ARMANDO VALERDI

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Estamos concluyendo el noveno mes del año, y a estas alturas hemos podido observar que las nubes grises con presagio de tormentas económicas y financieras que se avizoraban a principio del año, han mostrado ya su verdadero poder y efectos, me refiero en primer término a la firma del TLCAN2.0, si bien el tipo de cambio no ha reflejado hasta el momento ningún efecto altamente negativo por otro lado, el de la manufactura ha sido la actividad que más muestra los efectos, debido a que la incidencia que tiene en el desempeño de la producción industrial estadounidense y, además, su actividad está muy relacionada con el desempeño de la economía mexicana, que sigue estancada ante la incertidumbre por las negociaciones del TLCAN 2.0, la cual, esta semana finalmente parece que concluirán con o sin Canadá. Pero para México resulta de vital importancia conocer las nuevas reglas para atraer inversión extranjera, que llegaría en el segundo semestre de 2019.

Otra de las nubes que se percibían es el efecto del incremento de la tasa de referencia del banco central estadounidense, la Fed o Reserva Federal, y que el próximo miércoles anunciara en su Comunicado de Política Monetaria un alza de 25 puntos base a su tasa de referencia, esta nueva alza la va a subir del rango de 1.75-2.00 al de 2.00-2.25 puntos porcentuales. En su agenda que se conoce como diagrama de puntos, señala que también subirá su tasa en diciembre y posiblemente tres veces más en 2019. En lo que se refiere al incremento de tasas de Banxico, que ha tratado no solo de seguir el paso en el incremento de la Fed sino que algunas veces ha incrementado más su tasa, para esta ocasión, que sería en octubre próximo se prevé que Banxico no suba su tasa de referencia.

En este sentido, tanto el incremento de la tasa de referencia de Banxico que ha ido de 3.50% a 7.75%, así como la incertidumbre causada por la renegociación del TLCAN2.0, se han constituido como los principales frenos al desempeño económico nacional en los últimos 18 meses, que se refleja en la caída de -0.1% en el consumo privado, recordemos que se trata del principal indicador de la economía nacional, ya que del mismo depende el 60%, y, por ende, no es casualidad que el PIB haya caído -0.2%en el 2T18 derivado, precisamente, de dicho comportamiento. El otro segmento que jaló a la baja al PIB fue la formación bruta de capital fijo, que cayó -0.7% por las elevadas tasas de interés, que no bajarán en los próximos meses; y la renegociación del TLCAN 2.0, que impidió, precisamente, el arribo de nuevas inversiones. Sin duda el comportamiento de estas variables se refleja en lo que la semana pasada el INEGI dio a conocer la oferta y demanda agregada que divide por sectores la economía nacional. Destaca la desaceleración de casi todos los componentes en el segundo trimestre del año (2T18) respecto al primero, a pesar de ser año electoral y del Mundial Rusia 2018, que normalmente incrementa la demanda de bienes y servicios.

En lo que se refiere a la tormenta prevista por la elección presidencial, hasta el momento no ha mostrado la inquietud que se tenía en una confrontación, sino aterciopelada hasta el momento se ha manejado inteligentemente en una transición de gobierno, no obstante existen inquietudes, como el caso de la posible cancelación de las subastas de bloques de exploración y producción de crudo, derivado de la intención del equipo económico del presidente electo de que sólo Pemex explore nuevos yacimientos. La reforma energética había generado el 25% de la inversión extranjera directa en los últimos dos años, y en comparación con las propuestas por el próximo gobierno las  nuevas inversiones propuestas para Pemex son insignificantes ante los enormes volúmenes requeridos para incrementar la producción petrolera nacional.

Al respecto hay que tomar en cuenta que la caída de la industria petrolera es abismal: desde el 2013 a la fecha ha decrecido 25%, y todo hace suponer que, por lo menos hasta el 2020 en que entren en fase de extracción los pozos de Grupo BAL, la plataforma de extracción nacional seguirá cayendo, desde los 1.9 millones de barriles diarios actuales.

El cierre de año para la economía mexicana se estima en un crecimiento del 2.1% real anual, y una contracción del 0.6% anual para la producción industrial. No es extraño que hasta el Banco de México ha revisado para abajo sus expectativas de crecimiento para este año y el 2019.

No obstante que es un crecimiento por debajo de lo prometido por Peña Nieto, no deja de ser crecimiento, y conjuntamente con los demás indicadores muestra estabilidad, pero con preocupación por la desaceleración que se observa para cierre de año, y que puede repercutir en la estabilidad para el próximo año, sobre todo si no se privilegia a la cordura contra el deseo de cumplir promesas no realistas.

 

Gracias.