ARMANDO VALERDI

Este nuevo año ha empezado mostrando un conjunto de situaciones que nos confunden y nos alarman, y confirman que el mundo cambia y que su velocidad es un reto para entenderlo.
Sin duda siempre han existido diferentes visiones y opiniones de los acontecimientos que han trasformado a la humanidad, pero estos son especiales cuando estas transformaciones conllevan un cambio de época o una nueva civilización, como nos acontece actualmente, por lo que es importante considerar estas ideas en el momento de analizar los efectos que hoy vemos para tener con más claridad sus causas, para poder enfrentar los riesgos y aprovechar las oportunidades, traspasando el sesgo de solo sobrevivir.
Para empezar según datos publicados por diferentes analistas, el inicio de este año, para los mercados financieros ha sido de los peores desde 1927.
Según cálculos presentados por Ernesto O´Farril Santoscoy, las Bolsas han acumulado una pérdida de casi 5 billones de dólares en su valor de capitalización, y la mayoría marca la tendencia de mercados a la baja de largo plazo.
El índice Dow Jones llevaba una caída acumulada de 8.3 por ciento, el S&P500 de 8 por ciento, el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores, 5.5 por ciento, el FTSE100 de la Bolsa de Londres, 7.4 por ciento, el Nikkei japonés, 10.9 por ciento, las bolsas en China, en donde el índice Shanghai Composite lleva una pérdida de 17.7 por ciento en lo que va del año.
Lo mismo ha sucedido en las divisas de países emergentes, en donde el rublo de Rusia ha perdido terreno frente al dólar de EU en 7.2 por ciento, el rand de Sudáfrica, 8.3 por ciento y el peso mexicano, 5.5 por ciento, esta depreciación de monedas se debe principalmente a lo que en el argot financiero se le denomina de fligth to quality, debido a que los mercados emergentes sufrieron una salida neta de capitales por 735 mil millones de dólares en 2015, la más grande desde 1988 y 36 por ciento superior a lo previsto en octubre por el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), que reveló el dato.
Además de considerar que en lo que respecta a la economía global los diferentes analistas y organizaciones internacionales como el Banco Mundial, el FMI y la OCDE, han empezado a recortar sus pronósticos de crecimiento, además que el comportamiento económico es muy heterogéneo.
Ante estos acontecimientos, la pregunta que nos hacemos es ¿Qué está pasando?
Para algunos analistas de mercado y economistas nos encontramos entrando a “la siguiente gran crisis”, no obstante hay otros que opinan que es la continuidad de la crisis del 2008, y para otros es un simple ajuste, y tanto la economía como las finanzas internacionales pronto reencontraran su rumbo perdido.
Sin duda el final de las crisis, sobre todo cuando éstas fueron muy profundas y prolongadas, el regreso a la normalidad no es necesariamente todo felicidad o tranquilidad, por lo que lo que hoy acontece se podría ver desde esta óptica.
En mi opinión, habría que tomar en cuenta algunos aspectos sobresalientes que nos ayuden no solo al análisis sino a las conclusiones de escenarios posibles del acontecer económico y financiero actual.
Para empezar hay que considerar algunas similitudes entre la Gran Depresión de la década de los años treinta, con la denominada por unos Gran Recesión y por otros Nueva Depresión de 2008.
En ambos casos encontramos que existió una expansión económica alimentada por el crédito, también en ambos casos comenzó cuando se rompió el vínculo entre el dinero y el oro.
En la Gran Depresión fue en 1914, cuando al estallar la primera guerra mundial, Europa rompe con el patrón oro, lo que lleva a que se desate el nudo del crédito y este fluya llevando a la economía estadounidense a una expansión económica que parte de 1914 llegando a los locos años 20, en donde el exceso y derroche basado en el crédito, llevo a la implosión financiera que contamino a la economía en 1929, creando el escenario factible para la segunda guerra mundial.
En la Nueva Depresión, su inicio podría situarse en los años 1968-1970, cuando Estados Unidos rompió con el vínculo del dólar y el oro, y después destruyo el sistema monetario internacional de Bretton Woods, para llevar a la economía estadunidense a una gran expansión que concluye en la implosión de 2008.
No obstante esas similitudes entre las dos grandes crisis, durante la crisis económica del 2008, han aparecido nuevos factores que le dan su propia identidad, cambiando la naturaleza del dinero, y el proceso de producción, que dejo de ser impulsado por la inversión y el ahorro, para darles paso al crédito y consumo como los principales factores del impulso económico, con lo que transformo no solo las dimensiones y la estructura de la economía estadounidense, sino que acompañada de la globalización trajo consigo una transformación de la economía y las finanzas internacionales, pero además la globalización resolvió el problema de la inflación que al haber expansión económica los salarios tenían que llevarse su parte, no obstante la globalización también llevo a la disminución del costo marginal del trabajo, al llevarse de los países desarrollados puestos laborales a los países emergentes con salarios inferiores en la mayoría de los casos con una reducción del 95%, pero además algo que es más importante que todo esto e incluso que las balanzas comerciales y que las diferencias de tipos de interés en la determinación de las fluctuaciones a corto plazo de las monedas, ese factor es; la creación de dinero fiduciario.
Esta sin duda es una parte importante de lo que considero como causas de lo que hoy vemos en el comportamiento de la economía y las finanzas internacionales, así como lo que acontece con los precios de las materias primas y la fluctuación de las monedas, pero sin duda no es todo, por lo que en la siguiente entrega analizaremos la interrelación de las economías de China y estados Unidos, a lo que Niall Ferguson denomino Chimérica, o Yanis Varoufakis llamo el Minotauro Global.
Sin dejar de ver el lado del cambio con lo acontecido la semana pasada en Davos con el tema de la 4ª Revolución Industrial.

Gracias