Bono y su definición de la Percepción.
“Percepción es la manera como la mente organiza la información que le llega del mundo exterior”.
Además, hay que considerar que la Percepción no es solo lo que tenemos físicamente delante de la vista (o cualquier otro sentido) sino también lo que el cerebro hace con esa información.
Pero además hay que tomar en cuenta que Vivimos en el mundo que vemos. Pero el mundo que vemos no es mundo material que nos rodea, sino el que “percibimos” en la mente. Y que el mundo físico puede ser exactamente el mismo pero distintas personas verán distintas cosas.
De por si tenemos claro gracias a la sabiduría popular, que cada cabeza es un mundo, hoy que convivimos cinco generaciones, clasificadas así precisamente por el entorno físico en que se desenvolvieron, los grados de percepción del mundo actual se multiplican, casi de manera exponencial.
A este panorama hay que agregar el cambio disruptivo que hoy vivimos y el actual mundo complejo y lleno de incertidumbre al que nos enfrentamos. Esto sin duda nos llena de temor y mal humor, si es que así queremos entender el mal humor que puede prevalecer no solo en México sino en todo el mundo.
Cuando algo se vuelve oscuro e inentendible sin duda nos estresa, no obstante nos presenta alternativas, una de ellas es dejar de tratar de entender que pasa y solo estar atentos de que las cosas no cambien, ese es uno de los principales errores de percepción, que consiste en escoger una sola parte de la situación y no hacer caso de lo demás.
La otra parte de la percepción es el “porque no”, y entonces buscar cómo podemos enriquecer la percepción aceptando las divergencias existentes y buscar nuevas formas de hacer las cosas.
Veamos hoy un ejemplo de lo que acontece con respecto a la percepción en un tema que nos permite analizarla. El tema es la devaluación o depreciación del peso en nuestro país.
En primer lugar veamos algunos términos que nos ayuden a unificar nuestra percepción al respecto.
Devaluación o depreciación, los dos términos hacen referencia a una pérdida de valor de la moneda nacional frente a una extranjera, no obstante el término depreciación se usa en un esquema de flotación libre del tipo de cambio, donde éste es determinado por la interacción de la oferta y la demanda en el mercado, y el termino devaluación se usa en un esquema donde el gobierno fija el tipo de cambio y anuncia que su valor pasará de uno a otro más elevado.
En nuestro país hasta diciembre de 1994 se utilizaba un tipo de cambio fijo, por lo que se usaba el término devaluación y es asociado a periodos de crisis; porque cada nueva implicaba una devaluación, sin embargo a partir de ese momento se adoptó el tipo de cambio de libre flotación, por lo que al variar el precio de cotización los términos correctos, son apreciación o depreciación, según sea el caso de alza o pérdida de valor de la moneda principalmente con el dólar.
Sin duda el uso te términos comunes en algunos temas ayudan a que la percepción se uniforme, no obstante para temas como la fluctuación de la moneda en momentos como el actual se vuelve muy improbable que se logre uniformidad, sobre todo considerando la complejidad que hoy tenemos por el cambio que vivimos.
Tomando como ejemplo 1994 y en donde el termino devaluación era el correctamente aplicable, después de haberse devaluado nuestra moneda frente al dólar vivimos una creciente inflación y una crisis económica que hizo que durante varios años se sintieran sus efectos.
No obstante con la depreciación actual que ha tenido nuestra moneda los efectos, cuando menos hasta el momento, parecen positivos cuando a raíz de esa depreciación Banxico tiene excedentes monetarios que transfiere a la Secretaria de Hacienda para pago de deuda pública, y así disminuir nuestros pasivos nacionales, vaya que diferencia, y si a eso le sumamos que las generaciones actuales no vivieron las devaluaciones podemos entender porque entre generaciones puede haber tanta divergencia en la percepción del mundo actual.
Sin duda el tema da para más, pero por el momento lo dejamos hasta aquí, con el compromiso de ver la percepción de este tema que tienen diferentes especialistas, con el objetivo de tener mayor información y se enriquezca nuestra percepción del tema, que sin duda afecta no solo nuestras finanzas personales sino nuestra vida.

Gracias.