Armando Valerdí Rojas
avalerdir@hotmail.com

Sin duda vivimos momentos difíciles y altamente complicados que a veces por su complejidad y en otras ocasiones por lo inesperado de las situaciones se nos dificulta entender lo que realmente sucede, y nos llevan en ocasiones a confundir las causas con sus efectos.
Uno de los aspectos que está presente en el cambio que vivimos es la facilidad y rapidez que tenemos para obtener información, no obstante que además del volumen que complica hacer el análisis y sobre todo la síntesis de los acontecimientos, la desinformación dificulta y confunde la percepción de los hechos aún más, como lo hemos está observando.
Al respecto de todo esto, se vuelve aún más importante tratar de ver los acontecimientos no solo del presente sino también del pasado pero con los lentes o mapas adecuados que nos permitan entender cómo se puede comportar el futuro sin confundir los efectos con la causa que los produce, por lo que como es nuestra costumbre tomaremos las opiniones de especialistas que nos ayuden a clarificar nuestra opinión.
En la opinión financiera de hoy nos basaremos en el análisis y opinión de George Friedman, quien preside Strafor, empresa dedicada a la predicción geoestratégica, y considerada como de las importantes a nivel global, y cuyas opiniones tomamos de su libro Los próximos cien años.
Friedman nos dice que “Las crisis se definen por la lucha entre una clase dominante en declive vinculada a un modelo económico establecido y el surgimiento de una nueva clase y un nuevo modelo económico”.
Según este concepto lo que pasa en este momento en Estados Unidos podemos encuadrarlo es esta opinión, pero además es muy interesante la recomendación que nos hace de saber entender las pautas de los ciclos políticos y económicos de Estados Unidos, y que inicia su análisis desde su fundación en 1776 con la declaración de la independencia.
Friedman divide en ciclos de 50 años la vida política y económica de Estados Unidos, y de lo que menciona que en este momento estamos un poco a más de la mitad del “ciclo que se inició en 1980 con Ronald Reagan, lo que hace suponer que la estructura actual de la sociedad americana se mantendrá hasta el 2030 aproximadamente y ningún presidente, sea de la ideología que sea, podrá alterar las tendencias económicas y sociales básicas”.
Esta parte del análisis es importante para conocer hasta adonde pueden llegar, no las declaraciones hechas por Donald Trump y su equipo, que solo pueden quedar en eso, sino las acciones que se implementen de acuerdo a ellas, y hasta donde esas pautas mencionadas por Friedman, las pueden limitar, porque con base en eso nuestra planeación será más adecuada.
Al respecto hay que considerar las tres grandes tormentas que el mundo está enfrentando; la primera es la el cambio demográfico, el final de la explosión demográfica en donde el mundo entero pero principalmente los países industrializados comienzan a perder población a un ritmo espectacular.
La segunda tormenta es la de la energía, el final de la economía basada en los hidrocarburos, y en donde empezamos a ver en el horizonte una mayor avance en energías alternas, y Por último, el crecimiento de la productividad motivado por la última generación de innovaciones tecnológicas que está llegando a su punto álgido, sustituyendo cada vez más la participación humana en el trabajo.
En relación a la demografía, el final de la explosión demográfica nos está mostrando cambios significativos que en principio parecen ir en contra de lo que actualmente está haciendo Trump con la expulsión de los migrantes, porque el paradigma al respecto se está modificando y es que en siglo XX para muchos países industrializados, entre ellos Estados Unidos, el problema era limitar la inmigración en defensa de empleos y salarios de la población nativa de los países, ahora en el siglo XXI el paradigma tiende a cambiar, debido a que ahora el problema será atraer a suficientes
inmigrantes para cubrir las plazas que están dejando la población envejecida y jubilada. Este aspecto también afecta las expectativas económicas, ya que normalmente la dificultad estriba en hacer que la economía crezca tan rápido como la población, pero ahora el desafío se ha convertido en asegurarse de que la economía no decaiga más rápido que la población, no obstante lo ideal sería que la economía siguiese creciendo a pesar del declive demográfico.
Otra de las promesas de Trump que tiene que ver con la inmigración, es la construcción de un muro en la frontera con México, su promesa tiene mucho significado para sus votantes, no solo la inmigración y los prejuicios y perjuicios que esta con lleva sino por el simbolismo que tiene en detener un futuro al que temen mucho por lo que les ha dejado hasta ahora la globalización.
Trump, prometió que los mexicanos pagaríamos el muro, por lo que en México se han estado analizando las diferentes formas en que puede hacerlo y hasta ahora muchas se ven improbables, no obstante existe por el momento una con la cual él puede cumplir su promesa, y esa está en uno de los dolores de cabeza del gobierno mexicano y sin duda de su población, y es través de fijar un impuesto especial a la exportación de gasolina que compramos a los Estados Unidos, eso lo sabremos muy pronto ya que en esta semana visitara México Rex Tillerson, quien ya es oficialmente el secretario de Estado estadounidense, y que supuestamente viene a iniciar las pláticas en la Cancillería de la renegociación del TLC.
Rex Tillerson ha trabajado toda su vida en el sector energético, por lo que conoce muy bien el amplio potencial petrolero del Golfo de México, y ha insistido mucho en incluir el sector energético, a lo que México siempre se negó y ahora ya está abierto.
México enfrenta su lamentable realidad: 70% de los combustibles que se consumen en el país proviene de EU y no hay capacidad de almacenamiento que supere los 5 días. Por cuestiones de seguridad nacional, el presidente de EU, con una orden ejecutiva puede prohibir la exportación de hidrocarburos o imponerle impuestos a las exportaciones para “racionarlas”.
Si la gasolina sube un peso en México, para subsidiarla, el gobierno tendría que contraer una deuda adicional de 40,000mdp, o bien reflejar el mayor precio al público. En consecuencia, Donald Trump podría firmar una orden ejecutiva donde sube 30 centavos por galón de impuestos especial a la gasolina que exporta EU y así México termina pagando el muro con ese impuesto.
Sin duda como toda negociación, esta se muestra difícil sobre todo por la clara desventaja que tiene México debido a la dependencia de los combustibles estadounidenses, lo que podría llevar a que en esta forma México pague el muro.
Como podemos ver las cosas se muestran difíciles, no obstante se ven más claras y eso puede ayudar sobre todo si nos centramos más en las causas que en los efectos.
Gracias