Padre Nacho*

El 3 de agosto de 1492, Cristóbal Colón y 88 marinos zarparon del puerto de Palos de la Frontera en Andalucía con tres barcos, la Niña, la Pinta y la Santa María. El Gran Almirante lograba así el plan concebido que tenía desde los 23 años de edad, en 1474:  el viaje a las Indias por la ruta del sol poniente, coincidiendo con el geógrafo florentino Paolo Toscanelli. Tuvo que soportar 70 días llenos de fe y de incertidumbre para alcanzar las costas de nuestro continente, que en justicia debería llamarse Colombia o Columbia en vez de América ( por referencia injusta al florentino Américo Vespucio : 1454-1512)… Pasemos ahora a Hernán Cortés.

En la tarde del 13 de agosto de 1521, Hernán Cortés apresó a Cuauhtémoc, señor de Tlacopan, cuando trataba de escapar del sitio de Tenochtitlán en una canoa, con 20 personas, remando hacia Teopocticaltitlán. Se tomó la ciudad después de un cerco de 90 días. Los conquistadores vencieron con una fuerza de 100 mil casquillos de cobre para las saetas de 118 ballesteros y arcabuceros, 700 peones de espada y rodela, 86 jinetes, tres cañones de hierro, 15 cañones de bronce, 10 toneladas de pólvora, 13 bergantines ( fabricados y armados meses antes en las márgenes del río en Tlaxcala y rearmados o ensamblados posteriormente en una zanja de 3000 metros que acondicionaron 8 mil acolhuas en Texcoco con las aguas del gran lago)  más 80 mil aliados indígenas de Tlaxcala, Texcoco, Huejotzingo, Cholula y Chalco. Los derrotados pelearon únicamente con chimallis ( escudos),  macuáhuitls ( macanas) y flechas con puntas de obsidiana, más las flotillas de canoas. En pocas palabras, la cultura de la piedra ( obsidiana) peleó contra la cultura del acero…¡Y tuvo que perder!     

Con ocasión de las dos efemérides citadas, simbólicamente nos preguntamos en la actualidad:

¿Cuántos ahora siguen intentando cruzar el “mar océano” Atlántico en 70 días, cuando se puede hacer en medio día por vía aérea, ahorrando tiempo y esfuerzos?

¿Qué trágico resulta enfrentar tecnologías bélicas avanzadas ante “macanas” y “escudos” obsoletos en muchos rincones de nuestro país?

¿Hasta dónde persiste la religiosidad mágica de un emperador Moctezuma en muchos “mexico-tenochcas”, españoles y mestizos desde entonces hasta el presente?

¿Esperamos todavía que llegue por el oriente un nuevo dios blanco, “Quetzalcóatl?

¿Creemos aún que “los barcos flotantes” deben arribar a otra “isla de Sacrificios”?

¿Por qué se siguen cambiando en nuestro país “espejitos” por oro y piedras preciosas?

¿Por qué nos mantenemos rezagados en lo político, económico y social, teniendo en cuenta que aquello que sucedió hace siglos se sigue “reclonando”?

¿Por qué no seguimos el modelo de Brasilia, capital refundada y descentralizada en Brasil, teniendo en cuenta que en nuestro país fue un error asentar una ciudad en medio del gran lago, no siendo Venecia.?

¡Las inequidades y desaciertos persisten! ¡Es tiempo de apresurar el futuro mejorado para nuestro país!

*José Ignacio González Molina ejerce su ministerio en el Infonavit San Jorge y la docencia en la Escuela Libre de Derecho. Pertenece al H. Consejo de la Crónica de la Cd. de Puebla. Difunde el programa “Suave Patria en Radio Puebla, 105 F.M. los martes de las 18 a las 17 horas. Cfr. Podcastpueblafm y face book Suave Patria.