• El homicidio ocurrió la madrugada cuando culminaban los festejos de graduación del bachillerato del lugar.
  • Se desconoce el móvil de la agresión; extraoficialmente se indicó que hubo otras dos personas heridas de bala, pero de ello no hay reportes policiales.

 Odilón Larios Nava. – Un hombre de 34 años fue asesinado a balazos la madrugada de este domingo en el barrio de Analco en el municipio de Huehuetlán El Grande. Se desconoce el móvil de este homicidio. Trascendió que la agresión ocurrió cuando culminaban los festejos de graduación del bachillerato de la comunidad.

El cadáver del varón quedó tendido frente a un consultorio que a su vez está situado frente a la iglesia del Santo Niño.

El asesinato ocurrió alrededor de las 03:00 horas de este domingo. El cadáver fue localizado en calles del centro de esa comunidad. Quien realizó la siempre triste identificación del cadáver fue la esposa del occiso, quien dijo que en vida respondía al nombre de Víctor Alfonso Unda Aguilar, el cual contaba con 34 años.

Vecinos de aquella comunidad señalaron que en Huehuetlán El Grande hubo un baile con motivo de la graduación del bachillerato del lugar. Derivado de esos festejos, aparentemente bajo la influencia del alcohol, se habría dado un hecho violento.

Los reportes extraoficiales indicaron que Víctor murió a causa de impactos de arma de fuego. Trascendió que además habría dos personas más heridas de bala, pero esa versión extraoficial no pudo ser corroborada con fuentes policiales.

Personal de la comandancia de la policía ministerial de Tepexi de Rodríguez, acudió para realizar las diligencias del levantamiento del cadáver y de iniciar las investigaciones del caso.

Cabe señalar que el pasado sábado 14 de julio fueron asesinados tres policías municipales en una emboscada, además de que un cuarto uniformado resultó gravemente herido. Desde ese momento la seguridad de ese municipio quedó más endeble de lo que de por sí se encontraba.

Según vecinos del lugar son pocos los policías con los que cuenta el municipio, y la policía estatal sólo manda dos uniformados para “reforzar” la seguridad. Los pobladores afirman que los delincuentes de la zona actúan impunemente pues saben que los uniformados les tienen miedo después del terror que la delincuencia ha sembrado en la zona.