ARMANDO VALERDI
avalerdir@hotmail.com

El panorama futuro para quien salga electo como presidente de México no es nada alentador, tanto en el sector interno como en el entorno externo, y sin duda los mercados financieros responderán en positivo o negativo de acuerdo al resultado electoral, como ya lo están haciendo en este momento, además para los mercados no basta con saber quién guiara al país en los próximos años, si no también quien lo acompañara en sus decisiones, su gabinete, y también tomara en cuenta con qué porcentaje de apoyo ciudadano cuenta para gobernar, y hasta adonde ese porcentaje que no lo apoyo para ganar será una piedra en el zapato que dificulte la toma de decisiones en su administración, o sea, el grado de gobernabilidad, independientemente que alguno de ellos llegue a ganar mayoría en el congreso.
Por lo pronto ya hay señales e información que se deben considerar para toda planeación, y sin duda como lo mencione en la columna anterior, una variable que nos indica el grado de incertidumbre es la volatilidad en el mercado de divisas, tipo de cambio peso—dólar.
En relación a nuestro país en este tema, hay que considerar dentro de nuestra planeación teníamos, que el tipo de cambio peso dólar estaría para este mes de junio muy influenciado por el proceso electoral, no obstante hasta el momento lo que está influenciando más el tipo de cambio son las elecciones estadounidenses, en donde Donald Trump está haciendo declaraciones y tomando decisiones para agradar a su base electoral, no importando el daño que puede causar en el futuro a su país y a su economía, y por supuesto al resto del mundo, sobre todo a los países llamados emergentes, sin dejar de lado los resultados del G7 que muestran la confrontación de Trump con la globalización, situación que al tratar de echar abajo, solo le acarreara problemas futuros al país que lo eligió.
Veamos, en primer término lo que la semana pasada nos mostró el tipo de cambio, en cuanto a la volatilidad, incertidumbre y falta de confianza en lo que está sucediendo y pudiese suceder en nuestro país, se vio de la siguiente manera; el precio del dólar ha tenido varios rallys alcistas en las últimas semanas, no obstante lo mostrado la semana anterior debe ponernos en alerta es que el dólar llego a un paso de los 21 pesos por TLCAN, Fed y elecciones.
El salto que nuestra moneda ha dado desde el 16 de abril de este año en que se cotizaba en 17.96 pesos por dólar, y la semana pasada que alcanzo a cotizarse en 20. 49, y en algún banco llego el sábado pasado a cotizarse en 20,87, lo que implica un incremento 2.56 pesos en el primer caso, equivalente a 14 por ciento en solo siete semanas.
La mayoría de los analistas concuerdan que son tres los factores principales que han influido, en diferente medida, a la a la alta depreciación de nuestra moneda, y que se pueden identificar con los sucesos que se han dado en estas últimas semanas y que concuerdan con las nubes de tormenta que identificamos desde el inicio año como probables; uno de ellos son el resultado de las negociaciones del TLCAN, que hasta el momento ha sido y seguirá siendo el principal factor para el desempeño del peso, es importante mencionar que también para muchos analistas la mayoría de las malas noticias (sobre el Tratado) ya están incorporadas en la cotización del peso.
El impacto que refleja esta incertidumbre, en este caso, se debe principalmente a que según cifras del INEGI, el 80 por ciento de las exportaciones mexicanas se dirigen a Estados Unidos, por lo que reducir el comercio con ese país implicaría una menor entrada de dólares al país y, por lo tanto, un encarecimiento de esa moneda; el segundo factor que ha contribuido a la caída del peso es la política monetaria de Estados Unidos, debido a que la Reserva Federal (Fed) pretende seguir modificando a la alza su tasa de referencia, probablemente la próxima semana, el 13 de junio la FED subirá su tasa de referencia de 1.75 a 2.00%, lo que ya casi nadie duda que suceda. Sin embargo hay dudas sobre si habrá dos aumentos más en septiembre y diciembre, o sólo uno en septiembre.
Una tasa más alta en Estados Unidos implica que los inversionistas extranjeros mostrarían más apetito por la deuda de ese país, desplazando sus capitales desde países emergentes, incluido México, situación que ya sea podido observar cuando del 6 de abril al 30 de mayo los capitales extranjeros vendieron 15,000mdd de sus posiciones en pesos. No sabemos cuántos dólares han sacado los capitales mexicanos en el mismo periodo, pero en el primer trimestre (1T18) los grandes corporativos siguieron cambiando su deuda de dólares a pesos, esperando una devaluación próxima. El problema es la incertidumbre y la falta de confianza.
El tercer elemento que hay que considerar, son las elecciones en nuestro país y el posible cambio no solo de partido en la presidencia, sino también de políticas públicas y manejo de las instituciones para gobernar.
La confianza en la clase política es un bien que en nuestro país que si la hubo alguna vez, hoy no se da, sobre todo cuando, como ciudadanos no entendemos porque las soluciones que esperamos para una vida mejor no se dan y por lo tanto las condiciones propicias para ello están ausentes.

Gracias