ARMANDO VALERDI
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Avanzamos en forma rápida en el año, segunda semana del segundo mes y las turbulencias siguen presentes, y aun cuando también en el clima se están presentando cambios importantes, aquí me refiero a la economía y finanzas internacionales.
Veamos algo de lo acontecido en días recientes como el caso de las notas derivadas de la entrevista de Agustín Carstens al pe¬riódico británico Financial Times.
Algunos de los encabezados decían que Carstens, advertía que había que ´prepararse para una posible crisis severa, o un choque grave y que las “economías emergentes necesitan estar listas para enfrentar una potencial crisis severa ante el deterio¬ro de sus mercados, encabezados por la desacelera¬ción china”, preciso el gobernador del Banco del Banco de México.
Alerto en forma puntual acerca de uno de los factores que se deben tener presente, como es el caso de “la venta de acciones y bonos de mercados emergentes por parte de los inversionistas internacionales desde mediados de 2015, que amena¬za con provocar una contracción crediticia que difi¬cultaría a las empresas de estos países pagar sus deu¬das”.
Carstens propuso que para intentar estimular sus economías planas, los bancos centrales podrían seguir el ejemplo de los países desarrollados y convertirse en “creadores de mercado de último recurso”, definiendo políticas monetarias poco convencionales, puntualizando que el ajuste que él considera podría ser violento y los responsables de crear políticas necesitan estar listos para ello”.
Como vemos en el centro de la preocupación de Carstens está el crédito, pero sobre todo el impago del mismo, situación que ha estado vigente desde que quedó demostrado el agotamiento del modelo seguido durante las últimas décadas de la expansión económica atreves del crédito y que en 2008 mostro su fin, no obstante desde aquel momento la economía mundial que ha estado atada al crédito y consumo, no ha encontrado su nuevo cauce.
Durante ese periodo las economías emergentes utilizaron el crédito barato para financiar proyectos no redituables, incluso proyectos basura, que no hicieron más que inflar los precios de las materias primas con base en políticas monetaria ultra ligeras, las cuales fueron sino impulsadas, permitidas por el Banco de la Reserva Federal estadounidense (FED).
Lo que Carstens sugiere es más de lo mismo, pero ahora impulsado por los Bancos Centrales de los países de las denominadas economías emergentes, en donde cabe la posibilidad de la posibilidad de que en nuestro país se llevó a cabo algo parecido.
Como podemos ver, la crisis del 2008 continua y lo que han tratado los organismos internacionales y las principales economías del mundo como Estados Unidos, Europa y Japón, es evitar que lo que se calificó como la gran recesión del 2008 de convierta en una Nueva Depresión.
No obstante como podemos ver hasta el momento las condiciones de un nuevo rumbo de la economía global no se ven alentadoras, sobre todo cuando las dos economías que han impulsado la economía global en las últimas décadas no muestran que se hayan recuperado, incluso con la economía china se piensa que al contrario, sin descartar que la economía estadounidense aún tiene señales que para algunos son de una posible caída.
Desde el punto de vista de algunos analistas estamos en el umbral de una serie de riesgos que llevarían a una afectación importante a las clases más necesitadas, además del descontento generalizado en muchos países, lo que llevaría a problemas sociales que podrían superar la estabilidad para muchos gobiernos en el mundo.
Como vemos la caída de los precios de las materias primas en particular el petróleo, así como la volatilidad del valor de las monedas no es más que una parte de los efectos de un panorama que puede aún ser más pesimista.
Por lo que hay que estar atentos y dar seguimiento en las decisiones que toman los dirigentes y responsables de las políticas monetarias y económicas, para ver cuál puede ser el efecto en nuestras finanzas personales.

Gracias.