ARMANDO VALERDI

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El pasado viernes 19 nuevamente pudimos observar que una ola de ventas sacudió los mercados financieros globales, dejando a las principales plazas bursátiles con números negativos, en donde el promedio Industrial Dow Jones, retrocedió 1.27 por ciento; el S&P 500 cayó 1.44 por ciento, y el tecnológico Nasdaq perdió 2.06 por ciento. El S&P 500 bajó de nuevo hacia su promedio móvil de 200 días, el Dow Jones Industrial Average perdió más de 300 puntos y la caída del Nasdaq 100 superó el dos por ciento.

Tenemos en lo que va del mes un incremento sobresaliente de la volatilidad, y en donde las acciones en Wall Street han exhibido un importante retroceso desde el desplome de la semana pasada, pero además también se ha podido observar que las bolsas ligadas a la economía china no se quedan atrás, ya que debido a la magnitud de su retroceso se podría decir que lo que se observa es en un crack bursátil debido a que los índices bursátiles chinos desde que inició el año a la fecha han caído -35%, -28% y -23%, todo en moneda local.

Según un número importante de analistas, los motivos visibles de esta caída y que están preocupando  a los inversionistas son; el impacto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la afectación en el crecimiento económico, además la crisis de deuda italiana, así como las posibles alzas en las tasas de interés.

Con respecto a la influencia por esta situación externa en nuestro país se pudo observar en que la venta de activos de riesgo se agravó en los índices locales, por segundo día consecutivo, pero además se considera que debido a la influencia de los comentarios del presidente Donald Trump hacia México en relación al problema de los migrantes hondureños, y la repercusión de la publicación de las minutas del Banxico, fueron las causas principales que llevaron a los índices a pintarse de rojo, y así el Índice de Precios y Cotizaciones, cayó 1.80 por ciento.

Pero además, con respecto al comportamiento de nuestra moneda, también sufrió efectos negativos en medio de la ola global de ventas de activos de riesgo, por lo que registró una pérdida de 1.49 por ciento frente al dólar, lo que la ubicó en la sesión como la moneda más perdedora del mundo contra esa divisa. El dólar interbancario cerró en 19.1185 unidades, su mayor nivel desde el pasado 4 de octubre, en tanto que su retroceso fue el mayor desde agosto, según datos del Banco de México. En ventanilla bancaria, el billete verde se vendió en 19.45 unidades, de acuerdo con datos de Citibanamex.

Según analistas, el ‘fantasma’ de mayores tasas de interés por parte de la Reserva Federal de EU, la caída en los precios del petróleo y las tensiones generadas por la política antiinmigrante de Donald

Trump fueron los factores que incidieron en el comportamiento de la moneda mexicana.

Recordemos que siempre bajo el contexto negativo, los inversionistas buscan refugio en los activos tradicionales, como el yen, el dólar, los bonos del Tesoro y el oro. El dólar alcanzó su punto más alto en más de una semana, mientras que el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años cayó a 3.17 por ciento. En tanto, la moneda japonesa fue la única moneda del mundo que obtuvo ganancias frente al dólar, al registrar una apreciación de 0.39 por ciento. El oro, en tanto, mostró un incremento por segunda jornada consecutiva, ahora de 0.19 por ciento, para ubicarse en su nivel más alto desde julio de este año.

Ahora veamos, de que independientemente de lo que hoy acontece y es visible, debemos recordar que aun cuando parece lejano aquel septiembre del 2008 en el que se anunciaba el colapso de Lehman Brothers, y que muchos piensan que sus efectos son cosa del pasado, hay que considerar la opinión de Yanis Varoufakis, “Los acontecimientos de 2008 marcaron una ruptura con el pasado tanto para el capitalismo global como para la forma en que, como economistas, podemos encontrarle sentido”.

Por lo que así como advierte Varoufakis “Un mundo que podría no volver a ser comprendido adecuadamente mediante los paradigmas que dominaron nuestro pensamiento antes del Crash del 2008”, lo que estamos observando del índice VIX, la señal que nos envía es, “Ese estado de intensa complejidad en que nos encontramos cuando nuestras certezas se hacen añicos, cuando de repente quedamos atrapados en un punto muerto, sin poder explicar lo que ven nuestros ojos, lo que tocan nuestros dedos, lo que oyen nuestros oídos”, por lo que también habría que tomar en cuenta la opinión de John Maynard Keynes cuando hacía ver que la mejor forma de canalizar los desequilibrios comerciales, que eran una de sus fuertes preocupaciones para el futuro del mudo, propuso “que si el comercio global estaba mal equilibrado, con algunos países (por ejemplo, Estados Unidos) disfrutando grandes excedentes y otros con profundos déficits, una pequeña crisis en cualquier parte podría convertirse fácilmente en otra catástrofe global”. Y bueno no quiero parecer trágico, pero si realista al retomar otra advertencia de Varoufakis, “Si no se materializa un Mecanismo Global de Reciclaje de Excedentes, es mejor no contemplar siquiera el futuro”.

Así amigos lectores hay que estar muy atentos a las señales del cambio, y no confundir las causas con los efectos, pero si tomar acciones para contrarrestar esos efectos, pero sobre todo su planeación con base en las causas.

 

Gracias