ARMANDO VALERDI

avalerdir@hotmail.com

Para nuestro análisis y por supuesto para nuestras proyecciones financieras, siempre es importante considerar las perspectivas que el entorno futuro nos puede presentar, para lo cual hay que informarnos de tal manera que no confundamos los efectos con las causas verdaderas de lo que está modificando no solo el futuro sino el presente también, por lo que hay que tomar en cuenta opiniones y análisis de expertos y conocedores de temas que nos puedan orientar mejor a la toma de decisiones, como es el caso de la opinión financiera de hoy que analizaremos algunas de las opiniones valiosas acerca de un tema que está influyendo en forma importante en el rumbo que toma el futuro del mundo, “El Populismo”.

Mario Vargas Llosa, opina que El Populismo es el nuevo enemigo de la democracia, sobre todo porque no se trata de una ideología, sino de una epidemia viral que ataca por igual a países desarrollados y a atrasados, adoptando en cada caso mascaras diversas. Vargas Llosa considera que el populismo es una degeneración de la democracia, que puede acabar con ella desde dentro.

Vargas Llosa opina que “El Populismo, es ante todo, la política irresponsable y demagógica de unos gobernantes que no vacilan en sacrificar el futuro de una sociedad por un presente efímero”.

Quizás querido amigo y lector de este espacio pueda preguntarse ¿Qué tiene que ver El Populismo en nuestro análisis financiero? ¿Realmente nos debe de preocupar tanto como para ocuparnos a reflexionar sobre este tema? Al respecto a continuación le presento un breve e interesante análisis del tema y su influencia tan profunda en el mundo actual.

Gillian Tett, autora y periodista británica del Financial Times, nos advierte en su más reciente columna que “los votantes están respondiendo con un grito de ira contra la clase dirigente”.

Nos hace ver su punto de vista de lo que pasa en Estados Unidos y menciona que desde que Donald Trump llegó al poder en 2016, hemos observado un sinnúmero de sorprendentes estadísticas acerca de la política occidental, y señala que el gráfico que más le inquieto, fue presentado por Bridgewater, el fondo de cobertura más grande del mundo, en donde Ray Dalio, el fundador de Bridgewater, le dijo que la proporción de votantes del mundo occidental votando por candidatos populistas había aumentado al 35 por ciento. La cifra, según un informe de su firma, era claramente más alta que a principios de la década (cuando era del 7 por ciento), después de haber alcanzado aproximadamente el 10 por ciento en décadas anteriores.

Según Dalio este aumento de votantes en favor de políticos populistas solo se había observado durante la década de 1920, después de la Gran Depresión, cuando la votación populista saltó del 4 por ciento a un pico del 40 por ciento en 1939, antes de que las elecciones se detuvieran conforme el mundo caía en la Segunda Guerra Mundial.

Para Gillian Tett, esto resultó inquietante, sobre todo porque el mundo de hoy parece tener diferencias importantes con el mundo de la década de los años treinta, el Internet, los mercados de capital y las cadenas de suministro internacionales han unido al sistema global, y los medios sociales han creado niveles de transparencia pública que antes eran inimaginables y formas para que el electorado puede expresar sus puntos de vista fuera de las urnas. Además su preocupación es en el sentido de si el “populismo” actual es tan aterrador como lo fue en la década de 1930, que desencadenó la segunda guerra mundial hay que estar muy alertas.

Para Bridgewater el concepto de populismo, en términos generales, es estar en contra de la clase dirigente, lo que llevaría a identificar grupos que van desde el Partido Laborista de Jeremy Corbyn en el Reino Unido hasta el Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen en Francia, y a los partidarios republicanos de Donald Trump en EU. Obviamente, todos éstos no debieran agruparse bajo la misma categoría populista que los partidos de Adolf Hitler o de Benito Mussolini; de hecho, muchos partidarios de los Sres. Corbyn o Trump hallarían la comparación ofensiva.

Para Gillian Tett, los datos de Bridgewater plantean otras preguntas, que trata de contestar identificando sucesos que podrían ser similares entre el populismo de la década de los años treinta con la época actual. La combinación de eventos que ha hecho que aumente el populismo tiene ecos de la década de 1930: un vertiginoso período de globalización y de crecientes niveles de desigualdad seguidos de un colapso financiero, de una recesión económica y de niveles de nacionalismo en aumento.

No obstante Gillian, también encuentra diferencias entre estas dos épocas, una de ellas muy importante es que esta vez es que el populismo ha ido a la par de un fuerte crecimiento económico, lo que la hace muy diferente a la de la década de 1930, cuando el creciente populismo en países como Alemania estaba unido a una profunda recesión económica, producida como efecto de la depresión económica que se vivió en Estados Unidos.

La preocupación de Gillian se plantea en una serie de preguntas debido a la inquietud de que si el mundo occidental ha presenciado un significativo aumento del populismo cuando los tiempos económicos son buenos, ¿qué más sucederá cuando llegue la próxima recesión? ¿Es posible que esos niveles de apoyo al populismo puedan aumentar aún más? ¿O es un error suponer que el populismo “solamente” tiene que ver con la economía; o que es algo que se puede “arreglar” con el simple crecimiento?

El Internet actualmente está disrumpiendo la política, de la misma manera como ha trastornado todo, desde el comercio minorista hasta las finanzas. Y los votantes están respondiendo con un grito de ira contra la clase dirigente, mientras ‘comparan precios’ de modelos alternativos, agrupándose en torno a cualquier nueva y brillante marca.

Gillian, concluye su análisis con la idea de que lo único que está claro es que es improbable que el fenómeno desaparezca, y que posiblemente aún no haya alcanzado su punto máximo.

Ahora bien yo concluiría que el análisis de Gillian Tett es muy interesante  e identifica elementos similares y también aquellos que son diferentes, dejando la puerta abierta a que el panorama empeore, no obstante como dice Alvin Toffler más que el final de la historia nos encontramos en la conclusión de la prehistoria, lo que sucede parafraseando a Toffler, el mundo se enfrenta con una convergencia de crisis que carece de precedentes en su historia. Su sistema familiar se halla en crisis, pero otro tanto ocurre con el sanitario, con los urbanos, con su sistema de valores y, sobre todo, con un sistema político, que a todos los fines prácticos  ha perdido la confianza del pueblo, y eso se traduce e identifica con el incremento populista debido a que, La angustia del pasado se impone a la promesa del futuro.

 

Gracias