ARMANDO VALERDI

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A punto de terminar el año, y con el final de un sexenio de un gobierno muy controvertido, como siempre, con claroscuros y que muchos podrán ver con más oscuros que claros, también se inicia una nueva gestión de gobierno que tiene muchos ingredientes emocionales, miedo, coraje e incertidumbre, pero también esperanza.

Veamos los claroscuros del sexenio y gobierno que termina;  en términos económicos pasa a la historia como el único que no ha sufrido una recesión, y donde todos sus trimestres tuvieron crecimiento positivo. El sexenio inicio con un buen ritmo conforme se fueron aprobando las reformas estructurales. Por otro lado, es este sexenio México se consolidó como una economía de servicios y, en consecuencia, dependiente de su mercado interno, muy por encima del sector industrial y del exportador, al tiempo que el sector agropecuario, como ha ocurrido a nivel mundial, se fue reduciendo como proporción dentro de la economía, pero logró, por primera vez en su historia, superávits comerciales. Es decir, exportamos más alimentos delos que importamos, aunque una parte importante son cerveza, tequila y ahora mezcal, que está incluido en ese rubro.

En lo que se refiere a uno de los aspectos que siempre ha destacado más dentro del rubro de ingresos de los gobiernos en México, el petróleo, mientras que en los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón tuvieron precios elevados del petróleo, además de contar con una enorme extracción de crudo, en el sexenio de Peña Nieto la extracción se desplomó por razones naturales y el precio del crudo cayó, lo que explica porqué no se alcanzó la meta de crecimiento del 5.00%prometido al inicio del sexenio, a pesar de haberse concretado varias reformas estructurales.

Por otro lado la administración de Peña Nieto, combatió los oligopolios del sector telecomunicaciones y abrió el mercado a la competencia, lo que redujo sensiblemente las utilidades de las empresas del sector, y permitió al usuario tener un mayor número de opciones de entretenimiento y comunicación a menor precio.

En lo que se refiere al sector energético, este tuvo una dramática caída de la producción de crudo, por lo que el abrir el mercado ofrecía a México la posibilidad de recuperar en el mediano plazo su plataforma de extracción al invitar a cientos de empresas a hacerlo, dejándole a México el 70% de utilidades. En lo que se refiere a la  electricidad, se abrió el camino para invertir de forma muy importante en este sector, debido a que como lo marca este nuevo siglo en términos energéticos, conforme el petróleo vaya perdiendo preferencia en los consumidores en los próximos años.

La caída del precio del crudo a mediados del 2014, de120 dólares a 28 dólares, tuvo diversos efectos en la economía. Por un lado, los menores ingresos esperados de petróleo provocaron incertidumbre entre los inversionistas, que prefirieron refugiarse en otros mercados sacando su dinero de nuestro país. La tenencia de capitales extranjeros, que había llegado a 140,000 millones en 2014, bajó a 110,000 millones un año después, y ello provocó que el Tipo de Cambio pasara de 13.50 a 17.50 pesos por dólar. La caída en los ingresos petroleros le restó al PIB mexicano 0.50% de su crecimiento potencial.

Debido a estos acontecimientos la proyección económica perdió vigor, a pesar de que había un mayor ingreso disponible pormenor inflación y un mayor número de créditos por menores tasas de interés. Pero se vino la debacle petrolera, hubo que aumentar impuestos y la inflación subió, erosionando lo que se había ganado en materia de poder adquisitivo en la primera mitad del sexenio. Por su parte, la construcción tuvo claroscuros, ya que mientras hubo excedentes petroleros en el primer trienio, hubo construcción de obras de infraestructura, lo que finalmente se detuvo en la segunda mitad del sexenio, cuando el precio del crudo cayó. Y aunque la construcción de obra civil se mantuvo.

Por otro lado la firma del TMEC el pasado 30 de noviembre en la Reunión del G-20 para el sector exportador nacional significa condiciones de certidumbre al contar con reglas claras de operación y de inversión para los próximos 16 años.

Sin duda los claros que deja el sexenio de EPN con buenas cifras en el sector exportador y en el crecimiento económico, permiten al nuevo gobierno iniciar con mayor tranquilidad su gestión.

No obstante los oscuros de inseguridad y corrupción son lastres que arrastran una buena calificación de su sexenio, y un gran reto para el nuevo gobierno.

 

Gracias