Pues bien, la tan esperada reunión de la Reserva Federal (FED) estadunidense se dio el pasado jueves 17, tal cual estaba programada, y con miles de miradas y expectativas atentas a su decisión de mover o no sus tasas de interés.
Sin duda son muchas las miradas y expectativas que tratan no solo de conocer su decisión, sino de entender el porqué de la misma, debido a los miles de intereses financieros, económicos y políticos que se mueven al respecto en todo el mundo.
Por lo pronto la FED decidió no mover sus tasas de interés, con lo cual mantuvo por el momento el dinero barato, lo que significa una buena noticia para algunos, no obstante para otros no tanto, debido a que se comienza a pensar que hay algo más atrás de su decisión, y de ahí se desprende todo un abanico de especulaciones.
Mientras, la FED, es su comunicado, así como en la conferencia de prensa ofrecida por la presidenta del organismo Janet Yellen, repitió varias veces el argumento de que el motivo para no mover sus tasas de interés se debía a que la inflación sigue baja y la actividad económica estadounidense avanza pero todavía sin la fortaleza requerida para frenarla con un alza de tasas, otro aspecto que incorporo dentro de su comentario, es que hay un entorno financiero internacional adverso para el crecimiento.
No hay que olvidar que durante muchos años en el mundo ha prevalecido la condición hegemónica de Estados Unidos, dando dirección a la economía y al sistema financiero mundial, así que parece obvio que nuevamente su banco central, mejor conocido como Reserva Federal siga dictando rumbo.
Hay que tomar en cuenta además que el dólar conjuntamente con el euro, la libra esterlina, el yen y el franco suizo, son consideradas las monedas más importantes y forman en conjunto las monedas que considera el FMI como monedas de reserva, que son aquellas que se son utilizadas en grandes cantidades por muchos gobiernos e instituciones como parte de sus reservas internacionales, además de que también a través de ellas se establecen los precios de bienes comerciados en el mercado internacional como son el petróleo, el oro, la plata, etcétera, representando el dólar la de mayor circulación y aceptación, lo que la hace la más demandada a tal grado que el porcentaje de circulación rebasa 64%, seguida por el euro con un poco más del 26%.
No obstante, debido a la crisis que se evidencio en 2008, se dio por sentado que Estados Unidos había perdido rumbo, y ya no era capaz de seguir dictando la vereda financiera—económica como siempre lo había hecho, y muchas miradas y expectativas comenzaron a voltear hacia China y los BRICS, buscando por donde podía venir el nuevo rumbo del mundo.
Además, no debemos de dejar de lado, que en alguna forma el fantasma de Lehman Brothers parece seguir flotando en el ambiente financiero—económico, y que el mundo se enfrenta a una compleja encrucijada, ante el temor de la desaceleración económica de China y el poder de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos para apuntalar su economía. Sin duda todo esto cuenta pero no hay que olvidar como lo dice Yanis Varoufakis que “El mundo prosigue su viaje por las desconocidas aguas de un océano continuamente sacudido por los malos vientos del temor y el miedo”.
Por lo que seguiremos viendo un elevado nerviosismo en los mercados financieros, esperando que los bancos centrales no causen más distorsiones en el sistema cambiario que están impidiendo que la economía mundial inicie su recuperación, limitando la posibilidad de poder llevar a cabo inversiones en el sector real.
Además hay aspectos que comienzan a inquietar a los mercados financieros, como las restricciones de política monetaria que están por iniciar algunos gobiernos como es el caso de Estados Unidos o Inglaterra, y otros que apenas están entrando como Europa, China y Japón, que se piensa generara una distorsión importante en los mercados y eso podría llevar a una mayor apreciación del dólar debido a que algunos bancos centrales, con la finalidad de proteger a sus monedas, están vendiendo reservas. Sin duda hay que considerar que la falta de regulaciones apropiadas son las que generan las crisis bancarias, pero el problema es que el mundo requiere algo más, y eso es una serie de reformas estructurales.
A ocho años de aquel 8 de agosto de 2007, cuando BNP Paribas congeló tres fondos de inversión, ante los problemas de liquidez provocados por el sector hipotecario de Estados Unidos, y a siete, del 15 de septiembre del 2008 con la caída de Lehman Brothers que marcó el inicio de la nueva depresión.
Es claro que el mundo tiene problemas estructurales globales que le impiden crecer de manera sostenida; que se enlazan con problemas políticos, debido a la incapacidad de los gobiernos de detener la caída en las tasas de crecimiento en muchos países, lo que provoca inconformidad, desaliento y caída brutal de la confianza, cuando los principales impulsores de esta no se restablecen o siguen cayendo en forma estrepitosa, como son el empleo, el salario, la salud, la educación, que están provocando un abismo cada vez mayor en la desigualdad.
Es necesario entender el tipo de reformas que se necesitan hacer, y también es indispensable recuperar la confianza en todos los aspectos.
Sin duda un trabajo difícil en un mundo en transición, y en donde la nueva civilización aun no encuentra el camino del significado que se necesita para saber por dónde vamos.

Gracias