El Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, asiste a la Cumbre de Seguridad Nuclear que se realiza en la ciudad de Washington, D.C. a partir de ayer 31 de marzo y hoy 1 abril. Cabe destacar que de América Latina únicamente participan como invitados especiales Brasil, Argentina, Chile y México.

Dicha Cumbre tiene como objetivos para este año seguir trabajando en la reducción de material nuclear en el mundo y fortalecer la seguridad de las fuentes de material nuclear y radioactivo para evitar que grupos extremistas se adueñen de ellos y los utilicen en atentados terroristas.
Dentro de los 56 Jefes de Estado convocados a la Cumbre de Seguridad Nuclear se encuentran Xi Jinping, de China; Francois Hollande, de Francia; Mauricio Macri, de Argentina; Michele Bachelet, de Chile; Shinzo Abe, primer Ministro de Japón y la canciller alemana, Angela Merkel, así como Enrique Peña Nieto por México entre otros, quienes fueron recibidos por el presidente estadunidense Barack Obama.
Durante la Cumbre Nuclear llevarán a cabo distintas actividades con expertos en la industria nuclear y organizaciones no gubernamentales.
El día de hoy los Jefes de Estado participarán en el encuentro de Alto Nivel para evaluar los avances en los compromisos adquiridos durante las tres anteriores cumbres llevadas a cabo en Estados Unidos, Corea del Sur y Países Bajos.
Participan también la ONU, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA); la Iniciativa Global para Combatir el Terrorismo Nuclear (IGCNTN); la INTERPOL y la Alianza Global contra la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva.

México es uno de los Estados con capacidad nuclear en materia de energía e investigación reconocida mundialmente y un líder de opinión en los foros multilaterales en desarme y no proliferación nucleares.

La participación de México representa una oportunidad para reafirmar su compromiso con los esfuerzos internacionales para evitar la proliferación de las armas nucleares, garantizar la seguridad de materiales e instalaciones nucleares, prevenir y sancionar el terrorismo nuclear y proteger el derecho de todos los Estados a desarrollar energía nuclear para fines pacíficos.