ARMANDO VALERDI
avalerdir@hotmail.com

La semana pasada el INEGI y el Banco de México publicaron sus indicadores de opinión empresarial, y lo que podemos observar es como la percepción difiere según sea el caso de lo que se observa y si se parte que es el mismo origen confunde y eso nos lleva al riesgo de tomar malas decisiones.
Ahora veamos lo que la encuesta de opinión empresarial nos muestra:
En primer término, la encuesta nos muestra que cuando se interroga a los empresarios respecto a la situación económica presente del país la colocan en zona pesimista, debido a que la califican en 43.01, y en un índice en el que los valores arriba de 50 reflejan optimismo, los que están por abajo, es pesimismo.
No obstante por otro lado, cuando se refieren a la situación actual de la empresa, los empresarios le dan una calificación de 52.42 puntos, ubicándose en zona de optimismo.
Bien, si los empresarios ven en el presente una economía nacional en forma pesimista, pero que el desarrollo de su empresa se encuentra en buen momento ¿qué opinan del futuro, según la encuesta?
Los empresarios al ver el futuro económico del país lo siguen situando en zona pesimista, ya que lo califican en 49.41 puntos, pero sí de la situación futura de su empresa se trata, la percepción vuelve a mostrarse en zona positiva al ubicarse en 57.34%.
Como podemos observar, el empresario está viendo el desempeño de la economía mexicana con pesimismo, lo que llevaría a pensar que no se deben hacer planes ni de nuevas inversiones ni de expansión empresarial, lo que afecta no solo el crecimiento y expansión de la economía, sino también la creación de empleos.
Sin embargo en ese entorno pesimista sitúa el desarrollo de su empresa en zona positiva, situación un poco contradictoria, casi podíamos decir que se identificaría con la siguiente expresión; mi empresa está bien y con un futuro promisorio, aun cuando la economía de mi país está mal y seguirá por mal camino.
Tratando de entender esa dispar percepción y considerando que esa forma de ver las cosas nos puede acarrear muchos problemas como resultado de malas decisiones, por lo que es importante encontrar alguna explicación al respecto.
Sin duda hay aspectos que no son fáciles de explicar en un contexto como el que hoy vivimos, y cuando los efectos inmediatos nos preocupan más que las causas que los producen, como es el caso de lo que ha pasado con la depreciación del peso ante el dólar, la creciente inseguridad y por supuesto la corrupción, todos ellos influyen en la percepción no solo del empresario, sino de todos los mexicanos y que los ve como males propiciados por el gobierno, o bien por su incapacidad para resolverlos, lo que ahonda el factor de desconfianza y nos lleva a tener una idea que puede resultar equivocada de lo que acontece realmente.
Esto es parte del cambio, es parte de un entorno complejo y lleno de incertidumbre, por lo que se nos exige, sobre todo como dice Alvin Toffler, en el entrechocar de las olas, de las olas de cambio que hoy vivimos.
Por lo pronto dos opiniones que son oportunas para el comentario de hoy; la primera de Edward de Bono y lo que dice acerca de la percepción, “Fuera de la cuestiones técnicas, la percepción es la parte más importante del pensamiento, aunque tal vez la educación tradicional no nos ha dado esa impresión. La mayor parte de los errores de juicio se deben a errores de percepción”. “En el terreno del pensamiento, la percepción y la creatividad, no debe sorprendernos que sean los elementos básicos de la sabiduría”.
Además, “La percepción es la manera en que la mente organiza la información que le llega del mundo exterior”.
Por otra parte es interesante lo que opina y sugiere James Mason acerca de los acontecimientos que percibe y como los ve, y que él denomina como Postcapitalismo.
Entre algunas de las ideas sobresalientes Mason, nos dice que hoy el capitalismo no se encuentra en su mejor versión, entendiendo que los mejores años del Neoliberalismo han quedado atrás y hoy ese modelo caduco, mostrando un consenso social que se rompe.
Mason nos dice que el Postcapitalismo es posible gracias a tres grandes impactos producidos por las tecnologías durante los pasados 25 años:
1º La informática ha reducido la necesidad de trabajar. Ha difuminado las líneas que separan el trabajo del tiempo libre y ha debilitado la relación entre trabajo y salarios.
2º Los bienes informacionales están corroyendo la capacidad del mercado para formar o establecer precios correctamente, porque los mercados se basan en escasez, pero la información es abundante.
3º Estamos siendo testigos del auge espontáneo de la producción colaborativa.
Sin duda es interesante seguir escarbando en las ideas y propuestas de quienes les queda claro que las causas son las que hay que entender, y no confundirse con los efectos.
La tarea es ardua para todos, pero también es una gran oportunidad de contribuir en el nuevo mundo que se está gestando.

Gracias.