Armando Valerdí Rojas
¿Nos encontramos en nuestro país dentro de una tormenta perfecta?
¿A que me refiero al calificar el momento que vivimos en nuestro país, como Tormenta Perfecta?
Allá por el año 2000, se exhibió una película titulada La tormenta perfecta, adaptación de la novela homónima de Sebastian Junger. La historia está basada en un hecho real, trata de pescadores de pez espada de la localidad de Gloucester, Massachusetts, EE. UU. En la década de los 90.
La historia cuenta que la navegación transcurre tranquilamente, mientras se forma sin que ellos lo sospechen, dos monstruosas tormentas, una de origen frío en el continente y otra de origen caliente en las cercanías de la isla Sable, la fusión de ambas anomalías atmosféricas desencadena una monstruosa supertormenta que se interpone entre la embarcación y Gloucester, la tierra firme.
En el caso de nuestro país, parecía que navegábamos tranquilamente dentro de un clima que propicio la idea de un México que avanza, después de haber aprobado una serie de reformas legislativas que habían tardado décadas en aprobarse, y que lo llevaron a ser centro de atención a nivel internacional.
No obstante el momento mexicano, en el horizonte económico se comenzó a presentar un conjunto de nubes que lo empezaban a empañar, y fue como empezamos a observar como el bajo crecimiento de la economía, obligo, entre otras cosas, a la Secretaria de Hacienda a modificar a la baja en varias ocasiones sus perspectivas económicas.
Como sabemos la economía mexicana se mueve por tres motores principales, uno de ellos es la dependencia de la economía estadounidense, que en general se puede decir que va funcionando, el otro tiene que ver con el gasto del gobierno, que ha tenido y sigue teniendo tropezones, sin embargo comienza a despegar sin dejar de ver que existen riesgos como la baja tanto del precio, como la producción o demanda del petróleo, lo que puede obligar a incrementar los impuestos o la deuda en perjuicio de las finanzas públicas, pero sin duda el tercer motor es el que menos funciona, me refiero al mercado interno, representado principalmente por consumo, salario y empleo, y es aquí donde la nubes de tormenta se comienzan a presentar con mayor fuerza, debido principalmente a la falta de esperanza de un futuro mejor, lo que está llevando a las nuevas generaciones a la frustración, y los orilla a la migración, o algo peor, la delincuencia.
La respuesta que se requiere es inmediata, porque hemos tardado años en darnos cuenta que el mundo está cambiando a gran velocidad y que para competir en el mercado de trabajo las habilidades que hoy se piden para ocupar los nuevos puestos de trabajo, no se han enseñado en el sector educativo, lo que está llevando al incremento del desempleo, sobre todo en el grupo de los jóvenes.
El crecimiento económico de nuestro país por muchas décadas ha sido mediocre, pero además ha sido desigual, lo que está generando tensiones sociales y políticas que piden ser atendidas con urgencia. Entendiendo que parte del magro crecimiento observado se debe precisamente a la gran desigualdad, lo que sigue dificultando el crecimiento al hacer más pequeño el mercado interno, lo que ha incrementado la violencia y las presiones a los gobiernos, sobre todo en la democracia y el Estado de derecho. México no sólo ha crecido en forma inadecuada; tampoco ha sido capaz de construir una sociedad que reparta mejor la riqueza, además ha dejado crecer los demonios que hacen tambalear a las democracias (Raúl Franchi): la corrupción, la impunidad y la transparencia.
Y precisamente esos demonios se están dejando ver cada vez con mayor claridad, lo que genera la otra supertormenta, que nos está llevando a una tormenta perfecta.
Sin duda es un momento histórico importante, una encrucijada, y que los resultados que arrojen las decisiones que se tomen darán el rumbo de futuro de nuestro país, confiamos que no se parezca en nada al final de la película.

Gracias