ARMANDO VALERDI

avalerdir@hotmail.com

Hemos estado viendo lo que sucede con la economía tanto a nivel internacional como nacional, y lo que hemos podido detectar es un conjunto de claroscuros que no dan mucha claridad de que rumbo va a seguir la economía en el futuro, y eso crea un ambiente de incertidumbre que complica nuestra planeación financiera personal. Hay que considerar que en un mundo inundado de información irrelevante, y a veces falsa y tendenciosa, la claridad es poder, no obstante la tarea es saber elegir la adecuada.

No hay que olvidar el momento que hoy vivimos, que como lo menciona Yuval Noah Harari, “es una era en la que los científicos, compañías y gobiernos aprenden a acceder ilegalmente al cerebro humano. Además de ser un mundo global que ejerce una presión sin precedentes sobre nuestra conducta personal y nuestro valores. Todo esto considerando que al finalizar el siglo XX parecía que las grandes batallas ideológicas entre el fascismo, el comunismo y el liberalismo daban como resultado la victoria del liberalismo. Pero, como es habitual, la historia dio un giro inesperado, y ahora, tras el hundimiento del fascismo y el comunismo, el liberalismo se halla en apuros. Así pues, ¿hacia dónde nos dirigimos?”

Al respecto hay que tomar en cuenta que el modelo de liberalismo o capitalismo puesto en marcha a partir de la década de los setenta del siglo pasado, hizo implosión cuando Lehman Brothers quebró en septiembre de 2008. Y que el crac provocado por esa implosión elimino un 13% de la producción global y un 20% del comercio internacional, además de que dio origen a una fase de contracción más prolongada que la de la Gran Depresión de la década de los treinta del siglo pasado.  

Pero como dice Paul Mason, “este no es el verdadero problema, el problema real es lo que tenemos por delante”, por lo que hay que volver a considera la pregunta Yuval Noah Harari, “Así pues, ¿hacia dónde nos dirigimos?”

Esta pregunta no es fácil de responder, pero para esto habrá que seguir viendo las propuestas que se están presentando y analizar con cuidado para evitar tomar malas decisiones.

Tomado en cuenta las reflexiones anteriores veamos algo de lo que está aconteciendo en el mundo económico-financiero en este momento.

La semana pasada Donald Trump tratando de sacar la mayor ventaja posible sobre China, decidió imponer aranceles a productos chinos por 200,000 mdd al no llegar a un acuerdo comercial satisfactorio. No obstante de esta provocación, el viernes pasado los mercados cerraron en números negros, esto debido a que después, Donald Trump y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dijeron que las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y China fueron “fructíferas”, lo que finalmente logró cortar muy malas rachas de pérdidas constantes, tanto en Estados Unidos como en México, que hiló 14 jornadas consecutivas cayendo, algo no visto desde 1981.

A pesar de los comentarios de Trump y Mnuchin, los negociadores, tanto de China como de Estados Unidos, dijeron que no había nuevas fechas para sentarse a negociar, a pesar de los acuerdo alcanzados en los últimos meses, por lo que ahora el mercado se pregunta cuáles serán las represalias que tomará China en términos comerciales, y cómo afectarían a las empresas estadounidenses, cuyo principal mercado ya es China para muchas de ellas.

Algo que puede frenar a China de imponer nuevas medidas a Estados Unidos es que no hay duda de que necesita más ese acuerdo que Estados Unidos, ya que China está usando recursos públicos para mantener a su economía a flote, que sigue luchando por pasar de una economía maquiladora a una de consumo interno, mientras que Estados Unidos se ve tranquilo después de haber crecido 3.2% en el primer trimestre del año, pero China no puede quedar ante el mundo como un negociador débil, pero no olvidemos de que China es uno de los principales acreedores de Estados Unidos.

A pesar de todo, el mercado bursátil mexicano logró recuperarse junto con el estadounidense durante la sesión del viernes, mandando una señal de acompañamiento y no de debilidad interna después de 14 sesiones consecutivas perdiendo.

Para cerrar el comentario de hoy, no hay que olvidar que para enfrentar el crac de 2008 se incrementó inmensamente el volumen de la masa monetaria global que creció desde 25 billones a 70 billones de dólares, y eso puede llevar a una nueva crisis global.

Y como dice Paul Mason “La crisis no fue más que una señal de respuesta que confirmaba lo que se estaba haciendo mal”, pero sobre todo para las grandes mayorías.

 

Gracias