Armando Valerdí Rojas

En días pasados en este espacio tocamos dos temas que siguen muy presentes en la agenda cotidiana de los mexicanos. Uno de ellos tiene que ver con la encuesta realizada por el INEGI en relación a lo que espera el consumidor de la economía, el otro, el empleo, ambos normalmente se encuentran muy vinculados, pero más en este momento.
Lo que la encuesta nos muestra es un deterioro en la confianza del consumidor sobre la condición presente y futura de la economía nacional, principalmente porque hasta ahora, hay muchos mexicanos que no han logrado tener empleo (sobre todo los jóvenes), o bien quienes han logrado tener empleo su ingreso y prestaciones no son las que desean, pero además su poder adquisitivo se ha seguido deteriorando en forma significativa, en algunos casos porque se han visto disminuir los niveles salariales en las plazas de nueva creación.
Veamos algunos datos que nos pueden llevar a entender esta percepción del consumidor acerca de la economía, y la afectación al mercado laboral, cuyos indicadores son inquietantes.
Según la encuesta publicada por el INEGI sobre la ocupación y empleo durante el último trimestre del 2014, en primer lugar encontramos que el número de empleadores en comparación con el 2013 se redujo, debido a que o bien cerraron su negocio o algunos otros decidieron integrarse a la economía informal.
Por otro lado, mucha gente al no encontrar empleo formal, llevo a que se incrementara el número de personas que optaron por trabajar por su cuenta, la mayor parte de las veces es trabajo de sobrevivencia, y dentro del sector informal.
Por lo que hay que tener cuidado en la lectura e interpretación de las cifras publicadas por el INEGI, ya que aun cuando aparentemente existió un aumento en el empleo, al disminuir la tasa de desocupación, en realidad el número de nuevos empleos que se generaron es absolutamente insuficiente para atender el requerimiento de personas que fueron a tocar por primera vez una puerta en busca de trabajo.
Pero además de que la generación de empleo no solo es insuficiente, sino también la calidad de ese nuevo empleo, que es la otra parte de la historia, realmente va en picada, lo que se demuestra al ver el nivel de ingreso o salario de la población ocupada, así como el bajo o nulo nivel de cobertura de prestaciones otorgadas por la ley, y también la inexistencia en muchos casos de contratos laborales que acrediten la relación laboral.
En relación al deterioro de ingreso podemos observar que en el último trimestre de 2014 el número de trabajadores con ingresos salariales equivalentes a uno y hasta tres salarios mínimos aumento en 981 mil personas, en contraste de quienes percibían más de tres salarios mínimos que se redujeron en más de un millón de personas.
Además si comparamos el número de personas con ocupación y con ingresos superiores a tres salarios mínimos en el último trimestre del 2014 con el último trimestre del 2007, antes de que la crisis financiera internacional, podemos ver que en siete años las personas con ingresos salariales más elevados se ha reducido en cerca de 3.2 millones de trabajadores, y que de estos 3 millones, la tercera parte, más de un millón se dio en los últimos doce meses, lo cual significa que cuando la reforma laboral está en su momento más relevante el deterioro de la calidad del empleo es todavía mayor.
Además de que hay que tomar en cuenta que el número de personas que están dejando de trabajar en ocupaciones que pagan más de tres salarios mínimos cada día es mayor, debemos considerar lo que significa el monto del salario mínimo pagado en México comparado con otros países; por ejemplo el salario mínimo en México representa aproximadamente unos 144 dólares al mes, mientras que el de Costa Rica 506, el de Ecuador 340 y Perú 270.
Como podemos observar, no solo está la situación de que el número de personas que ganan más de tres salarios mínimos se está reduciendo, sino además que nuestro salario mínimo es una cantidad que va entre tres y cuatro veces más baja que el de otros países de America Latina.
No obstante que las cifras publicadas por el INEGI, parecen positivas, ya que se muestra una tasa de desocupación que bajo a 4.4% que se considera la más baja de los últimos años, la realidad es que esto se debe a que un número importante de personas dejaron de buscar empleo y por lo tanto ya no fueron consideradas para la encuesta, ya que la gente que está en edad, y busca la posibilidad y tiene el deseo de buscar un trabajo fue menor en 2014 por más de 200 mil personas que en 2013.
Por lo que tenemos, que el país no genero ocupación el año pasado, ya que se generaron 121 mil puestos menos en el 2014 que en el 2013, cuando lo mínimo que se debe generar son un millón más cada año.
Con los datos anteriores se puede explicar porque el consumidor confía menos en materia económica y en lo que ocurre en la economía familiar y en la economía nacional, simple y sencillamente porque el empleo es insuficiente, el salario cada vez es menos y porque las condiciones de mantener un empleo digno en condiciones de prestaciones es cada vez más difícil de encontrar.
Las condiciones que está mostrando el mercado laboral mexicano actualmente, nos llevan a la idea de que será muy difícil de que se reviertan en forma positiva cuando menos para este y el siguiente año, sin embargo lo más preocupante es que lo que se está dejando de hacer ahora sin duda el futuro lo cobrara.
Hay que tomar en cuenta que una de las esperanzas con la que nuestro país cuenta, es el llamado bono demográfico, que consiste en que el mayor número de población económicamente activa que puede llevar a México a un crecimiento económico más elevado y con mejores condiciones de bienestar social y económico para los mexicanos, se está perdiendo.

Gracias.